La víctima fue encontrada maniatada con precintos y aseguró que varias personas la golpearon y la amenazaron para quedarse con su casa.
Un hombre denunció que fue maniatado y
torturado por personas que
pretendían quedarse con su vivienda, ubicada en Capitán Tula y 2 de Febrero, en
Casavalle. Por el caso, una persona fue imputada por el delito de privación de libertad, de acuerdo con el audio de la audiencia al que accedió El País.
La Policía llegó al lugar luego de que varios vecinos reportaran al 911 que escuchaban los
gritos de una persona que pedía
auxilio desde el interior de una casa, donde decía estar
secuestrada. Según reconstruyó
Fiscalía, los llamados se reiteraron ante la demora de la
Policía en llegar al lugar.
En una de esas
denuncias, un vecino dijo haber escuchado a la víctima decir: "
Acá vienen mis secuestradores, por favor, llamen a la Policía", al advertir que llegaba una camioneta con las personas que, sostuvo, iban a seguir torturándolo.
Tras recibir múltiples denuncias telefónicas, la Policía acudió al lugar e ingresó a la vivienda sobre las 3 de la mañana del viernes. Una vez dentro, los efectivos encontraron a la víctima
maniatada con cintas y precintos en una habitación del fondo de la casa. Inmediatamente, lo liberaron y le prestaron atención médica. A su vez, encontraron al imputado dentro de la vivienda, quien decidió entregarse en ese momento.
Los servicios médicos constataron que la víctima presentaba
hematomas en la cabeza, el tórax y el cuello; una
herida cortante en el parietal izquierdo;
sangrado nasal; dificultad y dolor al abrir la mandíbula, y
escoriaciones en ambas muñecas y en los codos. Sin embargo, como las lesiones no revestían gravedad suficiente para requerir internación, le dieron el alta.
La víctima declaró que, mientras se encontraba en el lugar, varias personas lo estuvieron torturando a golpes y
amenazándolo con matarlo para quedarse con su casa.
La defensa del imputado alegó, por su parte, que la víctima no era dueña de la vivienda donde fue encontrada. Según su versión, el verdadero propietario había firmado el 15 de octubre un compromiso de cesión de derechos sobre la vivienda con un tercero. Además, según su versión, le había permitido al imputado quedarse durante una semana en la casa para cuidarla y mantenerla en condiciones para concretar la operación. El inmueble debía entregarse el sábado pasado.
Según la versión de la defensa, el viernes a las 20:30 la víctima concurrió a la vivienda, invitada a un asado. De acuerdo con su relato, cerca de las 21:00 fue con el imputado a buscar la carne a un supermercado en Paso Molino. Luego fueron a otro comercio a comprar bebidas y otros productos necesarios para la comida.
Según el abogado defensor, en la vivienda estaban la pareja del imputado, con sus dos hijos, y un amigo de este que ayudó a prender el fuego y luego se retiró.
De acuerdo con el abogado, el denunciante dejó un
revólver sobre la mesa al llegar al lugar y luego comenzó a consumir
drogas. Entrada la noche, la víctima y el imputado quedaron solos en la casa.
Según el relato de la defensa, a la víctima le sobrevino un "
brote psicótico" durante el cual comenzó a romper objetos y a amenazar su propia integridad física y la del imputado. El abogado atribuyó la crisis a la reciente muerte de una hija del denunciante, ocurrida en circunstancias que no especificó.
Ante las amenazas físicas y la presencia de un revólver en el lugar, el imputado
procedió a maniatar a la víctima y
atarla a una silla para inmovilizarla, relató el abogado. Según la Fiscalía, en tanto,
el imputado incluso llegó a abandonar la vivienda para buscar un producto con el que anestesiar a la víctima.
Para la defensa, el imputado actuó para preservar su vida y salvaguardar la propiedad privada, ya que la víctima estaba dañando la casa. El abogado agregó que, si su defendido hubiera querido secuestrar a la víctima, le
habría puesto una suerte de bozal y habría dejado a alguien a cargo de custodiarla para impedir que gritara y alertara a los vecinos.
El fiscal
Ricardo Lackner no consideró atendible esta versión y señaló que el imputado no tomó la medida más básica ante un supuesto brote psicótico: llamar a una emergencia médica.
El juez
Huberto Álvarez, por su parte, consideró que la evidencia presentada por el Ministerio Público tenía más "
verosimilitud" que el relato del abogado defensor. Por lo tanto, resolvió formalizar la investigación contra el imputado por el delito de
privación de libertad.
El juez también hizo lugar a un pedido de la Fiscalía y dispuso la prisión preventiva del imputado por 90 días para preservar la investigación e impedir que se fugue o amenace a la víctima u otros testigos.
La defensa solicitó que se le colocara al imputado una
tobillera electrónica o se le dictara prisión domiciliaria, con el argumento de que no existe riesgo de fuga, ya que tiene pareja y dos hijos. Sin embargo, el juez rechazó el pedido al señalar que los dispositivos suelen ser rotos por los imputados y que, efectivamente, existen los riesgos señalados por el fiscal.
Ante la decisión judicial, la defensa resolvió apelar la prisión preventiva. En su contestación, el fiscal Lackner afirmó que la discusión sobre la propiedad de la vivienda "no hace a la cuestión de fondo, que es que
un ser humano fue privado ilegítimamente de su libertad por razones inaceptables". "Más bien parece una excusa para tratar de explicar lo acontecido", sostuvo.
"El
calvario que padeció y relata la víctima, que no fue simulado, sino corroborado, así como lo que vivieron los vecinos que escuchaban los gritos de auxilio, dan suficientes argumentos materiales para formalizar la investigación", sostuvo el fiscal.
El magistrado agregó que la prisión preventiva es necesaria para llevar adelante una investigación "en un barrio de difícil acceso, donde es muy difícil ganarse la confianza del ciudadano por la débil presencia del Estado".
Justicia sigue investigando privación de libertad en Peñarol
El hallazgo de esta persona privada de libertad en Casavalle ocurrió apenas un día después de que otro hombre fuera encontrado
encadenado en una boca de venta de pasta base en el
barrio de Peñarol. Este segundo caso continúa bajo investigación.
El jueves 15, la Policía encontró a un hombre de 29 años encadenado a una pared dentro de una
boca de venta de pasta base, durante un allanamiento en una casilla ubicada en Pasaje Vecinal B y Pasaje 2, en el barrio de Peñarol.
La víctima relató que llevaba tres días privada de libertad, sin poder alimentarse, dormir ni ir al baño, por deudas vinculadas al consumo de drogas. El hombre fue liberado y recibió asistencia médica, mientras que otro individuo de 29 años, con dos antecedentes penales, fue detenido y es investigado por privación de libertad.
El operativo fue realizado por efectivos de los departamentos de
Personas Ausentes y Homicidios, que investigaban la posible existencia de dos cuerpos enterrados en el predio. Uno correspondería a una persona desaparecida desde el 31 de agosto, presuntamente asesinada por deudas vinculadas a las drogas. El allanamiento también estuvo relacionado con la investigación de un homicidio ocurrido el 14 de junio en la intersección de Longfellow y Chamberlain, a pocas cuadras del lugar.
Por orden de Fiscalía,
Bomberos excavó el terreno y demolió la casilla, pero no encontró
restos humanos.