Martes, 03 de Noviembre de 2026

Castillo busca ahora el ?fin de la historia?

PerúEl Comercio, Perú 3 de noviembre de 2026

Por Juan Paredes Castroperiodista Y Escritor
La temeridad del expresidente Pedro Castillo por romper el orden constitucional y alterar profundamente la vida del país no parece tener límites

Por Juan Paredes Castroperiodista Y Escritor
La temeridad del expresidente Pedro Castillo por romper el orden constitucional y alterar profundamente la vida del país no parece tener límites.Su aparición en la política, su gobierno de año y medio y su fallido golpe de Estado le han costado al país una experiencia traumática de ineptitud, decadencia y solapada criminalidad en la administración del Estado, como nunca en la historia de la República.Ahora persigue, desde su prisión de Barbadillo, y en complicidad con parlamentarios que le deben sus curules en el Congreso, una amnistía política tan amplia y tan absurda que todos, todos los delitos, los suyos y ajenos, comprendidos durante su régimen (28/7/21 y 07/12/22), serían absolutamente olvidados.Mientras la presidenta Keiko Fujimori visitaba las cárceles de El Salvador en busca de lecciones directas y concretas contra la criminalidad homicida en el Perú, Castillo convertía la prisión de Barbadillo, de la que nadie quiere sacar lecciones de ninguna clase, en un antro de visitas indiscriminadas que no tienen otro objeto que conspirar contra el orden legal y el orden parlamentario.Desde allí, desde Barbadillo, Castillo y Juntos por el Perú traman todos los mecanismos de impunidad para el expresidente y su corte política y familiar.El proyecto de ley presentado por Juntos por el Perú pretende borrar de la historia, de un solo plumazo, uno de los capítulos más oscuros y bochornosos que no ha sido fácil superar.Castillo quiere ser, como Francis Fukuyama (si lo ha leído): autor del fin de la historia ?la suya? en el Perú.Y de tanto buscar ese ?fin de la historia?, y a su modo, probablemente ignore que podría terminar borrando la suya en alguna anónima cárcel peruana, sin perdón ni amnistía.Lo más triste de este infeliz proyecto de Juntos por el Perú, todo un mamotreto jurídico, es que tiene quienes lo piensan, escriben y suscriben. Y será más triste aún saber que habrá quienes lo voten en Diputados y en el Senado.Sigo confiado en que Ricardo Belmont, Alfonso López Chau y Jorge Nieto acabarán alejándose, paso a paso, más temprano que tarde, de los proyectos golpistas de Juntos por el Perú, cuyo acreedor político es Castillo.Ya está sobradamente visto que este partido solo está comprometido con la libertad de Castillo al costo que sea, inclusive de la desestabilización política del Congreso y la desestabilización constitucional del país.Si el daño político, económico y social de Castillo y Juntos por el Perú llegase a ser mayor y quizá grave en sus consecuencias para el país, la gran pregunta es quién puede salvarnos de un personaje y de un partido sobre los cuales no hay autoridad que pueda ejercer justicia o sanción alguna.No es que sean inimputables. Arrastran desde hace tiempo en sus actos y omisiones tal grado de impunidad que sus delitos terminan siendo fuentes potenciales de victimización.
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