La IA como un transformador para servir mejor
El temor a que la Inteligencia Artificial reemplace empleos, transforme las profesiones o desplace las capacidades humanas va de la mano con su creciente adopción
El temor a que la Inteligencia Artificial reemplace empleos, transforme las profesiones o desplace las capacidades humanas va de la mano con su creciente adopción. Sin embargo, para el padre Camilo Bernal Hadad, vicepresidente de la Corporación Organización El Minuto de Dios, el camino no es rechazar esta tecnología, sino aprender a utilizarla con responsabilidad y ponerla al servicio de las personas. "Yo creo que no hay que tener miedo al uso de la tecnología. La capacidad humana se va adaptando y, por más inteligencia artificial que exista, las personas pueden encontrar caminos para utilizarla con criterio y ponerla al servicio del bien. La tecnología también se puede usar para hacer el mal, por eso, la ética y la capacidad de discernir siguen siendo fundamentales", afirma el sacerdote. Esa es una de las reflexiones que orientaron la realización de la V Jornada de Inteligencia Artificial de El Minuto de Dios, que tendrá lugar hoy viernes 30 de octubre bajo el lema Transformar para servir mejor. Entre 8 de la mañana y 1 de la tarde, en el encuentro se compartirán experiencias de aplicación de estas herramientas en la educación, la investigación, la gestión institucional, la comunicación y los procesos de inclusión e impacto social. En la jornada se abordarán temas como el fortalecimiento de la inclusión, la participación y la transformación social gracias a la IA, casos de usos prácticos de la herramienta y comuniades y semilleros de investigación en torno a esta tecnología, con miras a encontrar soluciones a problemáticas educativas y sociales. Expertos del Minuto de Dios y otras organizaciones dialogaron sobre esta tecnología. La iniciativa se inscribe en el propósito de avanzar hacia una organización agéntica; es decir, un modelo en el que las personas trabajan de manera articulada con agentes de inteligencia artificial para fortalecer procesos, agilizar tareas y mejorar la prestación de servicios. No se trata únicamente de incorporar nuevas herramientas, sino de revisar cómo se trabaja y qué valor pueden aportar a las comunidades. Formación y trabajo colaborativo Uno de los principales desafíos para adoptar estas tecnologías es preparar a las personas. Por ello, El Minuto de Dios estableció una alianza con Arizona State University para formar a 4.000 profesores y profesionales de colegios, universidades y otras obras de la organización, con el objetivo de familiarizarlos con las posibilidades de la inteligencia artificial y promover su uso en las actividades cotidianas. Bernal Hadad explicó que el primer paso fue el de entender cómo funcionan estas inteligencias artificiales y empezar un proceso formativo. "También buscamos que las personas no trabajen solas, sino que formen comunidades, compartan lo que aprenden y construyan soluciones en conjunto. La capacitación y el acompañamiento son fundamentales para que la tecnología se convierta en una herramienta útil y no en una fuente de temor", afirmó el sacerdote. Entre las experiencias de la organización se encuentra Sapiens, una liga de cinco agentes de inteligencia artificial que apoyan diferentes actividades académicas, administrativas y de emprendimiento. La entidad también trabaja en aplicaciones relacionadas con las ventas y el desarrollo de software, mientras explora nuevas posibilidades para utilizar estas capacidades en la atención de necesidades sociales. La meta, señala el directivo, es que la tecnología contribuya a responder mejor a los problemas de las comunidades. En esa línea, la organización contempla desarrollar un centro de inteligencia artificial orientado a la superación de la pobreza, con el propósito de explorar soluciones que puedan ponerse al servicio de quienes enfrentan mayores dificultades. Eficiencia con
criterio humano La transformación también exige cambios culturales. Para Bernal Hadad, el reto no consiste solamente en aprender a utilizar herramientas digitales, sino en incorporarlas a las dinámicas de trabajo, identificar sus posibilidades y reconocer sus límites. El directivo compara este proceso con la incorporación de otras tecnologías que modificaron las actividades cotidianas a lo largo del tiempo. En su concepto, la inteligencia artificial puede acelerar tareas, ampliar el acceso al conocimiento y ayudar a resolver problemas, pero no sustituye la responsabilidad humana frente a las decisiones. Esta visión coincide con el enfoque de la jornada, que planteó la eficiencia organizacional y el humanismo como dimensiones complementarias. La apuesta es que la automatización y los nuevos desarrollos tecnológicos se traduzcan en mejores procesos, decisiones y servicios, sin desplazar la dignidad de las personas ni el propósito social de las instituciones. En un escenario en el que empresas y organizaciones avanzan en la adopción de inteligencia artificial, la experiencia de El Minuto de Dios plantea una premisa: la transformación tecnológica requiere formación, colaboración y objetivos claros. El desafío no es incorporar la inteligencia artificial por sí misma, sino definir para qué utilizarla y cómo convertir sus capacidades en beneficios concretos para las personas.