Chile escala en ranking global de pensiones, pero con alertas en sostenibilidad y confianza del sistema
La reforma previsional fortaleció los beneficios que entrega el modelo nacional, y compensó su creciente presión financiera.
La reforma de pensiones llegó justo a tiempo para fortalecer los parámetros del sistema chileno frente a los desafíos de ahorro, longevidad y crecimiento económico que enfrenta el país. Así se refleja en el nuevo avance que tuvo el modelo nacional dentro del índice global de pensiones que anualmente elaboran la consultora Marsh (ex Mercer) y CFA Institute, ordenando a 55 países según sus resultados.
Según el ranking , Chile es el séptimo sistema de pensiones mejor evaluado en el mundo y el primero en Latinoamérica. Solo es superado por Países Bajos, Dinamarca, Islandia, Singapur, Israel y Australia, y le siguen naciones desarrolladas como Suecia, Finlandia o Noruega (ver tabla).
De acuerdo a Joaquín Ramírez, director de Marsh Investment and Retirement, el punto clave del avance chileno tuvo que ver con las actualizaciones que introdujo la reforma de pensiones aprobada a principios del año pasado. "Desde 2022 hacia atrás, Chile no estaba dentro de los primeros diez lugares y constantemente iba perdiendo un poco su posición (...). Si no hubiera hecho esta reforma, la verdad es que seguiría manteniéndose a niveles que no están dentro del primer nivel, porque teníamos un ahorro insuficiente", destaca.
Mejores resultados
Para asignar un puntaje, el ranking de Marsh pondera tres variables. La primera y más relevante en el cálculo tiene que ver con la "adecuación", un concepto técnico que alude a la suficiencia de los ingresos vinculados a la pensión. La reciente reforma mejora este ítem a través de un fortalecimiento de la Pensión Garantizada Universal (PGU), pero también mediante una tasa más alta de ahorro individual obligatorio.
Para medir esa adecuación, el reporte toma como base las tasas de reemplazo que proyecta la OCDE. Así se denomina a la proporción de los ingresos promedio que tuvo una persona durante su vida laboral, que es cubierto por su pensión. Para Chile, las proyecciones de la OCDE elevan estas estimaciones algo por encima del 60%, dejando al país a un paso de alcanzar el máximo puntaje que asigna el ranking Marsh, cuando esa tasa llega al 70%.
Del mismo modo, detalla Ramírez, el aporte que beneficia exclusivamente a las mujeres para compensar su mayor expectativa de vida también contribuyó a fortalecer la adecuación. "Disminuye la brecha entre el cálculo entre hombres y mujeres", sostiene.
La adecuación es el subíndice que más aumenta, desde 71,9 a 78 puntos.
Principales retos
La reforma de pensiones fortaleció los parámetros del sistema chileno, justo cuando el segundo factor más importante de la evaluación empieza a mostrar mayores desafíos: la sostenibilidad. Este apartado se enfoca en la solidez financiera que tiene cada sistema, y Chile retrocedió en su puntaje, desde 74,9 a 73,5 puntos.
Una parte, explica Ramírez, tiene que ver con el costo de los beneficios, como la PGU, y su presión sobre el gasto público como proporción del PIB. Sin embargo, hay otros dos elementos mucho más estructurales: la evolución demográfica que tiende al envejecimiento, y un crecimiento económico ralentizado. Ambos elementos contribuyen negativamente a este ítem, pero son compensados por las nuevas fuentes de ahorro que introdujo la reforma.
En la tercera variable, también hay un desafío incipiente. Se trata del índice de "integridad", donde se expresan factores institucionales como la transparencia del sistema y la comunicación con los afiliados. Ahí, Chile ha tenido una fortaleza histórica y suma 88,2 puntos, pero Ramírez sostiene que es necesaria una constante actualización para evitar efectos negativos derivados de eventos como las pérdidas registradas por el fondo E. "Hay un indicador en el subíndice de integridad que tiene que ver con la confianza, y ese indicador sí podría haberse afectado si es que se invalidan ciertas cosas, de cómo las personas perciben el sistema (...). Siempre hay temas que se pueden ir mejorando, no solamente en temas estructurales, sino que la regulación también tiene que ir ajustándose para ser un sistema más íntegro, y que promueva la confianza en él".