Martes, 03 de Noviembre de 2026

La gran tijera

ColombiaEl Tiempo, Colombia 2 de noviembre de 2026

Nunca en la historia reciente un presidente iniciando mandato había tenido tanto espacio político para un recorte drástico del Estado y nunca había tenido tan poquito espacio político para su primera reforma tributaria

Nunca en la historia reciente un presidente iniciando mandato había tenido tanto espacio político para un recorte drástico del Estado y nunca había tenido tan poquito espacio político para su primera reforma tributaria. Eso explica lo sucedido tras la radicación de la llamada ley de rescate. Aplausos amplios y elocuentes frente al propósito de recortar gastos en simultánea con lo que parece ser la notificación anticipada de que podría encontrar apoyo para gravar plataformas como Temu, que hoy aportan cero pesos al fisco en miles de transacciones, pero que no contará con mayorías para medidas como subir el IVA a la canasta familiar (así se aprueben devoluciones estratificadas) ni las contribuciones para la salud, entre otras. Así, creo yo, se deben leer las declaraciones relámpago de Honorio Henríquez, presidente del Congreso, María Clara Posada y Rafael Nieto a los 15 minutos de radicada la reforma, que dejan ver a las claras que el partido Centro Democrático apoyará el recorte, con lo que garantiza que el recorte drástico pasará y, al mismo tiempo, que se opondrá a algunos impuestos con lo que garantiza que se hundan, pues se da por descontado que el Pacto Histórico votará que no a todo. * * * * No quiero ser simplista. Este es un proyecto muy complejo, que se tramitará en un Congreso fragmentado en escasas 6 semanas y en vísperas de año de elecciones; donde el Gobierno no tiene mayorías propias, estrenando ministro del Interior y con un jefe de la oposición que, para no dejarse acorralar por la inmensidad de los escándalos que está enfrentando, querrá sacar la gente a la calle, herir de muerte política al tigre, reactivar el mal bautizado estallido social y ganar puntos para las elecciones territoriales. * * * * Las cosas hay que decirlas como son. La ley de rescate obedece al tamaño abrumador de los déficits que dejó el gobierno Petro, a punto de cesación de pagos. Por eso produce tanta indignación la hipocresía de algunos que critican con fiereza toda la ley después de haber permanecido cuatro años con los ojos vendados, aplaudiendo como focas todas las acciones dañinas que condujeron a esta situación. El vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro de Hacienda son dos servidores públicos excepcionales que recibieron la ultracompleja tarea de radicar la reforma y explicarla, lo que han hecho bastante bien. Sin embargo, ello quiere decir que la instancia presidencial para admitir ajustes e introducir correctivos se mantiene intacta. Lo cierto es que se necesita aprobar la mejor ley posible, dadas las actuales circunstancias políticas, económicas y sociales del país. * * * * Con un temprano reconocimiento realista y sin darles combustible a los pirómanos de oficio que odian a este gobierno, se podría hacer un rápido arqueo de caja parlamentaria para que muy pronto se salve lo que deba salvarse, incluso con mayor alcance en el recorte. * * * * Aquí no caben voces apocalípticas. El Gobierno está haciendo lo que puede para enderezar el camino y salvarnos de la catástrofe, y está absolutamente a tiempo para bajarse de lo políticamente inviable y socialmente riesgoso. La reforma del Estado del tigre, para hacerlo más austero y eficiente, puede ser la más importante y profunda del siglo. Todo está dado para lograrlo. Ahora la pelota queda en la cancha del Congreso, donde se esperan responsabilidad y compromiso de los honorables padres y madres de la patria para que, sin ‘mermelada’, estudien en profundidad la reforma. Tranquiliza saber que este gobierno ha dicho que no repetirá el pernicioso camino de tapizar con puestos y contratos la aprobación de esta reforma. El pasado nos dejó como saldo unos contribuyentes asfixiados con impuestos, un gigantesco estado clientelista y un puñado de congresistas a punto de largos carcelazos por corrupción. Esto no se puede repetir.
La reforma del Estado del tigre, para que sea más austero y eficiente, puede ser la más importante del siglo.
EN BLANCO Y NEGRO
Juan Lozano
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