El adiós de Messi
Ricardo Santamaría
Argentina no gana en futbol porque tenga buenos jugadores, talento futbolístico o buen director técnico, que por supuesto los tiene; Gana partidos con el corazón, con una pasión desbordada, sin límites
Ricardo Santamaría
Argentina no gana en futbol porque tenga buenos jugadores, talento futbolístico o buen director técnico, que por supuesto los tiene; Gana partidos con el corazón, con una pasión desbordada, sin límites. Eso es el fútbol en Argentina, una pasión nacional que trasciende cualquier división política, social o regional. Todos los argentinos, sin excepción, son una sola nación a la hora de apoyar su selección. Eso es lo que nos deja el espléndido espectáculo de la despedida de la selección de Leo Messi. Una movilización llena de cantos y fuerza. Algo digno de ver, sentir y entender a profundidad. Un sentimiento de orgullo representado vitalmente en la celeste de Argentina. Produce envidia de la buena. Con ese sentimiento en el pasado mundial de futbol le dieron la vuelta a dos partidos en los últimos minutos frente a las selecciones de Egipto e Inglaterra. El primer partido lo ganaron 3 a 2, luego de ir perdiendo 2 a 0 promediando los 70 minutos de juego. Increíble. Y el segundo, en semifinales, 2 a 1, con un gol agónico en el minuto 90 con pase certero de Messi. Argentina juega hasta el último segundo de cada partido y es capaz de remontar marcadores adversos con buen futbol por supuesto, pero sobre todo con la garra y la causa que llevan dentro: Así ganan. La camiseta es una impronta en sus corazones. Yo nunca he sido hincha de Argentina. Prefiero a Brasil y siento que allí el futbol también es un poderosa causa nacional, pero distinta. Es más cultural. Mas de la esencia de los barrios y de los niños. Es un futbol más vistoso, más alegre, más de grupo. Juegan con una sonrisa en la cara como Ronaldinho. Produce felicidad verlos hacer pases y goles. El juego bonito como lo conocemos. Siento que en Colombia cada vez más el futbol nos une como país. La selección es de todos. Recuerdo a Willinton Ortiz, al Pibe, al Tino Asprilla, al tren Valencia, todos con su respectivo apodo de cariño. Y a los cracs de la última época, James, Falcao, David Ospina y tantos otros que le han dado brillo y alegría a la selección Colombia. Todos en mayor o menor grado somos directores técnicos. Todos tenemos más de una camiseta de la selección. Todos nos ilusionamos en cada partido. Ojalá esa afición y esa causa nacional de la selección Colombia siga creciendo y nos identifique a todos más allá de cualquier división. La necesitamos. No sigo la liga colombiana de futbol ni la de ningún país y son pocos los partidos que veo más allá de los mundiales cada cuatro años. Pero entiendo bien el fenómeno del futbol y lo que produce en los países. No sé cómo ha sobrevivido Italia a tantos mundiales sin clasificar. En fin, futbol es pasión, pero sobre todo es unión.
Analista de marca.