El diluvio que viene
El fenómeno de El Niño costero nos acompaña desde hace meses y sus efectos ya se están sintiendo, tanto en el clima como en la economía
El fenómeno de El Niño costero nos acompaña desde hace meses y sus efectos ya se están sintiendo, tanto en el clima como en la economía. El calor que experimentamos desde hace meses es insólito, lluvias copiosas se han presentado ya en diversos lugares del país y determinadas especies marinas se han alejado ya de nuestras costas, afectando a la pesca. Pero, como sabemos, esto es solo el principio. Con la llegada del verano y del fenómeno de El Niño global, en dos meses más, a más tardar, estaremos enfrentando un Meganiño, un evento seguramente peor que cualquier otro de este tipo registrado en nuestra historia republicana.La pregunta, en esa medida, es si todos ?Gobierno Central, gobiernos regionales, gobiernos municipales y ciudadanos de a pie? estamos cumpliendo a cabalidad con el rol que nos corresponde en la prevención posible. Las lluvias y el deterioro de la infraestructura pública y privada en la costa norte y centro, así como las sequías que padeceremos en otras zonas del territorio nacional, son inevitables.De manera que lo que nos cabe hacer es prepararnos para ese embate. En una carrera contra el tiempo, el gobierno está haciendo lo materialmente posible en materia de descolmataciones de los ríos cuyo desborde se anticipa, y de protección de cierta infraestructura. Entendemos que está previendo también que las evacuaciones podrán ser necesarias, al tiempo de desarrollar una capacidad de reacción rápida para los problemas que se suscitarán en las vías de comunicación. Todo eso es positivo, pero no suficiente? El fenómeno de El Niño, que está todavía por desatar toda su furia, traerá también un incremento de enfermedades como el dengue y la chikunguña, así como pérdida de cultivos y disminución de la generación hidráulica. ¿Se están preparando respuestas para esas circunstancias? ¿Los gobiernos regionales y locales que terminan funciones justo cuando el evento esté ya sobre nosotros están cumpliendo con su responsabilidad antes de irse? La información sobre presupuestos para la prevención del fenómeno en cuestión no ejecutados sugiere lo contrario? ¿Y están ya informados sobre lo que tienen que hacer los que tomarán la posta al inicio del próximo año?De otro lado, ¿estamos los privados haciendo todo lo que está a nuestro alcance para lidiar en mejor pie con el literal diluvio que viene? Precauciones como no arrojar desmonte que luego pueda ser arrastrado en los deslizamientos o limpiar los techos son, por ejemplo, tareas simples que sin embargo podrán aliviar la dimensión del problema cuando se presente. Tan importante como exigirles reflejos a nuestras autoridades ante el azote de la naturaleza que está por golpearnos es no permanecer indolentes nosotros frente a su inminencia.