Crédito más caro para Navidad, mientras alivio en tasas tardaría
El regalo para los hijos va a seis cuotas; los tiquetes de vacaciones, a 12, y la ropa del estreno puede esperar hasta el próximo extracto
El regalo para los hijos va a seis cuotas; los tiquetes de vacaciones, a 12, y la ropa del estreno puede esperar hasta el próximo extracto. En la caja, repartir las compras hace que diciembre parezca caber en el presupuesto. El problema aparece después, cuando las luces de Navidad se apagan y llegan las cuentas, pues, además de lo comprado, hay que pagar el precio de haber usado dinero prestado. Este año ese precio llega más alto, pues la tasa promedio ponderada del crédito de consumo llega 3,03 puntos porcentuales más alta que la de un año atrás, pues, según la Superintendencia Financiera, ese costo pasó de 17,35 por ciento efectivo anual el 24 de octubre de 2025 a 20,38 por ciento el 23 de octubre de 2026, lo cual ayuda a explicar por qué una compra parecida puede terminar dejando una cuenta mayor. Puesto en términos monetarios, un préstamo de 3 millones de pesos a 12 meses, con tasa fija de 20,38 por ciento y cuotas mensuales iguales, exigiría pagos cercanos a los 276.000 pesos y dejaría unos 312.000 pesos en intereses. Con la tasa de un año atrás, esos intereses rondarían los 268.000 pesos. La diferencia es de unos 44.000 pesos, sin contar seguros ni otros cobros. La pregunta es si conviene contar con que el crédito se abarate pronto. Analistas de Davivienda y el Grupo Cibest dejan poco espacio para ese alivio, aunque muestran que tampoco todas las tasas se mueven al mismo ritmo. Préstamos costosos El Banco de la República mantiene su tasa en 12,25 por ciento. La pausa de octubre puede parecer una buena noticia para quien necesita un préstamo, pero no borra los aumentos anteriores, toda vez que hasta septiembre, el Emisor había acumulado alzas de 3 puntos porcentuales en el año, recuerdan en Cibest. El efecto tarda en llegar al bolsillo del ciudadano. Los bancos también pagan por conseguir los recursos que después prestan y, si ese dinero les cuesta más, aparece una presión sobre el interés que cobran. A ello se suman la inflación y los rendimientos elevados de la deuda pública, que, según el grupo, siguen encareciendo el financiamiento. Eso no impide encontrar reducciones. Según un reciente análisis del Banco Davivienda, al 9 de octubre, la tasa de consumo de su seguimiento había bajado de 21,78 a 21,18 por ciento frente al cierre de agosto. En tarjetas de crédito pasó de 27,49 a 26,61 por ciento, en promedios de cuatro semanas. Que una tasa baje unas décimas no significa que el dinero vuelva a costar lo mismo que hace un año. Davivienda incluso preveía nuevas presiones al cierre de 2026 por las alzas anteriores del Emisor. El peso de las cuotas Para quien va a financiar una compra, la forma de pagar puede importar tanto como el precio del artículo. Según Cibest, en septiembre la tasa de las tarjetas de crédito promedió 27,4 por ciento efectivo anual, frente al 23,6 por ciento de diciembre de 2025. Un aumento de 3,8 puntos que significa que, por una misma suma financiada y a igual plazo, los intereses pesan más incluso si el precio de lo comprado no cambió. La libre inversión también subió, de 21,4 a 23,2 por ciento, pero sigue por debajo de las tarjetas. La libranza pasó de 17,5 a 19,7 por ciento y los préstamos para vehículo, de 18,7 a 20,8 por ciento. La comparación útil para el comprador consiste en mirar cuánto terminará pagando por el mismo monto y plazo, incluidos los cargos adicionales, advierten los analistas. Una mensualidad más pequeña puede parecer cómoda, pero extender los pagos también prolonga el tiempo durante el cual se generan intereses. Aunque la competencia podría contener las alzas, según Cibest, el panorama sigue siendo de crédito caro. Los regalos pueden durar años; las vacaciones, unos días. Las cuotas, en cambio, seguirán llegando cuando diciembre ya sea un recuerdo.