Adiós a Vilarete, legendario goleador de los años 70 y 80
En una época en la que había que presentar pasaporte extranjero para ser goleador en el fútbol colombiano, Eduardo Emilio Vilarete se las arregló para destacarse rompiendo las redes contrarias
En una época en la que había que presentar pasaporte extranjero para ser goleador en el fútbol colombiano, Eduardo Emilio Vilarete se las arregló para destacarse rompiendo las redes contrarias. El delantero samario, ícono entre mediados de los años 70 y la primera mitad de los 80, falleció ayer en Bogotá, a los 73 años. Marcó 150 goles en el fútbol local y otros seis con la Selección Colombia, que por entonces alternaba entre la camiseta de color zapote con la blanca con la bandera tricolor terciada. De pronto no era muy dúctil con la pelota en los pies, pero cuando esta llegaba al segundo piso, Vilarete marcaba diferencia: era un cabeceador nato. CAMPEÓN CON NACIONAL Pudo haber comenzado su carrera en Millonarios: a Bogotá llegó en 1973, tras haber sido segundo en la tabla de goleadores de los Juegos Nacionales, pero finalmente no se quedó en el equipo. Al año siguiente se incorporó al Atlético Bucaramanga, donde hizo parte de un equipo que hizo historia al meterse en las finales del campeonato, cuando se definía con un hexagonal. En 1976 llegó al equipo de su tierra, el Unión Magdalena, donde duró un semestre, y luego al Atlético Nacional, con el que se coronó campeón. Pero luego regresó al Bucaramanga para jugar allí dos años más. Nacional lo repatrió en 1979 y allí logró un nuevo título, en 1981, antes de hacer historia con otro chico, Deportivo Pereira, que se quedó a un paso del título en 1982. También jugó Copa Libertadores con el Tolima en 1983 y al año siguiente volvió a Santa Marta. Un grave problema disciplinario terminó siendo su trampolín al fútbol internacional. En mayo de 1985, en un partido entre Pereira y Unión Magdalena, le rompió la cara de un puñetazo al árbitro Jorge Zuluaga. Para no quedarse inactivo, aceptó una oferta para jugar en el Deportivo Quito. En Ecuador fue ídolo: con el equipo de la capital, que tenía el mismo uniforme del Unión Magdalena, tuvo una campaña brillante. Al año siguiente fue contratado por uno de sus principales rivales, Liga de Quito. Marcó más de 50 goles en ese país. Se retiró en Perú, con el Deportivo Pacífico, en 1990. SENTADO EN EL BALÓN Su primera convocatoria a la Selección Colombia fue para el Preolímpico de 1976, en Brasil. Al año siguiente, el yugoslavo Blagoje Vidinic lo llevó a la de mayores, y estuvo en la eliminatoria para Argentina 1978, donde protagonizó una polémica: se sentó en la pelota en pleno Maracaná, en medio de una goleada contra Brasil: fue después del cuarto gol. El juego terminó 6-0. "Yo me voy para el medio a sacar del medio y no veo la pelota. Cuando me doy cuenta, la tengo abajo. Me senté y dije ‘Ojalá se quede por allá cantando el gol’. No sabía lo que iba a pasar en Colombia", contó Vilarete en una entrevista con Hernán Peláez. "Cuando llegamos, me bajé casi de último del avión y veo que no entrevistaban a nadie. Todos me estaban esperando a mí". La agresión a Zuluaga lo sacó de su tercera eliminatoria, pues Gabriel Ochoa lo había convocado a los amistosos previos a México 86.