Futuro del trabajo con obstáculo: empresa
Ana Carolina Murillo
Llevamos años diciéndoles a las personas que deben reinventarse
Ana Carolina Murillo
Llevamos años diciéndoles a las personas que deben reinventarse. Aprender nuevas habilidades, adoptar inteligencia artificial, ser más flexibles, desaprender y volver a aprender. Hemos puesto sobre sus hombros buena parte de la responsabilidad de prepararse para el futuro. Pero estamos pasando algo por alto: las personas están cambiando más rápido que las empresas. El Forbes Future of Work Summit 2026, del pasado 6 de octubre, puso sobre la mesa una idea poderosa: construir una economía humana. Si la IA hace cada vez más accesible el conocimiento; el criterio, la confianza, la creatividad y el liderazgo adquieren otro valor. Sin embargo, seguimos organizando el trabajo como si nada hubiera cambiado. Muchas compañías invierten en licencias de IA y cursos, pero conservan descripciones de cargo centradas en tareas; áreas que deberían colaborar; aprobaciones que ralentizan las decisiones; y evaluaciones que premian estar ocupado, no generar valor. La tecnología avanza; el sistema que debería aprovecharla permanece intacto. El Work Trend Index 2026 de Microsoft, basado en 20.000 usuarios de IA en diez países, encontró que la cultura, el apoyo de los líderes y las prácticas de talento tienen más del doble de asociación con los beneficios que esperan de las organizaciones, versus los reportados por el uso de la IA. Solo el 19% está en entornos donde las capacidades de las personas y las condiciones de la organización se refuerzan mutuamente. Es la paradoja: formamos a alguien para automatizar una tarea y luego le exigimos llenar el tiempo liberado con más tareas. Le pedimos creatividad, pero cada propuesta debe recorrer cinco niveles de aprobación. Hablamos de autonomía, mientras mantenemos líderes entrenados para controlar cada paso. Estamos intentando construir el trabajo del futuro con las reglas del pasado. Transformarse no es sumar herramientas al organigrama. Es decidir qué trabajos dejan de tener sentido, qué decisiones pueden acercarse a los equipos y qué nuevas responsabilidades aparecen cuando humanos y agentes de IA colaboran. Implica rediseñar indicadores: si una tarea pasa de tres horas a veinte minutos, el premio no debería ser una agenda más llena, sino espacio para pensar, atender mejor o innovar. Las empresas necesitan pasar de capacitar para usar herramientas a rediseñar procesos con quienes hacen el trabajo; de evaluar presencia a medir impacto; de definir cargos fijos a desarrollar capacidades móviles; y de exigir innovación a permitir experimentación con criterios y límites claros. El Foro Económico Mundial calcula que el 39% de las habilidades existentes cambiarán o quedarán desactualizadas hacia 2030. Preparar personas es imprescindible. Pero si no transformamos los sistemas donde trabajan, estaremos entrenando talento para que choque contra la misma pared. El futuro del trabajo también exige reinventar nuestras propias creencias sobre el éxito empresarial.
anita@lanerddelfuturo.com