Domingo, 18 de Octubre de 2026

James Calaway y primera planta de amoníaco verde: "Será significativo, para mostrarle al mundo que Chile va en serio"

ChileEl Mercurio, Chile 18 de octubre de 2026

"Proyecto Volta" demoró dos años en obtener la primera autorización ambiental para un proyecto de este tipo. El empresario tejano cree que Chile debe avanzar hacia iniciativas de "escala viable" para demostrar que puede desarrollar esta industria. "No enfrentó la oposición de ninguna ONG, es un milagro", dice.

"N os tomó poco más de dos años, increíblemente eficiente", dice el empresario estadounidense James Calaway (69 años), sobre la obtención de los permisos para la instalación de "Volta", la primera planta de amoníaco verde en Chile, en contraste con los largos períodos de tramitación de otros proyectos.
"No por haber durado poco más de dos años, el proceso fue sencillo. Fueron miles de páginas de trabajo minucioso, nos esforzamos mucho en gestionar nuestras relaciones con la comunidad local y con el medio ambiente", aclara Calaway.
Lo cierto es que la compañía tiene seis años en Chile, y los primeros años fueron de preparación. En mayo, el Comité de Ministros ratificó la RCA del proyecto Volta, de la compañía Mejillones Ammonia Energy (MAE), que había obtenido calificación favorable por la Comisión de Evaluación Ambiental de Antofagasta en diciembre de 2025.
Lleva más de 12 años invirtiendo en Chile. "Empecé centrándome en la construcción de parques solares en Atacama. Construimos 30 proyectos diferentes. Gonzalo (Moyano) dirigía esa empresa, y nos dimos cuenta de que queríamos hacer algo que supusiera un desafío aún mayor", detalla.
Esperan empezar a construir en 2028, para producir en 2030, y hasta 2027 se ha puesto plazo para estructurar el financiamiento por unos US$ 2.500 millones.
"Estamos muy entusiasmados con nuestro mercado, nuestra planta en su primera fase producirá unas 300.000 toneladas de amoníaco al año. La industria minera utiliza nitrato de amonio para las voladuras, consumen unas 350.000 toneladas anuales y vamos a producir 300.000. Podríamos abastecer prácticamente todo el material para explosivos que necesita la industria minera. Se empieza por la industria nacional y, a la larga, se transforma en exportación internacional", cuenta.
Explica que el amoníaco es el segundo producto químico más comercializado del mundo. Se utiliza en fertilizantes, en materiales explosivos, incluso ya se están construyendo barcos propulsados por amoníaco. El empresario tejano es optimista pese a que en el último tiempo se han ralentizado los proyectos de energía verde en Chile. "Creo que la situación ha cambiado respecto de hace uno o dos años. Hubo un gran auge de actividad, se anunciaban proyectos gigantescos de US$ 10.000 o US$ 20.000 millones. Esos proyectos no necesitan construirse todavía; son prematuros y excesivos", dice.
Y agrega: "nuestro proyecto y el de HIF (que también obtuvo su aprobación ambiental) serán lo suficientemente significativos como para mostrarle al mundo que Chile va en serio".
Eligieron la bahía de Mejillones, porque "tiene puertos, así una vez satisfecha la demanda interna, hay una vía accesible para transportar el amoníaco al resto del mundo. (...) No tenemos que ponernos a crear toda esta infraestructura costosa".
El proyecto considera una planta de amoníaco verde, otra de tratamiento de aguas y un parque solar de 600 megawatts con almacenamiento, con unos 1.700 puestos de trabajo durante su fase de construcción. "Utilizamos esa electricidad para separar el agua en hidrógeno y oxígeno. Luego ese hidrógeno se mezcla con nitrógeno y se convierte en amoníaco", explica.
En su visita al país, Callaway se reunió con el Presidente José Antonio Kast y con la ministra de Energía, Ximena Rincón, con miras a potenciar la industria. "No estamos hablando de que el Gobierno invierta dinero en estos proyectos, simplemente hablamos de apoyo mediante políticas públicas", afirma.
"Una de las cosas que debemos hacer en Chile es asegurarnos de no esperar demasiado, ya que el resto del mundo sigue avanzando. Chile necesita mostrar algunos ejemplos en esta industria emergente".
-¿Ya tienen acuerdos con empresas, Enaex, por ejemplo?
"Sí, por supuesto. Enaex es clave en esta industria, dominan el mercado de materiales de voladura y su planta está a 7 km de la nuestra. Actualmente compran el amoníaco a Trinidad y Tobago, y este se produce mediante el reformado de gas natural, no es limpio".
-¿Será más caro?
"La brecha de costos entre el amoníaco contaminante y el amoníaco limpio de cero emisiones se está reduciendo muy rápidamente. Estamos llegando a un punto en el que podemos convencer a la industria minera para que, en los próximos tres o cuatro años, abandone el uso de materiales contaminantes y adopte materiales limpios. La industria petrolera dirá: 'Es muchísimo más caro', y no es cierto, pero tampoco es verdad que no habrá ninguna diferencia".
-Pero no hay contratos aún...
"Es un proceso por etapas, hay que sentar las bases paso a paso".
-¿Hay apoyo del Estado al desarrollo de la industria?
"Creo que existe una considerable continuidad de propósito en las tres últimas administraciones, incluida la actual. Considero que todas reconocen la importancia que tiene para Chile el hidrógeno verde y sus derivados, como el amoníaco.
El nuevo Presidente sabe que el país necesita nuevas industrias, nuevos empleos y crecimiento económico".
-¿Por qué eligieron a Chile para su proyecto?
"Chile es un país extraordinario para trabajar, donde impera el Estado de Derecho. A veces resulta un poco burocrático, pero es una de las formas de preservar eso".
-¿Por qué este proyecto tuvo una tramitación tan distinta a otros de hidrógeno verde, por ejemplo?
"El extremo sur del país es un lugar de gran sensibilidad ecológica. Abundan los programas de televisión en todo el mundo sobre la fascinante belleza y fauna de la Patagonia. Hay muchos intereses legítimos que deben tenerse en cuenta.
Otro aspecto es que es un lugar donde ya existía gran parte de la infraestructura que necesitábamos. Lo único que tenemos que hacer es construir nuestra planta y nuestros parques solares, y estaríamos listos para empezar".
-¿El financiamiento está garantizado?
"Con este nivel de capital necesario hay que contar con financiación mediante deuda y también con financiamiento mediante equity . Una de las ventajas de la industria minera es que las grandes empresas tienen calificaciones crediticias excelentes, si firman contigo un contrato de compraventa a largo plazo, puedes presentarlo al banco y este financiará tu proyecto.
Pero a veces hay financiamiento híbrido, vinculado a intereses industriales. Dado que es un proyecto tan importante, veo muy probable que surja algún tipo de interés 'cuasi gubernamental' que se asocie con nosotros".
-¿Con qué instituciones?
"Por ejemplo, el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo. Existe mucho interés en todo el mundo en asegurar que este proyecto se lleve a cabo".
-¿Quienes son sus socios hoy?
"Soy yo y un par de socios comerciales de larga trayectoria. Hasta ahora hemos aportado todo el capital. Tenemos capacidad para invertir decenas de millones de dólares en el desarrollo de un proyecto, pero cuando hablamos de cifras del orden de los US$ 1.500 millones, se suele recurrir al capital institucional.
También queremos encontrar un socio estratégico chileno. Ya tenemos conversaciones en curso con actores muy interesantes".
-¿No enfrentaron oposición de organizaciones?
"En realidad no. Hubo un par de ONG indígenas muy pequeñas que plantearon algunas dudas durante el proceso, sobre si habíamos informado adecuadamente acerca de cómo utilizamos el agua. Es un milagro, porque llevo 10 años lidiando en Estados Unidos con una ONG muy agresiva".
"Chile es un país extraordinario para trabajar, donde impera el Estado de Derecho. A veces resulta un poco burocrático, pero es una de las formas de preservar eso".
El intento con el litio en MaricungaNació en Texas, proveniente de una familia que se dedica al negocio petrolero. Su primer proyecto en Sudamérica fue en Argentina, como presidente de Orocobre, que desarrolla un proyecto de litio en la región de Jujuy.
"Contraté a tres consultores y les pedí: lo único que quiero es que busquen la 'Arabia Saudita del litio', y encontraron una pequeña extracción de una compañía australiana en la Puna de Atacama", cuenta. "Es uno de los principales productores mundiales de compuestos de litio, un proyecto increíblemente exitoso", comenta Calaway.
Además preside una empresa que "desarrolla una producción a gran escala de litio y boro en Nevada, Estados Unidos", afirma.
-¿Ha explorado oportunidades en litio en Chile?
"Lo analicé, de hecho, el Salar de Atacama fue el primer lugar que visité para ver operaciones solares, y es el mayor yacimiento de litio del mundo, ojalá lo tuviera. Buscamos, pero no vimos nada tan bueno como lo que tenemos en Puna".
-¿Y entrar a una empresa de litio?
"Una vez que salí del Salar de Atacama, el único lugar que me atrajo fue Maricunga. Tiene muy buenas salmueras y buena química de litio, el negocio del litio es, ante todo, cuestión de buena química. Pero es una reserva y el asunto se complicó por problemas de tierras.
De hecho, Codelco se puso en contacto conmigo, creo que ya tenía una parte importante del terreno, tratando de ver si quería incorporarme y ayudar a desarrollarlo".
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