Viernes, 06 de Noviembre de 2026

No hay palabras

ColombiaEl Tiempo, Colombia 6 de noviembre de 2026


María Sol Navia V


María Sol Navia V.
Se agota el vocabulario para describir y llamar a Petro y sus secuaces y los horrores, que no cesan de aparecer, ocurridos durante su cuatrienio. Tratamos de dejar atrás estos negros años, pero cada día aparecen más y más actos delincuenciales, inmorales, erróneos, deshonestos y bochornosos, nauseabundos parafraseando a Francisco Lloreda. Petro y su camarilla dejaron el país destruido, la preparación del presupuesto nacional para 2027 y las proyecciones para terminar el 2026, han mostrado los abismos de irresponsabilidad, incapacidad y falta de preparación de este equipo vergonzoso que se apoderó del poder y destruyo la moral, los principios, las bases fundamentales del desarrollo, de las finanzas públicas y todo aquello en que pusieron sus cochinas manos. Da verdadera angustia analizar las presentaciones, las cifras y el estado de las finanzas públicas que ha realizado el minhacienda y el vicepresidente al congreso y al país. Realmente es difícil entender como vamos a salir del hueco profundo en que dejaron la situación fiscal, después de que con su última reforma tributaria habían agotado todas las fuentes de financiación y es muy complicado encontrar de donde van a salir más recursos. Tendrán que hacer milagros para evitar un default que nos hundiría todavía más y todos tendremos que pagar por las deudas, que, a altos intereses, comprometieron Petro y su minhacienda al país y por tanto a cada uno de los colombianos. En la moral, la ética y la decencia es asqueroso oír las declaraciones de algunas mujeres víctimas de las ofensas sexuales a cambio de contratos, y enterarnos todos de que el palacio de Nariño se hubiera convertido en lugar de atropellos sexuales, de relajación y festín, no solo de corrupción, sino también de todo tipo de degradaciones, pagando los favores sexuales con contratos en presidencia y en algunas unidades legislativas y tener la osadía de presentarse como defensores de la mujer. Que eventos como reuniones del alto gobierno con exparas dizque para hablar de paz, sean escenario de atroces componendas para buscar degradar con mentiras y compra de falsos testigos a personas destacadas de la política y el país, como ocurrió con el llamado pacto de Valledupar. De la salud ni que hablar, nuestro sistema reconocido a nivel mundial, quizá con cosas a mejorar, pero con una cobertura casi del 100% y buena atención, quedó totalmente acabado, con millones de personas sin recibir atención, remedios, tratamientos de vida o muerte, y con varios niños y adultos fallecidos por motivos relacionados con la no continuación de sus tratamientos. Y la inseguridad que permitió restaurar el secuestro, la extorsión y la muerte de muchísimos colombianos a manos del hampa favorecida por el gobierno, pagando votos comprados en las cárceles en la campaña presidencial y con el velo de una falsa paz, que nunca ha llegado. ¿Cómo pudimos caer en tan sucias manos?
Exministra.
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