Empresas familiares se alistan para la sucesión
Cambio. Estas enfrentan el reto de profesionalizar su gestión y su relevo generacional para seguir creciendo cuando el fundador deje el mando.
Por Melissa Rodríguez
Preparar a la siguiente generación para que las empresas familiares sigan creciendo cuando sus fundadores dejen el mando es el desafío que destacó Beatriz Boza, socia y líder de Familias Empresarias y de Gobierno Corporativo en EY, en entrevista con El Comercio por el Día de la Empresa Familiar, que se conmemora cada 5 de octubre. ?La siguiente gran apuesta de los empresarios peruanos no es crecer, es trascender?, afirmó al explicar que esa continuidad exige trabajar en la gestión del negocio y en la organización de la familia.Una encuesta a los Líderes Empresariales del Cambio (LEC), iniciativa de EY y El Comercio, mostró un horizonte promedio de 11 años para la transición de los negocios a la siguiente generación. Asimismo, el 41% imaginó sus empresas en manos de esa generación dentro de 10 años.La medición, cuyo trabajo de campo cerró en enero del 2026, recibió 180 respuestas de 270 líderes. El 91% indicó que tenía una empresa operativa controlada accionarialmente por él o por su familia.En la pregunta sobre cómo vislumbraban sus negocios dentro de 10 años, el 61% mencionó ingresar a nuevos mercados, y el 46%, crecer a doble dígito.?Crecer exige cambiar?Boza identificó tres ventajas de las empresas familiares: la visión de largo plazo, el compromiso asociado al sentido de propiedad y la voluntad de trascender a las siguientes generaciones. Explicó que, para un fundador, el negocio puede convertirse en ?un hijo más?, al que dedica tiempo y esfuerzo para construir un legado.Ese vínculo también se refleja, según indicó, en la cercanía con los trabajadores, la capacidad de adaptación y la agilidad para encontrar nuevas oportunidades. Sin embargo, señaló que existen tareas pendientes en materia de políticas, procedimientos y meritocracia. ?En el ambiente muy familiar, no es un ambiente basado en la meritocracia, sino en los vínculos personales?, sostuvo.Boza señaló que, en su experiencia, cuando una empresa alcanza una facturación de entre S/200 millones y S/300 millones, necesita incorporar controles, procedimientos y una distribución de responsabilidades que le permitan gestionar ese mayor tamaño. Un gobierno corporativo diferente.Entre los problemas de crecer sin profesionalizar la gestión mencionó dificultades frente a la supervisión regulatoria, fraude interno y limitaciones para delegar. Añadir líneas de producción, operar en otras regiones o diversificarse exige documentar las decisiones y compartir una estrategia más allá de la cabeza del fundador, según sostuvo.La encuesta mostró que el 47% de las empresas familiares tiene la gerencia a cargo de un profesional ajeno a la familia. Y se observa que el 42% de las empresas familiares tenía hijos trabajando en ellas, con un promedio de 1,75 hijos empleados.