Me paro y me voy
Se sabía que durante estos primeros meses de gestión la relación entre ambas cámaras del Congreso ?y entre las bancadas que las conforman? iba a ser tirante
Se sabía que durante estos primeros meses de gestión la relación entre ambas cámaras del Congreso ?y entre las bancadas que las conforman? iba a ser tirante. No solo se tenía un parlamento nuevamente fragmentado, con alianzas débiles y varios legisladores poco experimentados, sino que la nueva presencia del Senado implicaba un período de aprendizaje y adecuación que no iba a ser simple. Muchas de las reglas que dejó el anterior Legislativo no estaban suficientemente claras, lo que dejó espacio a interpretaciones varias y disputas. Más aún, con una de las cámaras dirigida por la alianza en oposición al gobierno y la otra ?a duras penas? por la coalición oficialista, los encontronazos iban a ser inevitables.Pero ni siquiera este escenario complicado puede justificar lo que se ha visto hasta ahora. Este jueves, la sesión de la Comisión de Constitución del Senado se frustró debido a que representantes de Ahora Nación, Juntos por el Perú, Buen Gobierno ?y posteriormente de Obras? abandonaron el espacio. Esto se dio tras una controversia por la contabilización del voto virtual del senador Alejandro Aguinaga (Fuerza Popular) respecto de una cuestión de orden para, precisamente, aclarar los límites de actuación de la Cámara Alta respecto de los textos aprobados por la Cámara de Diputados. El retiro de los senadores hizo imposible continuar con el debate del pedido de facultades al Poder Ejecutivo.Han transcurrido más de dos meses y medio desde que los diputados y senadores tomaron el cargo, y hasta ahora no hay ni una proposición legislativa que haya llegado al pleno del Senado. Esto es resultado, principalmente, de una actitud confrontacional del bloque de oposición, en la que ha primado el cálculo político y la narrativa antigobierno para la tribuna antes que el interés del país. Fuerza Popular y sus aliados en Renovación Popular no han sido capaces de navegar el entorno político adverso, pero la responsabilidad central recae sobre los parlamentarios que usan cualquier pretexto para frenar la discusión del pedido de facultades. Esto se vio claramente en la Cámara de Diputados en semanas previas, y la negativa se repite ahora en la Cámara de Senadores.La discrepancia política es saludable. Aunque cueste, la democracia se basa en encontrar soluciones conversadas y consensos en medio de posiciones encontradas y hasta antagónicas. Lo que no se puede hacer es simplemente dejar de discutir, pararse e irse. Eso se llama, aquí y en cualquier lado, obstruccionismo y mala fe, aunque a algunos senadores no les guste el término.