Domingo, 18 de Octubre de 2026

Los hermanos Azambuja sean unidos: son de Salto, Danubio les dio la chance y el fútbol los hace soñar en grande

UruguayEl País, Uruguay 18 de octubre de 2026

Nicolás defiende al Athletico Paranaense, mientras que Benjamín y Bautista se desempeñan en el Franjeado: "Nuestros padres cuando ven que podemos confundirnos nos hablan y centran".

El estadio está lleno. Es una final. Está parejo, trabado. Falta muy poco tiempo. Entonces, la agarra Bautista. Se saca de encima a uno, a dos, desborda por izquierda, tira el centro. En el área tiene los objetivos bien identificados: pelota a la cabeza de Nicolás, que se la baja a Benjamín, remata y gol. Golazo. Uruguay es el nuevo campeón.


Este es un sueño recurrente en el seno de la familia Azambuja. Los tres hermanos lo imaginan despiertos e incluso a veces también dormidos. Aunque la función de cada uno puede cambiar, el espíritu es el mismo. Poder jugar los tres juntos. Poder salir campeones.

No es habitual lo de estos hermanos salteños. Nicolás (18), Benjamín (16) y Bautista (14) empezaron a marcar sus nombres en el fútbol: el mayor está jugando en Athletico Paranaense luego de haber debutado en Danubio; el del medio ya suma un puñado de partidos en el club de la franja y el menor está en la Sub 14. No hace falta adivinar en qué club. Todos forman parte del proceso de selecciones.

"Sabemos que nuestro caso es atípico", le reconocieron a Ovación, que fue a buscarlos para conocer sus sentimientos, sus pensamientos y sus metas de cara al inmenso futuro que tienen.

Aunque apenas tiene edad para votar, Nicolás Azambuja debió madurar de apuro. Desde hace unos meses vive en Curitiba, defiende al Athletico Paranaense y, se percibe cuando habla, extraña mucho. Nunca había estado tan lejos de sus hermanos, de su hermana Candela y de sus padres, Juan y Valeria Vargas. "Estoy solo y es duro, pero tengo mucho apoyo".

Para sobrellevar este y cada momento de su corta pero vertiginosa carrera, recurre a Silvana García, la psicóloga de Danubio y a la asistente social del club, Gabriela Gonda. "Mi segunda madre cuando estuve en Montevideo".

Cuando estuvo en la capital, Nicolás debutó con 16 años en la primera danubiana, ante Deportivo Maldonado en el Campus. Juega de 9 y había llegado hacía poco al sur del país. En Salto defendió los también blanquinegros colores de Saladera. "El más grande de la ciudad, no me vengan con Ferro o Universitario", desafía.

En total participó de 28 partidos en Danubio y anotó un gol: once días antes de cumplir 18 le marcó a Juventud y, en el emocionado festejo, abrazó a un alcanzapelotas que le resultaba familiar, su hermano Bautista.

Hoy entrena algunos días a la semana con el plantel principal del equipo brasilero, aunque juega en el Sub 20. En tanto, vestido de celeste disputó los Sudamericanos Sub 15 en 2023 y Sub 17 dos años después. Además fue sparring de la selección de Marcelo Bielsa, lo que lo llevó a convivir y a entrenar con las principales figuras de nuestro país. "Aprendí mucho de todos ellos", cuenta.

"Tengo muy en claro que, si bien es difícil llegar, lo realmente complicado es poder mantenerse y seguir creciendo". Con una claridad que puede parecer abrumadora, las palabras le pertenecen a un gurí de 16 años. Es Benja, el del medio, el que está jugando sus primeros minutos en el equipo principal de Danubio.

En abril, con apenas 15 años, ingresó en la recta final del empate ante Central Español. Fue su debut. En la cancha ya estaba Nicolás, que cuenta orgulloso: "Fueron los minutos que más disfruté en mi vida", sin pretender disimular la emoción. Fue el primer jugador categoría 2010 en llegar a Primera y la historia danubiana le cargó una mochila interesante: se estrenó prácticamente con la misma edad que Ruben Sosa: 15 primaveras y 11 meses.

Ante Cerro Largo, cuando los de Maroñas cortaron la racha de varios meses sin triunfos, arrancó por primera vez como titular: "Me hablaron todos, mis padres, mi representante, mis compañeros, los del cuerpo técnico. Me pidieron que me relajara y disfrutara. Aunque yo estaba un poco cagado", reconoce y se ríe. Para apaciguar los nervios, la noche anterior jugó con su hermano mayor al Free Fire. Nicolás se queja: "No me avisó nunca que iba a ser titular, me enteré por mis padres".

Lo que hoy es un sueño, ayer pudo ser una pesadilla. Cuando se renovó la ficha médica, en 2025, le indicaron que debía hacerse unos estudios en el corazón. Él sentía que le "latía mucho" y que "no podía respirar bien". Para calmar la situación debía permanecer acostado.

Tras hacerse el electrocardiograma se detectó que tenía un conducto extra de electricidad, por lo que tuvieron que hacerle una ablación. Fue sometido a dos intervenciones y la segunda fue un éxito. Hoy se hace controles periódicos pero puede hacer vida normal. Mientras tanto, por el rabillo del ojo, ve a un incontrolable Bautista que lo desafía: "Quiero llegar a Primera antes que él".


El benjamín de esta trinidad de futbolistas es Bautista. Juega en Sub 14 y, por ahora, viene siguiendo el camino de sus hermanos aunque con una diferencia: él no es centro atacante. "Empecé de zaguero o lateral izquierdo y me fueron adelantando en la cancha; hoy juego de puntero", explica el juvenil.

En octubre del año pasado su carrera también lo puso a prueba al sufrir una fractura que lo alejó de las canchas hasta este 2026. Eso quedó atrás: este año fue campeón del Apertura y definirá el título a fin de año. Semanas atrás fue citado por primera vez a la Celeste. El manual de un Azambuja tipo parece estar cumpliéndose.

Como su hermano Benja, va al Liceo 31 y vive con sus padres y su hermana. Si las notas no son aceptables, desde el club le hacen un llamado de atención y hasta puede quedar afuera de algún partido.

En 2024 jugó la Newell´s Cup con Peñarol. Fue elegido el mejor lateral izquierdo del torneo pero por distintas situaciones no fichó por el Carbonero y, tiempo después, siguió el legado de sus hermanos mayores. El botija, categoría 2012, no se achica. "Presiona un poco que ellos hayan llegado pero soy muy chico todavía y estoy tranquilo", asimila.

Tener esa edad y comenzar a ser iluminados por los focos del reconocimiento no es fácil. Es posible caer en la soberbia y arrogancia. Pero ellos están seguros: saben que sus padres no se los permitirá.

"Están muy pendientes de eso", dice Nicolás. "Cuando ven que podemos confundirnos, nos hablan y centran", sigue Benjamín. "Siempre fue así, desde que éramos niños. Estuvieron muy pendientes de eso", complementa Bautista. "También nuestro representante Pablo Malinowski es muy importante para eso", coinciden.

Desde gurises fueron muy estimulados por Juan. "En la pandemia, que no salíamos, organizaba juegos y entrenamientos en el patio de casa. Era todo el día estar pateando la pelota con mis hermanos y que mamá nos putee. Ver lo que logramos hasta ahora, sea mucho o poco, me conmueve", declara el mayor.

Los tres fueron campeones en baby fútbol, integraron la selección de su ciudad, también ganaron en formativas y su apellido comienza a sonar en el fútbol nuestro. Nadie sabe qué les tiene preparado el siempre incierto futuro pero, por las dudas, ellos se siguen peleando para resolver quién hará el gol decisivo que saque campeón a Uruguay.

La Nación Argentina O Globo Brasil El Mercurio Chile
El Tiempo Colombia La Nación Costa Rica La Prensa Gráfica El Salvador
El Universal México El Comercio Perú El Nuevo Dia Puerto Rico
Listin Diario República
Dominicana
El País Uruguay El Nacional Venezuela