Gran confusión
El caos en la política exterior de los Estados Unidos perjudica su liderazgo y la confianza internacional.
El 9 de octubre se reunieron en Miami, delegados de los Estados Unidos, Ucrania, Francia, Alemania, Reino Unido, Comisión Europea y OTAN, para continuar con sus conversaciones sobre la guerra en Europa oriental. El conflicto comenzó hace cuatro años, cuando Rusia invadió Ucrania y ocupó parte de su territorio. El costo de la guerra es enorme. Más de dos millones de soldados han sido muertos o heridos (Rusia lleva la peor parte con un estimado de 1,4 millones de bajas), las pérdidas civiles son igualmente importantes, sobre todo en Ucrania, y la destrucción de la infraestructura debido a los bombardeos es considerable.
Mientras los delegados sesionaban discretamente en Miami, el presidente Trump sorprendió al mundo al proclamar que había tenido una conversación telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, y que habían acordado un cese del fuego entre Rusia y Ucrania que se aplicaba al sector de la energía de los dos beligerantes. El paquete acordado entre los dos presidentes incluía que Rusia vendería 300.000 toneladas de gasoil a los Estados Unidos, 500.000 toneladas en el mercado internacional durante Noviembre, y un millón de toneladas inmediatamente después. Trump proclamó que "el control total sobre el Estrecho de Ormuz" y el anuncio de las exportaciones del gasoil hecho en Rusia, traerían consigo una rápida caída del precio del combustible en los Estados Unidos e, incluso, en el mundo. El Departamento del Tesoro, por su parte, se propone emitir una licencia para permitir la exportación del gasoil ruso al mercado mundial.
La noticia despertó serias críticas.
Los Estados Unidos no controlan el estrecho. Tienen el poder naval para impedir el pasaje por Ormuz, pero no han conseguido restablecido la navegación al nivel que tenía cuando iniciaron la guerra contra Irán (actualmente el tráfico por esa vía de agua es el 10 % del que existía antes del conflicto). El aumento del precio del gasoil no se debe a los ataques de Ucrania contra las refinerías rusas, sino a la guerra en el Golfo que inició Trump.
La tregua es desigual porque, mientras las refinerías de petróleo de Ucrania están fuera de servicio, Rusia tiene muchas que son consideradas por Kiev como un objetivo militar legítimo.
Levantar el embargo de las exportaciones rusas representa una importante victoria económica y política para Putin. Gratis. Ello cuando la Unión Europea está considerando acentuar su presión sobre Rusia, con el fin de obligarla a cesar la agresión en Ucrania.
La noticia fue mal recibida en los Estados Unidos porque violaban la legislación vigente que dispone el embargo contra Rusia.
Y, un detalle interesante, Ucrania no fue parte de las conversaciones que culminaron en la tregua. A pesar de su sorpresa, el presidente ucraniano, Vladimir Zelensky, anunció que sus fuerzas armadas suspenderían sus ataques contra las refinerías de petróleo rusas, si Moscú hacia los recíproco con sus ataques contra la red eléctrica y las instalaciones de suministro de gas y petróleo ucranianas.
Ucrania suspendió sus ataques. Rusia no suspendió los suyos.
Como era de esperarse, el famoso cese de hostilidades no cuajó.
Un esfuerzo mal pensado del presidente Trump para mejorar las posibilidades de su partido en las próximas elecciones. Y un triunfo político para Putin.