Martes, 20 de Agosto de 2019

Transformación Tras los barrotes

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 20 de agosto de 2019

Cuando Márel Malaret Badrena tuvo la oportunidad de ofrecer un taller de escritura de guión a un grupo de confinados del Complejo Correccional de Guayama 945 surgió la inquietud de ellos por saber si algún día sus escritos podrían llegar a la pantalla grande

Cuando Márel Malaret Badrena tuvo la oportunidad de ofrecer un taller de escritura de guión a un grupo de confinados del Complejo Correccional de Guayama 945 surgió la inquietud de ellos por saber si algún día sus escritos podrían llegar a la pantalla grande.
Como documentalista, Malaret también sintió la necesidad de contar la transformación que había estado ocurriendo en las vidas de esos hombres previamente, a partir del descubrimiento de la literatura, de la mano de la profesora que la invitó a dar el curso, Edna Benítez Laborde.
Ambos cosquilleos se juntaron y Malaret, quien ha impartido clases en la Universidad del Sagrado Corazón y la Universidad de Puerto Rico, decidió armar el documental "Todos íbamos a ser reyes". Este proyecto tuvo su estreno el 29 de mayo en la sala Metro de Caribbean Cinemas, en Santurce, y ahora se encamina a ser presentado en diferentes festivales de cine con el deseo de que eventualmente pueda llegar a exhibirse en las salas locales.
La película combina la realidad y la ficción al presentar los testimonios de vida de los confinados (algunos hoy exconfinados) con escenas de las historias que escribieron, algunas basadas en sus dolorosas infancias. Ellos son: Juan Velázquez Rivera, Aníbal Santana Merced, José Delgado Dones, Luis Serrano Rodríguez, Emmanuel Torres Suárez, Joel García Carrasquillo y José Armando Torres Rivera.
A partir de sus relatos los directores Álvaro Aponte Centeno, Arí Maniel Cruz, Alba Gómez y David Moscoso recrearon piezas que hablan de arrepentimiento, esperanza, violencia, rehabilitación e incluso, inocencia.
Inocencia quebrada
De acuerdo con Malaret, la mayoría de los protagonistas compartió el momento de su niñez donde se quebró la inocencia, exponiéndoles a un ambiente criminal que en cierto modo condicionó su futuro. Aunque a los participantes no se les pidió compartir el motivo de su condena, varios indicaron que su encierro fue a causa de cargos criminales relacionados al narcotráfico, robo de autos a mano armada o posesión de armas, entre otros delitos.
"‘Todos íbamos a ser reyes’ no es solo un esfuerzo de escritura por parte de los confinados, sino de la convicción de muchas personas de que el cambio, la transformación del ser humano a través de la palabra y del enriquecimiento cultural, es posible", estableció la directora en la nota de intención de su proyecto.
Malaret relató que llegó a conocer a los reos y a impartir el curso en la cárcel en el año 2011 convocada por Benítez Laborde. La profesora de literatura había empezado a impartirles clases un año antes, por cuenta propia y sin paga alguna. En esos encuentros con las letras, la educadora invitó a los alumnos -muchos sin diploma de escuela superior- a conocer textos literarios y a escribir los propios. Benítez figuró como productora ejecutiva del documental.
"Además de plasmar un importante proceso de rehabilitación, este proyecto le devuelve a los confinados el resultado tangible de su trabajo entrelazando documental y ficción. Es un proyecto fílmico que podría mediar un cambio de perspectiva: en lugar de tratar a confinados y a exconfinados como un cúmulo de experiencias desagradables que la sociedad ignora, rechaza y menosprecia, podríamos verlos como seres humanos con la capacidad y el derecho a cambiar", sostuvo la profesora en una declaración escrita.
Benítez dijo que al trabajar con los confinados quiso ofrecer un espacio de libertad a los reos y que al conocer la palabra escrita encontraran recursos para apalabrar sus vivencias, en muchos casos difusas o, incluso, olvidadas.
"Recuerdo momentos intensos en ese salón de clases porque se habían borrado muchas memorias bonitas o de la infancia. Surgieron conflictos y mucho dolor, pero la literatura era una puerta para sentir, un ambiente donde se generó mucha intimidad y respeto. Muchos de ellos lloraron por primera vez en años en ese salón", relató la profesora.
"En el fondo y en la superficie mi interés era que se vieran a sí mismos desde su humanidad, con todo lo que les compone y erradicar el signo tan duro de criminal que les pone el sistema y la sociedad y opera en sus conciencias. El acto de escribir les dio una identidad distinta tanto en la prisión como en sus vidas", agregó.
Hacer cine sin fondos
La película fue un proceso que se extendió por siete años, debido a las dificultades para obtener los fondos necesarios para culminarla. El financiamiento provino de una campaña de "crowdfunding", fondos otorgados por la Corporación de Cine de Puerto Rico y créditos contributivos.
Malaret describió como "maravillosa" la experiencia de poder proveerle a los confinados una manera de contar su historia y demostrar su ingenio, basándose en las enseñanzas que tuvieron la oportunidad de recibir tras las rejas.
"Lo que se logró fue mágico, considerando las limitaciones de tiempo. Grabamos todo en dos días", relató la directora, quien contó con un presupuesto de $364,000 para rodar.
Para los reclusos, la oportunidad de tomar clases fue valiosa.
"La escritura me sacó de la celda, me sacaba de la cárcel. Me arrancaba la sentencia por un momento y me mantenía libre", sostuvo Santana Merced, en un comentario escrito acerca de su participación en ellos talleres. Este exconfinado utilizó lo aprendido con las profesoras para emprender otro camino tras su liberación en 2013, luego de pasar casi la mitad de sus entonces 33 años tras las rejas. Hasta la fecha ha escrito tres novelas, incluyendo la más reciente, "Presagio", escrita durante su encierro.
En "Todos íbamos a ser reyes" participan varios niños interpretando a los confinados en su infancia. Algunos de ellos, como Camilo José Torres Negrón, continúan realizando proyectos fílmicos y teatrales.