Martes, 13 de Octubre de 2026

La carrera por adelantarse al cáncer de mama

ChileEl Mercurio, Chile 13 de octubre de 2026

Nuevas tecnologías permiten analizar las mamografías con mayor precisión, identificar alteraciones que pueden ser difíciles de detectar y encontrar tumores cuando todavía son muy pequeños. Inteligencia artificial, tomosíntesis y nuevas herramientas de diagnóstico están transformando el screening y ampliando las posibilidades de una detección más precoz.

M aría Alicia Peralta no sentía nada, no había un bulto ni algún cambio que le hiciera pensar que podía tener cáncer de mama. Fue a fines de septiembre de 2024, cuando acudió a realizar sus exámenes de control anual, cuando en medio de la mamografía se detectó una lesión que causó la alerta. Le realizaron una biopsia y comenzó una espera de diez días para tener el resultado.
-Son días que se hacen eternos -recuerda la coach y mentora de emprendimiento para profesionales de salud de 49 años.
Mientras esperaba que la llamaran con el resultado, decidió entrar al sistema para revisar si había alguna novedad. Al principio creyó leer que la biopsia era negativa y se tranquilizó. Al día siguiente volvió a abrirlo y vio algo que no había advertido antes: en rojo aparecía la indicación "notificar a la paciente".
-Lo supe antes incluso de que me llamara la doctora -dice.
El resultado mostró que María Alicia Peralta tenía un carcinoma ductal in situ y que requería una cirugía. En la espera, apareció un segundo foco, esta vez en la mama izquierda, que obligó a realizar otra biopsia. Cuatro días antes de entrar a pabellón supo que era benigno.
Tras la cirugía recibió cinco sesiones de radioterapia e inició un tratamiento hormonal indicado por cinco años.
-Cuando me detectaron este tumor en la mama derecha, no era palpable, porque estaba detrás de la glándula prácticamente. Por eso el tema del screening es tan importante, porque en mi caso, jamás habría sido palpable.
Es precisamente en esa distancia -entre que una lesión existe y comienza a dar síntomas- donde intenta adelantarse el screening mamario que intenta detectar el cáncer antes de que existan manifestaciones clínicas.
-La mamografía no busca evitar que se produzca el cáncer, sino que nos permite encontrarlo a tiempo -dice María José del Río, mastóloga de Clínica MEDS, y agrega:
-Esto es medicina de precisión que corre tanto para el tratamiento como para los programas de pesquisa.
Las nuevas formas de mirar
La mamografía sigue siendo el principal examen para buscar un cáncer de mama antes de que aparezcan síntomas. Según una estimación técnica elaborada por el Departamento del Cáncer del Ministerio de Salud para fines de planificación, alrededor de siete de cada diez casos pesquisados corresponderían a estadios 0, I y II.
-La mamografía es el único examen que ha demostrado disminuir la mortalidad por el cáncer de mama, porque detecta las lesiones precoces antes de que estas sean palpables -asegura Badir Chahuán, jefe de la Unidad de Cirugía Oncológica y Reconstructiva de Mama de la Fundación Arturo López Pérez (FALP).
Paulina Neira, radióloga de Clínica Universidad de los Andes y de Clínica MEDS, reconoce la evolución que ha tenido el examen.
-Ha ido evolucionando desde la mamografía convencional, que era con placas, a la mamografía digital, que es con sistemas de computación. Se ha demostrado que tiene menos dosis de radiación y mejor detección de lesiones que la convencional. Y en la última década se introdujo otra mejora en la mamografía, que es la modalidad de tomosíntesis -sostiene. La radióloga explica que la tomosíntesis permite recorrer la mama en cortes de un milímetro, reduciendo la sobreposición de tejidos que puede ocultar una lesión.
Y a esa capacidad se ha sumado la inteligencia artificial.
Un estudio publicado en febrero de 2025 en Radiology: Artificial Intelligence analizó 129.434 exámenes del programa BreastScreen Norway. Entre 208 cánceres diagnosticados después de una mamografía de screening que había resultado negativa, en 45 casos -un 21,6?%- los modelos de inteligencia artificial (IA) habían identificado y localizado correctamente en ese examen previo la zona donde posteriormente se detectó un tumor.
Así, Neira explica cómo funciona esta lectura:
-Esto permite detectar hallazgos, como por ejemplo asimetrías, calcificaciones, patrones de arquitectura que se asocian a mayor probabilidad de malignidad, y que a veces pueden ser sutiles y no fácilmente visibles. Entonces, cuando nosotros usamos estos software de inteligencia artificial, lo hacemos como una segunda lectura.
El radiólogo primero revisa las imágenes y, solo después, consulta lo que marcó el software . Si aparece un nódulo, una calcificación o alguna zona que no había llamado su atención, vuelve a revisarla y, si es necesario, pide nuevos estudios.
-No todas las alertas significan que exista una lesión. La IA también puede generar falsos positivos -advierte Neira y realza la importancia del trabajo del radiólogo en estas pesquisas.
Los exámenes que complementan
A pesar de los avances, Neira explica que todavía hay cánceres que pueden ser difíciles de ver, incluso cuando se utiliza tomosíntesis e inteligencia artificial, donde una de las principales dificultades se presenta en las mujeres con mamas densas.
En estos casos, la composición del tejido mamario puede hacer que algunas lesiones se confundan con el tejido que las rodea y permanezcan ocultas en la imagen. Por eso, dependiendo de la densidad de la mama y del riesgo de cada mujer, puede ser necesario complementar la mamografía con otros exámenes, como una ecografía, una resonancia o una mamografía con contraste.
En mujeres asintomáticas que se realizan estos exámenes como parte del screening , Del Río destaca el rol de la ecografía como complemento:
-La ecografía es un buen complemento y ahí las tecnologías para automatizarla nos permiten disminuir la brecha de la estandarización del examen -agrega la mastóloga María José del Río. Una de esas herramientas es el ABUS (ultrasonido mamario automatizado), que estandariza la adquisición de las imágenes y reduce la dependencia del operador.
Por su parte, la mamografía contrastada utiliza un medio de contraste intravenoso, una sustancia que permite hacer más visibles determinados tejidos o alteraciones, y combina distintas imágenes para resaltar zonas donde podría haber lesiones.
-Esto resalta ciertas estructuras que nos podrían entregar mayor información e indicar si hay que hacer un estudio más profundo -explica Daniela Acevedo, tecnóloga de mamografía del Hospital de La Florida.
En marzo de este año, ese hospital realizó la primera biopsia guiada por mamografía con contraste en la red pública. La técnica permite tomar una muestra directamente de una zona que se realzó en la mamografía contrastada, incluso cuando la lesión no puede identificarse mediante ecografía.
-Si es que la lesión no se ve en ecografía para hacerlo de manera convencional, ahora está esta opción de que puedes ir directamente al área identificada -explica Acevedo.
Asimismo, investigadores de la Universidad Técnica Federico Santa María desarrollan Mammo-Q, una tecnología que busca agregar información al ultrasonido una vez detectado un hallazgo. El dispositivo, que se acoplaría a ecógrafos existentes, mide propiedades del tejido como su rigidez y viscoelasticidad, funcionando como una suerte de "palpación digital".
-Con esto se puede saber si el hallazgo es un quiste o un tumor, pero después la viscoelasticidad ayuda a saber si el tumor tiene un comportamiento benigno o maligno -explica Constanza Flores, ingeniera en Diseño de Productos de la Universidad Técnica Federico Santa María y colíder del proyecto-. Cuando el médico tiene la duda y no sabe a quién priorizar en las listas de espera, se le da esta información adicional, de manera cuantitativa, para que se prioricen a estas pacientes que se sospecha que más lo necesitan.
De esta forma, al encontrar lesiones en etapas más tempranas, puede cambiar la manera en que se trata la enfermedad.
-Todos estos avances van de la mano con un diagnóstico precoz y, por ende, con una cirugía menos invasiva. Mientras antes detectemos el tumor, podemos conservar más tejido mamario y hacer cirugías más pequeñas -explica Badir Chahuán.
El especialista señala que la cirugía del cáncer de mama también se ha vuelto más conservadora. Cuando es posible, se busca preservar la mama y reducir el impacto de la intervención. En ese avance ha ganado espacio la cirugía oncoplástica, que combina la extracción del tumor con técnicas de cirugía plástica para reconstruir el tejido, además del desarrollo de técnicas endoscópicas y robóticas, especialmente en mastectomías.
Un camino para cada mujer
Aunque la mamografía es el examen base para la detección del cáncer de mama, no todas las mujeres tienen el mismo riesgo ni requieren comenzar sus controles a una misma edad. Así, la mastóloga María José del Río sostiene que es importante conocer el riesgo individual de cada mujer. Esa evaluación debiera hacerse entre los 25 y 30 años y, a partir de ella, definir desde qué edad empezar los controles, con qué examen y cada cuánto tiempo. Así, las mujeres con mayor riesgo pueden comenzar a ser vigiladas antes.
Esto también incide en el tipo de examen por realizar.
-Cuando hablamos de pesquisa, el examen en población asintomática (riesgo general), la mamografía es la regla. Pero hay ciertos grupos, con mamas más densas, por ejemplo, donde hay que considerar la tomosíntesis; o mujeres de altísimo riesgo que necesitan una resonancia. Otro ejemplo es la ecografía, que es un complemento a la mamografía.
Un estudio de investigadores de FALP y de la Universidad de La Frontera analizó a 137.690 mujeres sometidas a screening mamario entre 2017 y 2021. Los investigadores estimaron que, si los controles hubieran comenzado a los 50 y no a los 40 años, el 21% de las mamografías sospechosas detectadas habría quedado fuera de la pesquisa.
En la red pública, esa búsqueda por personalizar el seguimiento también se está explorando mediante inteligencia artificial. El Departamento de Salud Digital del Ministerio de Salud, la Universidad de Chile y el Massachusetts Institute of Technology (MIT) desarrollan MIRAI, un proyecto que analiza mamografías para estimar el riesgo futuro de desarrollar cáncer de mama.
-A partir de una mamografía común, se estima el riesgo de que una mujer desarrolle cáncer de mama en los próximos uno a cinco años. Es un cambio de paradigma: en vez de tratar a todas las mujeres por igual, permite personalizar el seguimiento según el riesgo de cada una -explica Susana Mondschein, investigadora asociada al Proyecto MIRAI y decana de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas (FCFM) de la Universidad de Chile.
En su primera validación, el proyecto analizó más de 166 mil mamografías de unas 75 mil mujeres y encontró puntajes de riesgo más altos entre quienes posteriormente fueron diagnosticadas con cáncer. Mondschein recalca que MIRAI no detecta por sí mismo un cáncer futuro, sino que permite identificar a quienes podrían requerir un seguimiento más estrecho.
-MIRAI es un complemento del radiólogo. Nuestros resultados muestran que el radiólogo es excelente detectando lo que ya está, mientras que el modelo es mejor anticipando el riesgo a tres o cinco años. Las dos miradas se suman.
El llamado a la detección
En Chile, las mujeres de entre 50 y 69 años pueden acceder a una mamografía gratuita cada dos años y sin orden médica, mientras que la legislación contempla un permiso laboral para realizarse exámenes preventivos. Sin embargo, según cifras entregadas por el Ministerio de Salud (Minsal), a junio de 2026, poco más de 785 mil beneficiarias de Fonasa de ese grupo etario tenían una mamografía vigente, equivalente a una cobertura de un 38,5%.
Para la mastóloga María José del Río, aumentar esa cobertura no depende únicamente de facilitar el acceso a la mamografía.
-Hay una falta de educación, sobre todo, de la importancia de hacerlo -dice la especialista, quien apunta al desconocimiento como una de las razones que todavía alejan a algunas mujeres de este examen.
Del Río explica que muchas creen que, al no tener antecedentes familiares de cáncer de mama, no necesitan realizarse el examen, o dejan de hacerlo a edades más avanzadas, pese a que el riesgo aumenta con la edad. Por eso, plantea que todavía falta avanzar en educación sobre la importancia y periodicidad del screening , junto con facilitar el acceso a los exámenes.
Badir Chahuán también enfatiza la importancia de la detección precoz:
-Esta es la única forma que nos va a permitir bajar la mortalidad de la enfermedad que hoy en día sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en Chile. Hacerse la mamografía puede salvar vidas.
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