Martes, 27 de Octubre de 2026

Peor que las lluvias

PerúEl Comercio, Perú 27 de octubre de 2026

Sabemos que estamos en la antesala de un fenómeno de El Niño de poder devastador y, en la medida de lo posible, el Estado y la población se están preparando para lidiar con sus consecuencias

Sabemos que estamos en la antesala de un fenómeno de El Niño de poder devastador y, en la medida de lo posible, el Estado y la población se están preparando para lidiar con sus consecuencias. Se están tomando precauciones para atenuar los estragos que las lluvias y el calentamiento del mar puedan causar a la infraestructura pública y a actividades económicas como la agricultura y la pesca.Pero existe un escenario adicional en el que el fenómeno también causará daño y al que, al parecer, no se le está dando toda la atención que merece: la salud. Nos referimos especialmente a las enfermedades que son transmitidas por los zancudos que proliferan allí donde hay aguas estancadas y cuya reproducción es favorecida por el calor. La más seria de ellas es, por supuesto, el dengue. Para tener una idea de las dimensiones del problema, basta revisar las cifras. Entre el 2023 y el 2024, más de 700 personas murieron a causa del mal endémico en cuestión en el norte del país. Y, en lo que va del año, el número de contagios ha duplicado el registrado el año pasado.La manera de adelantarse a la situación catastrófica que podríamos enfrentar en semanas es, lógicamente, la vacunación, y la dotación de dosis que ha comprado el Perú es importante (en julio comenzamos a recibir lotes de más de 400.000 vacunas). Pero una cosa es tener el recurso disponible y otra que la gente efectivamente se inmunice. La vacuna contra el dengue requiere de dos dosis, aplicadas con un intervalo de tres meses entre la primera y la segunda, preferentemente entre los jóvenes de 10 a 20 años que habiten las zonas donde se sabe que la situación va a ser grave; esto es, en los distritos de San Juan de Lurigancho, Independencia, Carabayllo y San Martín de Porres, en Lima, y en las regiones de Tumbes, Piura, Lambayeque, La Libertad, San Martín y la provincia de Maynas (Loreto), en el interior del país. Sin embargo, en lo que toca a la primera dosis, hasta ahora la cobertura ha llegado solo al 30,8% de la población objetivo. Y con respecto a la segunda, la realidad es mucho más alarmante: apenas se ha alcanzado el 2,7% del universo de niños y adolescentes que requieren ser protegidos.Por temor a la reacción a la vacuna (que es pasajera) o bajo la creencia de que una dosis es suficiente, las familias están dejando pasar la posibilidad de premunirse contra uno de los embates de El Meganiño que podría terminar siendo peor que el de las lluvias.
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