Viernes, 16 de Octubre de 2026

Uruguay hacia 2030: estamos bien, pero, vamos mal

UruguayEl País, Uruguay 15 de octubre de 2026

El dilema de la competitividad y el statu-quo

En nuestra columna anterior sostuvimos que si la ley de competitividad no afecta intereses en serio, no va a mover la aguja, no va a generar impacto en las tasas de crecimiento del PIB y tampoco en la inversión.

Mark Twain, padre de la literatura[1], fue muy crítico con la política y las normas del statu-quo y el "buen comportamiento" social. Falleció en 1910, el año en el que nació Eric Berne, psiquiatra y creador del análisis transaccional que analizó los comportamientos humanos y los juegos a los que se someten los individuos en una sociedad.

Hizo una aguda sátira al gobierno y congreso de EE.UU. y quizás por error a que la política es la única profesión donde se convalidan conductas que en otros ámbitos serían inadmisibles[2].

Qué sobra y qué falta

Errores no forzados, una economía que no despega, la existencia de ciertos problemas estructurales endémicos, plantea cuáles son las verdaderas debilidades a encarar.

No falta en la sociedad sentido crítico e ideas de cambio, pero sí, propuestas sólidas que cautiven ciertas mayorías. Faltan consensos y liderazgos representativos, tanto desde la izquierda como desde la derecha.

Faltan generosidad, decisión y coraje para acordar políticas de Estado. Sobran intereses y lobbies, que coexisten con abusos del poder, excesos y aprovechamientos indebidos de la elite dirigente. Casos sobran.

No se escatima en incentivar el oportunismo y transar, en los términos del análisis transaccional, que se ve afectado por errores y omisiones y poner el foco en la conveniencia de los actores, todo lo que desafía la incapacidad de gestionar.

"Energúmenos" con impronta

No vamos por el camino de la moderación. La búsqueda del enemigo parece el ejercicio con mayor retorno. Los fanáticos exaltados por alguna ideología, obsesiones e ideas fijas, ganan en popularidad y mayor impacto mediático y esto "linkea" con el hartazgo social.

En otro extremo, la corrección política, más asociada a la tradición, negocia y/o transa con las corporaciones, por necesidad o pura conveniencia, lo que determina siempre más costos para los usuarios.

Ventajas corporativas e incentivos asimétricos

Un grupo de personas con intereses comunes y peso específico (corporación) tiene mucho que ganar/perder (ie: prebendas, subsidios, rentas puras, acceso exclusivo a mercados, contratos, etc.), encuentra el incentivo para la acción concreta e invertir (tiempo, recursos), en favor de su interés y más allá del impacto para el resto[3].

Estos pueden alterar la convivencia y las reglas de juego, pueden ejercer presión sobre tomadores de decisión y generar hechos (incluido violencia y coerción) e inclinar las decisiones defendiendo una renta o transferencia.

Por una parte, AEBU reclamó al Estado mayor inversión para reforzar la seguridad ante un asalto muy "suigéneris". El sindicato portuario tomó las medidas de fuerza que consideró necesarias sin medir consecuencias, sabiendo que el regulador tendría reparos en actuar, donde las empresas obtienen contratos monopólicos o cuasi monopólicos, a lo que se agrega su fraternidad ideológica con el FA y el gobierno.

En la construcción se llegó a un acuerdo luego de cuatro meses de conflictos, en un sector con remuneraciones y beneficios muy superiores a la media de otros sectores. Nos preguntamos entonces: ¿fue un acuerdo voluntario o no tuvieron otra opción?

Otro ejemplo: el gobierno está decidido a configurar un proyecto a imagen y semejanza del principal operador del transporte y una de las más grandes corporaciones en el país, diseñando un pago por disponibilidad, que fue pensado para equilibrar la ecuación de riesgos de un contrato PPP, mitigando el riesgo de demanda, pero para licitaciones con competencia abiertas y en ese marco. En este caso no podría tener fecha de caducidad por cómo estaría estructurado[4].

El lúcido Martin Rama por los años '90 había identificado que el anémico crecimiento del Uruguay de mediados del siglo XX estuvo vinculado con el progresivo debilitamiento del Estado y una pérdida de autonomía en sus decisiones, cada vez más condicionado por el lobby de los grupos empresariales y los sindicatos. Qué coincidencia.

No es lo que estás pensando

¿Somos "campeones del mundo" en democracia y economía? Veamos: ¿contamos con 3 poderes fuertes e independientes?, el 95% de juicios se resuelven en forma abreviada, se generan desconfianzas cruzadas en el nombramiento del fiscal de corte, existen suspicacias por influencia partidaria y filtraciones, el nuevo código mutó el protagonismo del juez hacia el ejecutivo a través de los fiscales. Hay un déficit de recursos para cumplir con las nuevas funciones y desafíos. Los fiscales se transforman en militantes políticos, de un mes para otro.

Finalmente: se multiplican los ajustes de cuentas, el narcotráfico y otros delitos a los que no estábamos acostumbrados.

En economía, ¿hay indicadores que conforman a todos? La baja de la inflación es un caso, sin sopesar los medios para alcanzar el objetivo. Otros Déficit/PIB o Deuda/PIB, no concitan el mismo entusiasmo, pero permiten un "riesgo país" por debajo de 60-70 puntos.

Más del 30% de uruguayos se auto percibe pobre y hasta 17 años, el indicador real escala a un 27-30%[5]. Tampoco hemos resuelto el anémico dinamismo de la economía, ni activar los drivers de inversión más allá del 16-17% compatible con crecimiento de un 2 a 3%. El ministro de Economía Gabriel Oddone reconoce que se requiere un crecimiento del 2,5% para sostener la convivencia[6].

Baja competitividad relativa, alto costo país, una pesada carga tributaria, señalada por todos los sectores, servicios públicos con deficiencias en calidad y oportunidad (justicia, educación, salud, seguridad). Por otro lado, y, a pesar de la existencia de unidades reguladoras (agua, energía, comunicaciones), existe un déficit estructural endémico en la regulación de mercados monopólicos u oligopólicos y con estructuras tarifarias definidas, no para alcanzar precios competitivos, sino para recaudar.

Existen sectores altamente corporativizados, que operan con poca transparencia, escasa competencia y donde el regulador coordina su accionar con el regulado, desdibujando su función y el objetivo final que es el usuario (combustibles, transporte urbano, sector financiero y varios mercados con barreras de entrada y funcionales al mantenimiento de mercados cautivos).

Al proyecto de competitividad le falta alcance, carne y coraje. De ello dependerá de, si pasa como "humareda o venta de cotillón", a algo más serio. Quizás pueda ser el punto de inflexión para discutir de frente con las corporaciones sus cotos de caza, dejando de comportarse como su socio o tutor y pidiendo su venia, permiso o perdón.
Matemáticamente, tenemos chance.

[1] Categorizado así por William Faulkner y otros
[2] Se le atribuyen otras como "no hay un grupo criminal nativo tan característico como el congreso de USA"
[3] Ver M. Rama, ensayos sobre "El crecimiento y estancamiento económico del Uruguay" y "Uruguay, el país de los vivos"
[4] Sería un fideicomiso perpetuo para un destinatario con nombre y apellido
[5]Datos de INE. Menores de 6 años: 29.1%, de 6-12: 27,3%, de 13-17: 26,5 %
[6] Declaraciones del propio Oddone: "tenemos una economía ordenada, que gestiona bien shocks exógenos, pero está lejos de generar una dinámica de crecimiento que es lo que se necesita para atender las demandas en seguridad, proteger a la infancia e invertir en educación".
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