Inflación, El Niño y la pobreza
El plan contracíclico del MEF amortiguaría parte del golpe del fenómeno de El Niño y del alza en el precio de los combustibles, pero no parece suficiente para evitar un aumento de la pobreza si las presiones sobre los precios se extienden.
Por Luis Miguel Castillanombre Apellidopresidente De Hágase Institutocargo U Oficio
Según simulaciones de Hágase Instituto, la pobreza monetaria podría subir de 25,7% en el 2025 a 26,9% en el 2026 y a 27,8% en el 2027, lo que significaría 757.000 personas más en situación de pobreza. Sería un retroceso respecto del 2025, cuando la pobreza cayó 1,9 puntos porcentuales y la inflación estuvo dentro del rango meta del Banco Central de Reserva (BCR). Desde marzo, sin embargo, la inflación de Lima supera ese rango por el alza internacional de los combustibles, a lo que se suma un fenómeno de El Niño extraordinario.Para medir solo el efecto de los precios, la simulación parte de la Encuesta de Hogares 2025, mantiene constantes la población y el gasto real, y supone que los ingresos crecen apenas al ritmo de una inflación normal de 1,9% anual. Bajo estos supuestos, el alza de este 2026 se debería al encarecimiento de combustibles y transporte, con unas 421.000 personas más en situación de pobreza que en el 2025, pues El Niño pesará poco ese año. En el 2027, sin los efectos de El Niño, la pobreza sería de 27,1%, de modo que el fenómeno explica cerca de un tercio del aumento estimado para este año.En cuanto a la pobreza extrema, pasaría de 4,7% a 5,5%, con unas 292.000 personas más sin poder siquiera cubrir la canasta de alimentos. En el verano del 2027, la inflación a 12 meses llegaría a un máximo de 5,4% y el promedio del año sería de 3,2%, mientras que los alimentos alcanzarían su precio más alto en abril y empezarían a bajar desde mayo.Cerca de un tercio de la población vive apenas por encima de la línea de pobreza ?el gasto mínimo para cubrir una canasta básica? y destina buena parte de su presupuesto a alimentos y transporte, los rubros que más se encarecen. Cuando suben los precios, sus ingresos, en buena parte informales, no se reajustan. A ello se suma el aumento del precio del diésel, que encarece el flete de los alimentos y deja a estos hogares con menos capacidad de compra y poco margen antes de caer por debajo de la línea de pobreza. Si además El Niño afecta la pesca, los cultivos y las carreteras, el golpe también llegará por la pérdida de ingresos y empleo.Si bien la pobreza sube más en el área rural y la sierra (2,4 puntos porcentuales), el grueso de los nuevos pobres (597.000) estaría en las ciudades.El plan contracíclico del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), pensado para sostener la actividad económica, tiene espacio fiscal; es decir, margen para gastar sin comprometer la sostenibilidad de las cuentas públicas. Los bonos son la herramienta adecuada para proteger a los hogares más vulnerables, porque llegan rápido a familias que gastan casi todo lo que reciben, aunque su efecto depende del monto, cobertura y cronograma que el Gobierno todavía debe precisar. Un pago único y reducido sirve de poco frente a una línea de pobreza que se encarece cada mes.A ello se suma un problema de identificación con los registros de beneficiarios, que se elaboran con información rezagada. Por eso es menos probable que figuren los hogares que caerían bajo la línea por el alza de los alimentos en Lima y la costa, que los de las zonas declaradas en emergencia, que abarcan varios departamentos del país.Este plan amortiguaría parte del golpe, pero no parece suficiente para evitar un aumento de la pobreza si las presiones sobre los precios duran más de lo previsto. Tampoco ayudaría un mayor gasto público, porque más demanda no abarata los combustibles ni los alimentos. El mercado anticipa que el BCR tendrá que subir su tasa de interés ante esta mayor inflación, una medida que ayuda a frenar la inflación esperada, aunque no corrige un alza de costos y encarece el crédito. Por eso, estas cifras deben leerse con cautela. Si en el 2027 los ingresos recuperan el terreno perdido frente a los precios de este año, el aumento de la pobreza sería menor.El plan sería más efectivo con bonos ajustados al costo de la canasta, un registro que incluya a los hogares urbanos vulnerables y pagos concentrados antes de abril del 2027, cuando los alimentos alcanzarían su precio máximo. Sin esos ajustes, los bonos llegarán con menos fuerza a los hogares más expuestos. El manejo de este ?shock? pondrá a prueba al nuevo gobierno.