Sábado, 17 de Octubre de 2026

Una nueva etapa en la relación entre el Perú y Estados Unidos

PerúEl Comercio, Perú 18 de octubre de 2026

Por Opinión
La reciente visita al Perú del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y nuestra incorporación al Escudo de las Américas reflejan el buen momento de la relación bilateral

Por Opinión
La reciente visita al Perú del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, y nuestra incorporación al Escudo de las Américas reflejan el buen momento de la relación bilateral. Son parte de una agenda que se viene construyendo desde febrero del 2024 y que permite afirmar, con hechos concretos, que el vínculo atraviesa uno de sus mejores momentos, al cumplirse el 2 de mayo pasado 200 años de relaciones diplomáticas. Esta agenda nos invita a mirar hacia el futuro. Junto con la cooperación en seguridad transnacional y la lucha contra las drogas, incorpora inversiones, comercio, autosuficiencia tecnológica, acceso a materias primas e inteligencia artificial. Para Estados Unidos, la seguridad económica forma parte de su seguridad nacional. El comercio, las cadenas de suministro y ciertas tecnologías adquieren una dimensión estratégica que está redefiniendo sus prioridades en nuestro hemisferio. Una región que estuvo desatendida, hoy, al ser parte EE.UU. de este hemisferio, ha reenfocado sus prioridades; la geografía lo indica: ?Lo que ocurre en Latam impacta en USA?.El 30 de mayo del 2024, en la NASA, el Perú se convirtió en el país 41 en adherirse a los Acuerdos de Artemisa, marco internacional de cooperación para la exploración espacial. Ello abre oportunidades científicas y tecnológicas para desarrollar el sector espacial peruano, incluida la posible construcción de un puerto espacial.Asimismo, el Memorando de Entendimiento sobre minerales críticos, firmado en agosto del 2024, busca promover inversiones, fortalecer capacidades y diversificar las cadenas globales de suministro. Es de gran importancia en un contexto de competencia por recursos esenciales para la transición energética, vehículos eléctricos, sistemas de almacenamiento, semiconductores, centros de datos, industria aeroespacial y defensa. Las tierras raras aparecen como fundamentales para estas nuevas tecnologías.El Perú tiene una posición relevante en cobre y otros minerales estratégicos, además de potencial en tierras raras. Por eso debe aspirar a integrarse a estas cadenas de suministro y no limitarse solo a la venta de minerales. Este sector debe ocupar un lugar central en nuestra agenda de inversiones y desarrollo tecnológico.También en mayo del 2024, durante el Diálogo de Alto Nivel, el Perú se convirtió en el primer país de América Latina en incorporarse al Blue Dot Network. Esta iniciativa promueve infraestructura de calidad con estándares de transparencia, sostenibilidad y desempeño. El Perú se ha convertido en una plataforma logística del Pacífico sudamericano, pero mantiene un déficit de infraestructura de 150.000 millones. Reducirlo exige movilizar grandes cantidades de capital, y la relación con Estados Unidos permite atraer inversiones que mejoren nuestra competitividad y reduzcan la brecha tecnológica.En seguridad, la lucha contra el crimen transnacional es clave. El narcotráfico y el terrorismo siguen siendo asuntos fundamentales, aunque la relación bilateral abarca hoy una agenda más amplia. La incorporación al Escudo de las Américas fortalece la coordinación regional contra el crimen organizado dentro del derecho internacional y de las competencias de cada Estado. El narcotráfico, la minería ilegal, el tráfico de armas, el lavado de activos y el contrabando requieren respuestas más allá de las fronteras nacionales.La cooperación en defensa ha adquirido otra dimensión con la designación del Perú como aliado principal extra-OTAN. La compra de los F-16, la entrega de helicópteros Black Hawk y la modernización de la Base Naval del Callao apuntan a fortalecer nuestras capacidades de defensa.Las instituciones son fundamentales, pero las personas también cuentan. La llegada del embajador Bernie Navarro al Perú y su estrecha relación con Marco Rubio facilitan el acceso a la toma de decisiones en Washington; la visita del secretario de Estado expresa una mayor atención hacia América Latina. El Perú debe aprovechar sin timidez este interés para situar sus prioridades en la agenda bilateral y hemisférica.Uno de los asuntos pendientes es el comercio. Aunque el tratado de libre comercio está vigente desde el 2009, las medidas arancelarias estadounidenses introducidas desde el 2024, tras el Liberation Day, representan un desafío que debemos colocar en la agenda comercial. Una asociación estratégica debe ser coherente con el acceso al mercado y evitar barreras que afecten la competitividad de productos peruanos que generan empleo y diversificación exportadora. Para ello se requiere una estrategia con el sector privado.Estos avances muestran una relación renovada y de mayor alcance. Artemisa, los minerales críticos, Blue Dot Network y los nuevos ámbitos de cooperación en defensa y seguridad no estaban presentes hace dos años y medio. Son resultado de un proceso gradual, iniciado aun antes de la reciente visita de Rubio, que debe consolidarse y trascender los gobiernos de turno y sus protagonistas.El Perú necesita una agenda propia ante Washington. Además de mejorar las condiciones arancelarias y atraer inversión, debemos impulsar nuestra participación en las cadenas de minerales críticos, desarrollar un ?hub? tecnológico, ampliar las exportaciones de mayor valor agregado, etc. Eso sumado a la cooperación espacial, lucha contra el crimen organizado y la consolidación del país como plataforma logística y productiva del Pacífico sudamericano.El momento de actuar es ahora. La relación bilateral ofrece condiciones favorables para aprovechar nuestras potencialidades e importancia geopolítica, en un escenario en el que se están redefiniendo las relaciones internacionales. Nuestra ubicación, los recursos naturales, la salida al Pacífico, la estabilidad macroeconómica, los acuerdos comerciales y dos siglos de vínculos con Estados Unidos son activos que debemos convertir en una estrategia nacional.Reitero mi felicitación y deseos de éxito al nuevo embajador del Perú en Estados Unidos, Álvaro Vargas Llosa, y al gobierno de la presidenta Keiko Fujimori. Les corresponde consolidar la importancia estratégica de esta relación e incorporar nuevos retos y oportunidades a una agenda que trascienda a los gobernantes de turno y se manifieste en aspectos concretos.El interés de Washington en América Latina debe traducirse en resultados concretos para el Perú. Los 200 años de relaciones diplomáticas no deben ser solo una celebración del pasado, sino el punto de partida de una etapa más consolidada de cooperación y oportunidades compartidas.
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