Crisis de la vivienda, razón del descontento
Jorge Restrepo
La creciente dificultad que tienen los jóvenes para habitar un lugar independiente de sus familias está detrás de muchos problemas, y del descontento
Jorge Restrepo
La creciente dificultad que tienen los jóvenes para habitar un lugar independiente de sus familias está detrás de muchos problemas, y del descontento. Sin un lugar de habitación es más difícil -prácticamente imposible- formar un hogar y conservar una pareja estable, lo cual probablemente está relacionado con la abrupta caída reciente en la natalidad y con la migración de colombianos al exterior, mayoritariamente de jóvenes. El crecimiento sostenido del trabajo en casa, de la prestación de servicios en virtualidad, muchas veces por cuenta propia, ha convertido en una ventaja absoluta contar con un lugar para hacerlo. Es casi como tener una moto para los repartidores y quienes prestan servicios a domicilio. Las preferencias de los jóvenes favorecen en muchos casos esos empleos con flexibilidad y menores impuestos al trabajo. Contar con un lugar de trabajo en casa también hace más fácil tener un primer empleo y navegar la rotación propia de la informalidad creciente. Contar con una vivienda independiente es esencial para el emprendimiento: reduce el costo de oportunidad percibido y cubre ante los enormes riesgos de emprender. La construcción de edificaciones residenciales y no residenciales está en recesión desde septiembre de 2023: esta rama del producto interno bruto se ha contraído drásticamente todos los trimestres desde entonces y hoy el valor de lo producido es el mismo de mediados de 2021, durante la pandemia. No se construye más porque la demanda por vivienda no se puede hacer efectiva. La dificultad en el acceso a la vivienda para los jóvenes está en el crédito: las altas tasas de interés por el desorden fiscal y el aumento extraordinario del salario mínimo que hizo más costoso el precio de la vivienda con subsidio se suman a la mayor inestabilidad en el empleo y la mayor protección arancelaria que encarece los costos de la vivienda. La recesión en la construcción de vivienda vino con un gran aumento de los inventarios de vivienda nueva, principalmente de interés social, según muestra el estudio Situación Inmobiliaria del BBVA. El sostenido crecimiento de los desistimientos en los contratos de compra desde finales de 2022 explica el crecimiento de inventarios. La oferta de vivienda usada y para arriendo también ha caído desde 2023: tanto que las viviendas para arriendo se contratan en cuestión de días según esos cálculos. El precio de los alquileres sigue al alza, impulsando la inflación, según se ve en el IPC del DANE. Las personas de menores ingresos y los más jóvenes son los que más sufren el alto costo de los arriendos: según cálculos del servicio de estudios del BBVA los hogares del 10% que obtiene menos ingresos en Colombia gastan un 50% de ese ingreso en su arriendo. Que no nos sorprenda mañana la expresión del descontento que genera la falta de vivienda y su encarecimiento. Una olla a presión.
Profesor de economía, Pontificia Universidad Javeriana.