El 43.1% de las mypes opera desde sus viviendas
El 43.1% de las micro y pequeñas empresas (mypes) en El Salvador utiliza su vivienda para trabajar, según detectó El Estado de la MYPE 2026: la otra cara de la economía, un estudio elaborado por la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (FUSAI) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
Rosa María Pastrán
El 43.1% de las micro y pequeñas empresas (mypes) en El Salvador utiliza su vivienda para trabajar, según detectó El Estado de la MYPE 2026: la otra cara de la economía, un estudio elaborado por la Fundación Salvadoreña de Apoyo Integral (FUSAI) y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO).
"La vivienda ocupa un lugar decisivo en la vida del empresariado mype salvadoreño. No es únicamente el espacio donde se habita: para una parte importante de las micro y pequeñas empresas también funciona como activo patrimonial, lugar de trabajo, bodega, taller, punto de venta o espacio desde el cual se organiza la actividad económica cotidiana", introduce en informe en uno de sus capítulos.
El análisis destaca que desde la vivienda "se produce, almacena, vende, atiende a clientes y se realizan tareas administrativas", además, agrega que "trabajar desde casa no es automáticamente precariedad: reduce costos, aprovecha el patrimonio familiar y da flexibilidad".
El economista William Pleites, director de la investigación, destacó que este no necesariamente es un dato malo, pues tiene mucho que ver con el incremento de trabajo en casa después de la pandemia.
Esta situación es más frecuente en áreas como los servicios que en la producción o comercio en sí. También es menor en las empresas que se dedican al transporte.
"A veces es una estrategia para reducir costos. Muchos empresarios mypes dicen que también eso facilita la flexibilidad laboral", añadió Pleites. Sin embargo, "el 48.8% de quienes trabajan en su casa afirman que las condiciones de su vivienda limita el crecimiento de su negocio".
"No quiere decir que no haya un problema habitacional particular, no necesariamente ocasionado por el negocio, pero que sí las características de la vivienda afectan el desempeño del negocio", explicó Pleités.
Algunas viviendas presentan problemas en techos, agua potable, disposición de desechos sólidos, hacinamiento, inseguridad jurídica, entre otros.
El 38.1 % de las mypes (alrededor de 344,000) necesitaron crédito para vivienda en los últimos cinco años y no lo solicitaron, lo que plantea una demanda contenida. Un 30% de los empresarios no lo solicitó porque creyó que se lo negaría, un 13.3% prefirió no endeudarse.
Otro hallazgo del estudio es que el nivel de confianza de las mypes alcanzó su punto máximo en 25 trimestres, con 109.1 puntos, "en un entorno de crecimiento económico".
No obstante, "para que ese optimismo se traduzca en más inversión y empleo, necesitamos fortalecer el ecosistema de la mype", comentó Rafael Pleitez, coordinador de investigaciones del Observatorio MYPE.
Un reto es la inclusión financiera porque en la actualidad 52 de cada 100 mypes no mantienen relación con ninguna institución financiera formal, sólo el 3.5% posee una cuenta bancaria a nombre de la empresa y casi la mitad de las que tienen un préstamo considera que las condiciones no se adaptan a su negocio.
"Para que el optimismo se traduzca en más inversión y empleo, necesitamos fortalecer el ecosistema mype".
"Muchos empresarios mypes dicen que también eso (casa-taller) facilita la flexibilidad laboral .