Minería multigeneracional
Por Víctor Gobitzpresidente De Quilla Resources Inc
Por Víctor Gobitzpresidente De Quilla Resources Inc.
Toda mina atraviesa un ciclo natural. Un proyecto minero nace, se construye y entra en operación; luego crece, incrementa su capacidad, alcanza una etapa de madurez y finalmente, se prepara para el cierre. En el caso del Perú, una parte importante de sus minas se encuentra hoy en etapas maduras, gestionando mayores niveles de complejidad y enfrentando el desafío de sostener su competitividad y eficiencia. Y dentro de este contexto existe una realidad de ámbito laboral; distintas generaciones trabajan e interactúan para enfrentar estos retos.En una misma operación suelen coincidir personas que participaron en su construcción o puesta en marcha, y que acumulan un legado de historia y conocimiento técnico; otra generación que ha crecido profesionalmente con la operación, combinando experiencia y adaptación; y asimismo nuevas generaciones que llegan con otras expectativas, capacidades digitales y formas diferentes de entender el trabajo. Esta diversidad puede convertirse en una enorme ventaja para la minería, pero no sucede de forma automática.Cada generación aporta de forma distinta. La experiencia acumulada permite reconocer señales, anticipar riesgos y comprender situaciones que muchas veces no están escritas en un procedimiento. A ello se suma una generación que conecta experiencia y transformación, mientras las nuevas generaciones aportan preguntas diferentes, familiaridad con la tecnología y disposición para desafiar prácticas consideradas inamovibles. El valor aparece cuando estas capacidades confluyen para construir algo mayor.Esto resulta especialmente relevante en una industria que está incorporando automatización, inteligencia artificial y analítica avanzada, pero que continúa dependiendo del conocimiento construido durante años de operación. La transformación de la minería no consiste en reemplazar experiencia por tecnología, sino en encontrar mejores formas de combinarlas.Por ello, la minería multigeneracional supone ante todo un desafío de liderazgo. Ya no basta con conducir equipos desde la experiencia técnica o desde una única manera de entender el trabajo. Se necesitan líderes capaces de escuchar perspectivas distintas.El desafío está en construir relaciones donde experiencias, perspectivas y nuevas capacidades se potencien mutuamente. Para ello se requiere propósito compartido, apertura para cuestionar nuestras propias certezas; y, sobre todo, disposición para aprender, independientemente de los años de experiencia.La minería sabe gestionar activos maximizando rentabilidad y planificando décadas por delante. Uno de sus mayores desafíos será aplicar esa misma mirada de largo plazo a la conformación del grupo humano que acompañará todo su ciclo de vida. Una organización verdaderamente multigeneracional no se limita a una adecuada convivencia; logra que el conocimiento se comparta, que aprendan unas de otras y conviertan sus diferencias en una ventaja competitiva que la distinga.