El portaviones que muchos directorios están mirando pasar
La Ley 21.719 de datos personales, con multas de hasta 20.000 UTM, y la Ley Marco de Ciberseguridad hacen de la supervisión tecnológica parte del deber de cuidado.
No es una lancha ni un velero. Es un portaviones (la inteligencia artificial) y está cruzando frente a muchos de los directorios mientras estos discuten los temas tradicionales que normalmente abordan.
Los números son difíciles de ignorar. Según The Conference Board, el 83% de las empresas del S&P 500 ya reporta la inteligencia artificial (IA) como un riesgo para su negocio. ¿Cuántos de sus directores declaran experiencia en la materia? El 2,7%. Es como ver venir el barco más grande del mundo sin nadie en el puente que sepa leer el radar. PwC agrega que siete de cada diez directores reconocen que la IA es la competencia que su directorio más necesita fortalecer.
En Chile el cuadro se repite. El sondeo de KPMG y WCD a directoras ubica la IA como el área que más requiere formación, muy por sobre riesgos o ciberseguridad. Y el Instituto de Directores de Chile encontró que las tecnologías emergentes fueron prioridad apenas en el 27% de los casos. La agenda sigue copada por lo financiero y el cumplimiento: se pule la cubierta mientras el portaviones pasa al lado.
Lo peligroso no es la ignorancia, sino la ignorancia con conciencia. BCG encontró que tres de cada cuatro directores creen saber de IA tanto o más que sus pares, mientras cerca del 40% de los gerentes generales piensa que su directorio no entiende cómo esta tecnología está cambiando lo que debe hacer la empresa. Un directorio así aprueba con entusiasmo la iniciativa equivocada y frena, por prudencia mal entendida, la que podría transformar la empresa.
Nadie pide que los directores se conviertan en expertos en IA. Se les pide algo más exigente: juicio de negocios para abordar la IA. Saber qué preguntar, distinguir un caso de negocio real de una presentación bien producida, entender dónde se crea valor en su industria y qué datos lo hacen posible. Esto se puede lograr con formación. Y quien lo aprenda primero no será arrollado por las olas gigantes que provocará el portaviones.
Tampoco hay excusas regulatorias. La CMF ya pide informar si el directorio tiene un procedimiento de capacitación permanente. La Ley 21.719 de datos personales, con multas de hasta 20.000 UTM, y la Ley Marco de Ciberseguridad hacen de la supervisión tecnológica parte del deber de cuidado. "No sabíamos" dejará de ser defensa.
Tres decisiones para la próxima sesión: poner la IA en el plan anual de capacitación, con sesiones prácticas y aterrizadas al caso específico de la empresa; incorporarla en la matriz de competencias al buscar nuevos integrantes; y exigir métricas que conecten cada iniciativa con resultados y riesgos, información que hoy el 82% de los directores califica como regular, deficiente o inexistente.
El portaviones no va a frenar. La única pregunta es si los directorios lo verán pasar desde el muelle o estarán en el puente de mando.