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Por Inés Templepresidenta De Lhh Dbm Perú Y Lhh Chile
Escuché hace poco la expresión ?trigo limpio? para describir a personas honestas y correctas, esas en quienes podemos confiar
Por Inés Templepresidenta De Lhh Dbm Perú Y Lhh Chile
Escuché hace poco la expresión ?trigo limpio? para describir a personas honestas y correctas, esas en quienes podemos confiar. Me encantó. En la vida personal y profesional todos queremos rodearnos de gente así: buenas personas, con valores, humanas y solidarias. Hacen la vida y el trabajo mucho más fáciles y agradables.Pero con nuestro cerebro especialmente atento a las amenazas para protegernos, hablamos más de quienes engañan, traicionan o hacen daño. El reto es no permitir que los malos ejemplos nos hagan desconfiar de todos, volvernos cínicos al respecto, o peor aún, dejar de valorar la integridad a la hora de escoger con quién vincularnos.Saber separar el trigo limpio de la paja nos ahorra decepciones y conflictos. No confundamos simpatía con integridad: alguien puede ser brillante, encantador y convincente, y aun así no ser confiable. Las apariencias seducen; el carácter se demuestra. La confianza merecida no nace de las buenas intenciones ni de las grandes promesas: se construye con hechos y se comprueba con el tiempo.¿En qué fijarnos? Comparto algunas señales:1. Dice la verdad. Incluso cuando le incomoda o no le conviene. No inventa versiones ni acomoda los hechos a sus intereses.2. Es coherente. Sus actos respaldan sus palabras y sus valores, consistentemente.3. No maquilla su pasado. Puede hablar de sus errores sin esconderlos ni reescribir su historia para quedar bien.4. Cumple su palabra. No promete para impresionar. Si no puede cumplir, lo explica y da la cara.5. Asume sus errores. No busca siempre culpables ni excusas. Sabe disculparse y, sobre todo, reparar.6. No manipula. No distorsiona la realidad ni juega con las emociones ajenas para conseguir lo que quiere.7. Trata bien a todos. Su respeto no depende del cargo, del dinero ni de lo que alguien pueda ofrecerle.8. Respeta a los ausentes. No desacredita a otros ni utiliza sus confidencias para beneficio propio.9. Es leal. Acompaña y sabe discrepar. No confunde lealtad con encubrir lo incorrecto.10. Celebra el éxito ajeno. Reconoce méritos, agradece y comparte oportunidades sin envidia.11. Hace lo correcto aunque le cueste. Sus principios no cambian según la conveniencia o el público.Por supuesto que nadie es perfecto. Una mala decisión no define una vida, pero el carácter se reconoce en los comportamientos que se repiten y, sobre todo, cuando hacer lo correcto tiene costo. Ser ?trigo limpio? debería importar, y mucho, al elegir líderes y personas con quienes vincularnos en lo personal y profesional. Miremos sus competencias, capacidades y resultados; pero también, y más importante, cómo los consiguieron y cómo tratan a los demás. El talento por sí solo no basta: la capacidad sin integridad o valores firmes pueden hacer mucho daño, especialmente en quienes ejercen poder o gozan de nuestra confianza. Que sean ?trigo limpio? no debería ser un lujo sino un requisito. Y, para ser consecuentes: ¿somos nosotros trigo limpio? Porque no basta con exigir personas confiables, debemos serlo también.