Militarizar o desmilitarizar Bogotá
El representante a la Cámara Jaime Uscátegui comenzó proponiendo la militarización de Bogotá y ahora limita su propuesta a las localidades de Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy, según él, por la concentración de homicidios, la extorsión a comerciantes, los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública, la presencia de grupos armados ilegales como el Eln, y ahora último pide que por cada uno de los CAI haya dos soldados
El representante a la Cámara Jaime Uscátegui comenzó proponiendo la militarización de Bogotá y ahora limita su propuesta a las localidades de Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy, según él, por la concentración de homicidios, la extorsión a comerciantes, los ataques contra integrantes de la Fuerza Pública, la presencia de grupos armados ilegales como el Eln, y ahora último pide que por cada uno de los CAI haya dos soldados. El Ejército, desde hace décadas, ha tenido presencia y operatividad en las calles de la ciudad, realizando algunas labores propias de la Policía. Esta presencia y operatividad se han dado históricamente por dos motivos. El primero, por la interpretación errónea del "orden público", que lo equiparó a la confrontación armada que ha tenido el país desde hace 60 años y no al "orden de lo público" establecido en la Constitución, que diferencia claramente las funciones de la Policía y de las Fuerzas Militares en un Estado civilista. El segundo, ante el bajo número de policías, los problemas apremiantes de inseguridad y la necesidad de solucionarlos, se ha recurrido a las Fuerzas Militares para apoyar las labores de seguridad en las calles. Esta situación la han promovido los gobiernos de derecha, centro e izquierda, inclusive la han financiado con equipos e instalaciones. El problema no es hacer uso o no de esta importante fuerza, sino saber contar con su asistencia y apoyo en labores estratégicas en el marco de la Constitución y las leyes, y sin que la Policía y las autoridades civiles pierdan el control de la seguridad ciudadana. Históricamente, en Bogotá el Ejército ha realizado las siguientes actividades: operativos de control en las entradas y salidas de la ciudad, mediante la activación del ‘Plan candado’; seguridad en zonas rurales de distintas localidades, especialmente en Sumapaz, Ciudad Bolívar, Santa Fe y Usme; protección de instalaciones estratégicas que garantizan los suministros de agua, energía, gas, movilidad, telecomunicaciones; presencia y control en la ciudad-región para la conservación y protección de la estructura ecológica; acciones de socorro en medio de emergencias; patrullaje y control dentro de la ciudad en conjunto con la Policía y labores de inteligencia para prevenir hechos de terrorismo. En términos generales, se puede decir que Bogotá ha estado militarizada y esto se ha sustentado en la asistencia militar, prevista en la Ley 1523 de 2012, por la cual se adopta la Política Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres y se establece el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres, y en el artículo 170 de la Ley 1801 de 2016, "por la cual se expide el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana", que establece cómo las Fuerzas Militares pueden participar en los casos que excepcionalmente son autorizados por la Constitución y la ley. Cuando se recurre al Ejército para fortalecer la seguridad de algunos territorios e instalaciones estratégicas, no faltan las críticas y el señalamiento de que se está militarizando la ciudad, pero hay que reconocer que siempre han estado ahí, en las calles, a la vista de todos, independientemente de la ideología de los gobiernos de turno. Pedir más de lo que ya hace el Ejército en Bogotá es simplemente desconocer su labor en la ciudad y la región y también desconocer las capacidades reales de la XIII Brigada de copar la ciudad o tres localidades, donde cada una tiene más habitantes que muchas capitales del país. Militarizar las tres localidades en este momento no es posible, cuando la Fuerza Pública en todo el país está atendiendo varios frentes, especialmente el enfrentamiento contra los grupos armados ilegales en distintos territorios del país. Por ahora, lo único que se puede es seguir solicitando asistencia militar para vigilancia y seguridad de determinados sectores de la ciudad, en coordinación con la Policía, como históricamente se ha hecho.
YA ESTÁ EN LA CALLE
Hugo Acero Velásquez
El Ejército desde hace
décadas ha tenido presencia
y operatividad en las calles de la ciudad, realizando algunas labores propias de la Policía.