Miércoles, 14 de Octubre de 2026

Difícil encrucijada

ColombiaEl Tiempo, Colombia 13 de octubre de 2026

A lo largo de esta semana, la lejana Bangkok acoge a los delegados de los 191 países que integran el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, con motivo de la asamblea anual de ambas organizaciones multilaterales

A lo largo de esta semana, la lejana Bangkok acoge a los delegados de los 191 países que integran el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, con motivo de la asamblea anual de ambas organizaciones multilaterales. No hay duda de que la cita ocurre en un momento crucial, a raíz de los vientos cruzados que afectan a la economía global. Si bien la resiliencia que ha mostrado el planeta ante una serie de imprevistos merece destacarse, pues las perspectivas de un crecimiento superior al tres por ciento en 2026 se mantienen, las preocupaciones aumentan. Estas van más allá de los trastornos en el Medio Oriente, relacionados con el suministro de petróleo o gas natural, que han conducido a un repunte de la inflación debido al encarecimiento de los insumos energéticos y otros derivados. Quizás la mayor inquietud de todas sea el tamaño de la deuda y su sostenibilidad. En un escenario de mayores tasas de interés, atender cumplidamente acreencias que equivalen a cerca de tres veces y media el producto interno bruto (PIB) mundial se convierte en todo un desafío que desvela tanto a los especialistas como a los mercados. Aunque el asunto tiene muchas aristas, lo más inquietante ahora son los bonos de algunas de las principales economías. Tanto en Estados Unidos como en Francia, para citar dos ejemplos, los inversionistas han venido exigiendo rentabilidades más altas a causa de una mayor percepción de riesgo. Dicha circunstancia amenaza con crear un efecto de bola de nieve para naciones ricas cuyas obligaciones financieras sobrepasan con facilidad el 100 por ciento de su PIB y que se ven en la obligación de emitir títulos más costosos. Por ello, la necesidad de poner en cintura los presupuestos públicos, con el fin de evitar un desbordamiento del gasto, tiene ahora un sentido de urgencia que choca ya sea con la falta de voluntad de los gobiernos o con las protestas de la ciudadanía. Pero ese no es el único peligro en el horizonte. En la capital tailandesa también se mencionan las inmensas apuestas que se han hecho en el avance de la inteligencia artificial, las cuales incluyen la acelerada construcción de enormes centros de datos. El interrogante es si proyectos que se tasan en billones de dólares van a generar la rentabilidad esperada o si vendrá una ruptura de la burbuja. Un elemento más en la lista de advertencias es el de los ciberataques, que se han convertido en una especie de epidemia, en contra de individuos, empresas y administraciones estatales. La probabilidad de un incidente de marca mayor sube en un planeta interconectado en el cual los criminales operan en múltiples jurisdicciones. Es en medio de un contexto tan desafiante, Colombia tendrá que jugar sus cartas en estos días y los que vienen. Como es bien sabido, el país ha venido conversando con el Fondo Monetario con el fin de recibir el respaldo de la entidad a una estrategia que deberá incluir el programa de recortes presupuestales cuyos detalles se conocerán pronto. Ganar credibilidad y mantener la confianza de los mercados resulta imperativo, y más en estos tiempos complejos en los que el nerviosismo está a la orden del día. editorial@eltiempo.com
La reunión anual del FMI y el Banco Mundial se da en una coyuntura muy compleja, en la cual Colombia necesita jugar sus cartas correctamente.
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