Cinco razones para soñar con rejuvenecer a Colombia
La buena noticia es que, más allá de los resultados, la Selección Colombia encontró alternativas
La buena noticia es que, más allá de los resultados, la Selección Colombia encontró alternativas. El técnico Néstor Lorenzo utilizó a 24 de los 26 jugadores que convocó en el empate contra México (1-1), la derrota contra Paraguay (1-0) y la victoria contra Perú (2-0), dando a casi todos minutos de oro pensando en convocatorias futuras. No todos lograron aprovecharlo. Un primer punto clave es que de la imagen que quedó contra los mexicanos, que debieron ganar por una diferencia amplia pero perdonaron en la definición, fue cambiando a medida que el nuevo grupo encontraba conexiones y automatismos. Contra Paraguay, a pesar de la derrota, no se vio tan superado y de hecho dispuso de ocasiones muy claras que no se concretaron más por detalles individuales que por problemas de generación de juego, que fue el gran lunar antes. Ya frente a Perú, el más limitado de los tres oponentes, emergieron algunos jugadores que no habían tenido protagonismo pero que sacaron amplia ventaja a la hora de pensar en repetir convocatoria. Es siempre así en una selección absoluta: el tren pasa una vez y hay que estar listos para trepar sin excusas. Nadie espera a nadie. Cinco cartas firmes para presente y futuro. Aunque el entrenador les dio oportunidad a Kevin Andrade como opción de zaguero central, a Edier Ocampo como posible suplente de Daniel Muñoz, a Álvaro Angulo y Samuel Velásquez (marcó un gol) como posibles titulares fijos en el lateral izquierdo que está vacante y a Kevin Viveros como delantero centro, por distintas razones no pudieron certificar una presentación solvente y dejaron algunas dudas. En cambio otros, que dispusieron en algunos de casos de menos minutos, sacaron jugo de su opción y ahora piden pista para repetir convocatoria en noviembre y entrar en ese grupo base que Lorenzo respetará cuando llegue la hora de la competencia. "Lo que más satisfacción da es que hay muchachos que van a entrar a un proceso que va bastante bien. No es fácil lo que hizo el grupo anterior, muchos de ellos van a seguir y el que entre estará a la altura, pero lo bueno es que hay material", declaró el técnico. Cinco gratas revelaciones 1. Matías Orozco, 20 años El más joven de la convocatoria puede ser el que más personalidad y carácter mostró. Pide la pelota, se muestra, se asocia, se planta ante los rivales sin miedo a pesar de su corta edad. Es firme en la marca pero sutil en la salida, una virtud de la que adolece el equipo pos-Mundial. 2. Yaser Asprilla, 22 años No es nuevo en la convocatoria pero se perdió el Mundial justamente por su intermitencia. La lección, al parecer, se aprendió bien y ahora es su momento de consolidarse, como pidió públicamente el técnico Lorenzo. Tiene edad, recorrido, roce internacional, pase y pegada suficientes para reclamar el lugar de eje creativo del equipo. Se equivoca porque lo intenta. Y esos son los detalles que debe corregir para ser indiscutible en la convocatoria. 3. Juan Manuel Rengifo, 22 años En rigor, la oportunidad le llegó algo tarde, considerando que otros están en el radar desde los 18 o 19 años. Pero no es llegar primero, es saber llegar, como dice la canción. Le dieron 45 minutos y demostró con inteligencia de juego, convicción y condiciones de un número 10 moderno, con despliegue y precisión, que no le pesa la camiseta de la selección nacional. 4. Jhon Solís, 22 años Dicen que en todos los equipos hay que tener un ‘malo’, un jugador con carácter para ir al choque sin dudar, para dar alguna patada por aquí, algún toque por allá, siempre en la medida justa para marcarle la cancha al rival. Y ese parece ser este talento que actúa en Inglaterra, que ya jugó LaLiga en España y que emerge como un sustituto natural y confiable para Lerma. 5. Daniel Arcila, 24 años Es verdad que es el mayor de la baraja pero en los muy pocos minutos que estuvo en cancha, más allá de la libertad que le dieron los peruanos, aportó una capacidad de asociación y una decisión para la finalización que pueden ser la solución a más de un problema evidenciado en la Selección en los últimos meses. Si es mejor pedir perdón que pedir permiso, el hombre puede ser él.