EE. UU., el voto que cruza fronteras
Las elecciones de término medio de este martes en Estados Unidos, para elegir gran parte de su Senado y Cámara, tienen enormes implicaciones para ese país, para Colombia y para el mundo
Las elecciones de término medio de este martes en Estados Unidos, para elegir gran parte de su Senado y Cámara, tienen enormes implicaciones para ese país, para Colombia y para el mundo. Los sondeos proyectan una victoria del Partido Demócrata en la Cámara de Representantes y, probablemente, en el Senado. Tener el control de Senado y Cámara no es menor. Implica el ajuste, no solo de la agenda de la política pública interna, sino también internacional. Los énfasis y la articulación e interpretación de los intereses de Estados Unidos que tiene el Partido Demócrata se contraponen a los de la actual administración. El contrapeso será distinto en asuntos como seguridad, comercio, economía, bienestar social, migración, derechos humanos y minorías étnicas y raciales. Aunque la política exterior es resorte directo del Ejecutivo, el Congreso dominado por los demócratas podría forzar votaciones sobre la guerra, condicionar el presupuesto del Pentágono y de operaciones en el exterior, reclamar su autoridad arancelaria e incidir en la revisión los tratados de libre comercio, auscultar cambios en la política de drogas y establecer nuevos condicionamientos, entre otros. Es evidente que Colombia no es ajena a este proceso electoral. La relación con EE. UU. es la más importante, estratégica e impactante para el país. Un triunfo demócrata, que reconfigure el balance de poder, llevará a importantes ajustes de la agenda bilateral. Así se siente en pronunciamientos recientes de congresistas demócratas. El líder de asuntos internacionales de la Cámara, el representante Gregory Meeks, ha manifestado su preocupación por la situación de los pueblos negros/afrocolombianos e indígenas, de la región Pacifico y de las oportunidades para avanzar en mejoras sustanciales en sus condiciones de vida. El representante James McGovern, a la cabeza de 19 congresistas, ha expresado su apoyo a la defensa de los derechos humanos y al Acuerdo de Paz y su oposición a la aspersión aérea con herbicidas para erradicar cultivos de uso ilícito. En ambos casos manifiestan rutas y énfasis distintos a los acordados por los gobiernos de Colombia y Estados Unidos. El respaldo bipartidista siempre ha sido y debería ser la mayor fortaleza de este relacionamiento bilateral. Debe mantenerse y defenderse como política de Estado. Así el péndulo político en Estados Unidos se mueva, para Colombia la alianza con la potencia hemisférica debe ser una política centrada en el verdadero interés nacional desligada de ideologías, afinidades personales y ciclos políticos en ambos países. El posible nuevo contexto político en EE. UU. será una prueba a la cual se debe responder de manera inteligente y pragmática. Colombia debe tener en cuenta que por ser EE. UU. un Estado federal, y por otras dinámicas políticas, los resultados de las elecciones locales también influyen la política exterior. Por eso, no se debe perder de vista que en estas elecciones se registra un avance electoral sin precedentes de las minorías étnicas. Por ejemplo, en el caso de los afroamericanos, por primera vez tienen ocho candidatos a gobernaciones en ambos partidos. Keisha Lance Bottoms, Byron Donalds y Aaron Ford pueden hacer historia si ganan respectivamente las gobernaciones de Georgia, Florida y Nevada. EE. UU. solo ha tenido tres gobernadores afroamericanos. También sobresale Gina Hinojosa, candidata a gobernadora de Texas. Podría ser la primera mujer latina en llegar al cargo. Lo mismo ocurre con Deb Haalad, del pueblo Laguna, para la gobernación de Nuevo México. Puede ser la primera mujer indígena originaria en llegar a esa posición. El triunfo de estos candidatos y candidatas sería un gran salto en la representación de importantes sectores de su población. En medio de esas circunstancias, sin lugar a duda, Colombia debe prepararse para hacer los ajustes necesarios que reflejen el nuevo contexto político que dominará la relación bilateral con Estados Unidos en los próximos dos años.
LA POLÍTICA EXTERIOR
Luis Gilberto Murillo Urrutia
Colombia no es ajena a este proceso electoral. La relación con EE. UU. es importante y estratégica para el país.