Humo y malos olores: Cuándo un conflicto vecinal puede terminar en una multa
Identificar el origen de las emanaciones es clave: una falla de ventilación puede confundirse con una conducta de otro residente. La Ley de Copropiedad permite abordar estas situaciones, pero una denuncia no implica una sanción automática.
Abrir una ventana y recibir el humo de cigarrillo desde otro departamento, percibir olor a basura en el pasillo, o sentir el aroma de los alimentos que cocina el vecino -porque este se filtra por los ductos- son problemas que van más allá de la incomodidad y plantea una interrogante casi obvia: cómo actuar cuando lo que ocurre en una vivienda colindante afecta el uso de otra.
En edificios y condominios resolver estas situaciones exige determinar su origen, evaluar la afectación y distinguir entre una conducta individual y un desperfecto en las instalaciones comunes.
La primera dificultad es identificar la causa. Que un olor se perciba cerca de una puerta no demuestra que provenga de ese departamento. Un ducto, un extractor o una mantención pendiente también pueden explicar que las emanaciones lleguen a las distintas unidades.
Registrar los horarios, la duración y los lugares por donde ingresan permite entregar antecedentes a la administración y orientar una revisión, especialmente cuando varios residentes reportan el mismo problema.
Acusación en el chat
"Cuando el reclamo se transforma de inmediato en una acusación en el chat, se hace más difícil aclarar qué está pasando. Lo útil es informar dónde se percibe el olor, en qué momento y cómo afecta la vida dentro de la vivienda. Con esos antecedentes, la administración puede investigar y conversar con las personas involucradas sin exponerlas ante toda la comunidad", plantea Paula Hidalgo, jefa de Marketing y Comunicaciones de Edifito.
El marco legal contempla límites a las actividades dentro de las viviendas. El artículo 27 de la Ley N° 21.442 prohíbe actos que perturben la tranquilidad de los copropietarios o comprometan la seguridad, salubridad y habitabilidad del condominio o sus unidades. Sin embargo, esa disposición no significa que percibir olor a cigarro active, por sí solo, una multa: hay que evaluar los hechos y la infracción que pudiera configurarse.
"Se debe distinguir entre las multas previstas en el reglamento de copropiedad -que puede imponer el comité conforme a las reglas aplicables-, y las sanciones legales que corresponde resolver al juzgado de policía local. Un reclamo en el chat no reemplaza los antecedentes del caso ni basta para dar por acreditada una infracción", explica Marcelo Hernández, director de Actualizatureglamento.cl. Agrega que revisar las normas de la comunidad y escuchar a la persona señalada son pasos necesarios antes de determinar las responsabilidades.
Seguimiento
La respuesta también depende del origen del problema. Si se trata de basura acumulada, corresponde revisar las condiciones de almacenamiento, limpieza y retiro; si hay olores en varios departamentos, puede ser necesaria una inspección del sistema de extracción. Frente al humo de cigarro, la gestión puede comenzar con una conversación privada y acuerdos para evitar que alcance otras viviendas. "Una respuesta útil debe indicar qué se revisará, quién estará a cargo y cuándo se comprobará si la molestia disminuyó. Que dejen de llegar mensajes no significa que el problema esté resuelto", señala Hidalgo.
El seguimiento permite establecer si las medidas funcionaron o si corresponde adoptar nuevas acciones. Para Hernández, "el foco debe estar en corregir la situación que afecta a los residentes. Una sanción no reemplaza la reparación de una falla ni garantiza, por sí sola, que la conducta cambie". Existe, además, una distinción esencial: cuando el olor hace sospechar una fuga de gas o un incendio, la situación debe abordarse como una emergencia, activando el protocolo del edificio y contactando a los servicios pertinentes, sin esperar la tramitación de un reclamo habitual.
Corregir
Experto asegura que el foco del problema debe estar en corregir la situación que afecta a los residentes. "Una sanción no reemplaza la reparación de una falla ni garantiza, por sí sola, que la conducta cambie", afirma.