¿Hasta dónde llegará Kimi Antonelli?
La fotografía del joven italiano Kimi Antonelli, alzado por Lewis Hamilton y Max Verstappen, no es solo la suma de las emociones de celebrar el título obtenido por el piloto más joven en la historia de la F1
La fotografía del joven italiano Kimi Antonelli, alzado por Lewis Hamilton y Max Verstappen, no es solo la suma de las emociones de celebrar el título obtenido por el piloto más joven en la historia de la F1. Los 20 años y días de Antonelli, sumados a los 41 de Hamilton y 29 de Verstappen, acumulan 90 almanaques y resumen tres verdades. Una, que la F1, si bien es implacable en asociar los calendarios con la velocidad, Hamilton, a esa edad, está perfectamente competitivo. Este año ganó en España, hizo una pole y pudo ganar en México antier de no mediar un inútil choque con su compañero Charles Leclerc, que sacó a ambos carros de una probable victoria. Dos, Max Verstappen es incuestionablemente el más rápido, completo y astuto de la grilla. Domesticados sus arrebatos y salidas afuera de las líneas de carrera y conducta en sus primeros tiempos, con 79 victorias, 4 títulos mundiales en 11 torneos, ganador de una carrera dos años más joven que Antonelli (España 2016, a los 18), los baches de resultados que le dieron el título a Lando Norris en 2025 y el tardío arranque en esta temporada están claramente vinculados con problemas de la maquinaria de Red Bull y no con sus habilidades. Max no desperdicia rendija que le abran ni las que pueda crear y muy rara vez pisa el pasto, los búnkers o toca los rieles. Tres. Antonelli es una estrella que, en el curso de un año, puso en una órbita exacta su talento, escudriñado por el olfato y visión de los scouts de Mercedes desde que tenía 11 años y estaba en los obligatorios asientos de calentamiento y enseñanza en los karts. La diferencia en edades y experiencia contra toda la cúpula de la grilla resalta una cualidad que excede a su edad: la madurez. A pesar de inevitables patinadas y hasta baches de rendimiento el año pasado, por más asistencia psicológica que tenga, la forma como superó su aprendizaje, aprovechó las bondades técnicas de su carro, aplastó sin piedad a su compañero de equipo Russell, que era el candidato obvio a ganar el campeonato, hizo estupendos sobrepasos y supo siempre construir las carreras en la suma de las vueltas y las oportunidades que capitalizó en nueve victorias a la fecha, es, a nuestro juicio, su mayor patrimonio. Porque a diferencia de otras figuras que se fueron aplacando y racionalizando con el pasar bajo las banderas de todos los colores, Antonelli tiene en su haber esa racionalidad, paciencia y carácter abierto y jovial con los cuales en lo sucesivo va a progresar mucho más en lo técnico y táctico, aspectos en los cuales forzosamente no tiene aún el mismo disco duro de sus rivales que acumulan muchos más miles de kilómetros de conocimientos en esos temas. Cabe una cuarta reflexión, derivada de este aspecto. La F1 es considerada, o era, un escenario donde la edad y antecedentes de quienes llegan eran también fundamentales, aunque obviamente en un descenso vertiginoso desde cuando Juan Manuel Fangio empezó a correr en Europa a los 40 años y se ganó cinco mundiales posteriormente. La edad de los viejos zorros del volante queda replanteada con el triunfo de este muchacho que deja con un pie en el vacío a miles de jovencitos que vienen tras uno de los 22 asientos de la F1 en las categorías inferiores, en las cuales se necesitan mínimo 4 años entre las fórmulas regionales o nacionales, la F3 y la F2, suponiendo que en esas salidas haya sido un ganador constante y dominante, atraído el interés de los equipos de F1 que van fichando prospectos como el caso de Antonelli. Además, del conocido obstáculo de los millonarios costos en dólares que eso implica. Hace un tiempo, a los 16 años, después de haber consumido varios presupuestos y campeonatos de karts, se creía que era el momento de pasar a los monoplazas. Hoy, cuando el campeón del mundo tiene apenas 20, el espacio se reduce porque la permanencia de los pilotos en buena producción está entre los 25 y 32 años promedio, por lo cual la longevidad se extiende con un precoz comienzo como el de Antonelli, quien, con el correr de sus calendarios en la F1, solo podrá ser cada día mejor. ¿7 títulos de Hamilton en 20 temporadas, 106 triunfos, 209 podios y 105 poles? ¿4 campeonatos, 74 victorias, 138 podios y 50 poles de Max a lo largo ya de 12 torneos? Ahí están algunas de sus metas tras las cuales arranca con apenas dos campeonatos completos, 9 victorias, siete poles y otros tantos podios. Vista la permanencia competitiva de Hamilton, próximo a los 42, Antonelli podría disputar al menos 20 torneos más y borrar esas cifras, claro, de no mediar Verstappen en la grilla y otras aves de menor vuelo como Leclerc, Norris o Russell, aunque parecen más transitorias. Por ahora, y sin obviar a quienes también muestran ascenso, pero no tienen las oportunidades de Antonelli, porque se sientan en maquinarias inferiores, que es una de las ventajas del italiano al tener entre manos los autos y la ingeniería de uno de los mejores equipos en la historia de las carreras.
ANÁLISIS