Viernes, 23 de Octubre de 2026

Colombia sigue rezagada en datos sobre el ‘homeschooling’

ColombiaEl Tiempo, Colombia 23 de octubre de 2026

Colombia no sabe cuántos niños, niñas y adolescentes se educan en casa

Colombia no sabe cuántos niños, niñas y adolescentes se educan en casa. El Ministerio de Educación admitió que no tiene un registro estadístico oficial sobre el homeschooling, según el informe del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Pontificia Universidad Javeriana. Sin esos datos, el Estado no puede vigilar la calidad de esta modalidad ni garantizar el derecho a la educación de quienes la siguen. La confirmación llegó en la respuesta a una solicitud que el LEE radicó en junio. "El Ministerio de Educación Nacional no cuenta con cifras o estadísticas sobre la modalidad de homeschooling en Colombia, desagregadas a nivel nacional, regional o departamental. En consecuencia, el Ministerio no dispone de un registro estadístico oficial sobre esta práctica". La cartera añadió que tampoco tiene estudios propios ni contratados sobre el tema. El resultado es un punto ciego en la política educativa. El homeschooling, o educación en casa, es la modalidad en la que la enseñanza ocurre principalmente fuera de los colegios, bajo la responsabilidad de las familias o de tutores. Ninguna norma prohíbe la educación en casa, pero tampoco la regula ni la supervisa. "No existe una reglamentación que haga referencia explícita a la educación en casa (homeschooling), y la educación no presencial para los niveles de preescolar, básica y media no se encuentra regulada como una modalidad de prestación del servicio educativo", dice el Ministerio. El LEE describe esa situación como "un vacío normativo que favorece a familias", pero, para los estudiantes tiene un costo. Como el sistema no los reconoce formalmente, quien se educó en casa y quiere continuar su trayectoria en la educación formal debe presentar un examen de validación para retomar sus estudios. El contraste con la región es evidente. Ecuador reconoció la educación en casa en 2013, mediante el Acuerdo Ministerial 067-13-A, como una opción excepcional con el seguimiento de una institución educativa autorizada. Perú exige un registro previo ante su Ministerio de Educación, mientras que México la permite, pero sin un marco normativo que la regule en detalle. Las cifras disponibles La única fuente oficial de matrícula es el Sistema Integrado de Matrícula (Simat), que no identifica la educación en casa. Lo que sí muestra es que cerca de 2 de cada 10 matriculados están por fuera del modelo tradicional. En 2024, de 9,5 millones de estudiantes en preescolar, básica y media, 7,8 millones estaban en educación tradicional. El resto se repartía en programas para adultos, con 538.941 estudiantes; Escuela Nueva, el modelo flexible diseñado para escuelas rurales, con 511.936, y etnoeducación, dirigida a grupos étnicos, con 386.538. El LEE aclara que estas metodologías no son educación en casa, aunque su peso permite entender que "sí deben existir niños, niñas y adolescentes que se educan por fuera de una institución educativa" Ante la falta de datos, el laboratorio hizo cálculos propios. Cruzó los microdatos del Simat para identificar estudiantes colombianos que llegaron a grado sexto sin haber estado matriculados en quinto el año anterior. Fueron 184.990 en 2021, 169.987 en 2022 y 179.895 en 2023, un promedio cercano a 178.000 niños y niñas en edad de cursar quinto de primaria. El informe pide cautela, pues "esta cifra podría estar inflada por aquellos registros que no cruzaron por algún error, inconsistencia o cambio en los números de identificación". Un segundo ejercicio, con las pruebas Saber 11 entre 2010 y 2020, estimó entre 3.245 y 12.917 posibles evaluados por aplicación provenientes de educación en casa, sin una tendencia de crecimiento sostenida. Las cifras que circulan fuera del Estado tampoco coinciden. Según el Senado y la Red Colombiana de Educación en Familia, en 2020 cerca de 8.000 familias educaban en casa. Home Schooling Colombia estimó en 2025 que serían 30.000, sobre todo en Medellín. Ninguno de esos datos es oficial, y las encuestas de hogares del Dane no incluyen la educación en casa entre sus opciones de respuesta. Los costos Mientras el Estado no mide, la oferta privada se expande. El LEE revisó páginas web de proveedores y encontró esquemas autónomos, en los que la familia asume la enseñanza y colegios virtuales con docentes, tutorías y certificación y registro en el Simat. Lo define como "un mercado educativo emergente, con creciente formalización privada, pero todavía débilmente documentado y sin estadísticas oficiales consolidadas". Los precios muestran la distancia entre esos modelos. Una institución ofrece el homeschooling puro por cerca de $1,7 millones anuales, mientras su asistencia virtual cuesta $1,39 millones y la presencial $3,2 millones, ambas mensuales. Otra cobra según el estrato, con mensualidades de $95.000 a $105.000 pesos en los estratos 0 y 1, y de $380.000 a $430.000 pesos en los estratos 4 a 6. La lógica, según el LEE, es directa: "a mayor transferencia de responsabilidades educativas del hogar hacia la institución, mayor es el precio". Y sin subsidios estatales, el acceso a mayor acompañamiento "podría estar condicionado por la capacidad de pago de las familias, lo que plantea riesgos de segmentación socioeconómica y reproducción de desigualdades". Además, las cifras de los proveedores son "información autodeclarada". El informe reconoce que esta modalidad puede ofrecer "flexibilidad horaria, personalización del aprendizaje, fortalecimiento de la autonomía y mayor adaptación a las necesidades del estudiante", pero también advierte riesgos como la desigualdad en la calidad de los aprendizajes.
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