Lunes, 23 de Septiembre de 2019

En silla de ruedas se gasta seis veces más en transporte

PerúEl Comercio, Perú 23 de septiembre de 2019

En carne propia ? El Comercio constató que personas con discapacidad motora no pueden usar corredores ni alimentadores, lo que las obliga a usar transporte privado ? Lima inició capacitaciones a choferes de unidades.

Por JUAN PABLO LEÓN ALMENARA



La única manera de conocer las dificultades que tiene una persona en silla de ruedas para trasladarse por Lima es subirse a una de ellas y comprobarlo en carne propia.





El alcalde de Lima, Jorge Muñoz, lo hizo esta semana tras aceptar el desafío que la paraatleta Pilar Jáuregui, representante del Perú en los Juegos Parapanamericanos Lima 2019 (que inician el viernes 23), le propuso a través de las redes sociales. Sin embargo, al hacerlo, le faltó algo importante: tratar de viajar en silla de ruedas en los servicios de transporte público que su gestión administra.





La campaña #NoTePases de El Comercio lo hizo por él.





?En ruta?





Nuestro desafío comenzó en uno de los paraderos de los buses alimentadores ubicado en el Paseo de los Héroes Navales, en el Cercado de Lima.





En más de 45 minutos de espera, no pasó ninguna unidad que permita el acceso a personas en silla de ruedas. Esa situación coincidía con las cifras que una fuente de Pro Transporte le facilitó a El Comercio: solo el 10% de buses de este servicio tiene rampas elevadoras, es decir, 20 buses de un total de 200, y no ocurre para todas las rutas.





Según el Consejo Nacional para la Integración de la Persona con Discapacidad (Conadis), la espera de una persona en silla de ruedas para ingresar a un alimentador es de más de una hora. Si a eso le sumamos el tiempo que ya requiere una persona con discapacidad para alistarse, le resulta imposible esperar y termina pidiendo un taxi.





Los choferes de los alimentadores que vieron la silla de ruedas se negaron al traslado, a pesar de que varios pasajeros y peatones insistían en ayudar.





?Eso ocurre a pesar de que auxiliar a una persona en silla de ruedas a subir a un bus demora dos minutos?, dice Darío Portillo, presidente del Conadis, brazo del MIMP.





El próximo intento fue viajar en corredores complementarios de Pro Transporte (ruta Tacna-Garcilaso-Arequipa). Ninguno de los choferes accedió. La respuesta era siempre la misma: ?Debe ir en un taxi?. Nuevamente, muchos pasajeros se ofrecieron a ayudar, pero aun así no fue posible.





El tercer intento fue viajar en el servicio regular del Metropolitano y para ello elegimos la estación Plaza de Flores, de Barranco. Aquí fue necesario subir una pronunciada rampa de más de 80 metros de longitud y bajarla sujetando las barandas para evitar caer en picada (ver foto). El viaje en el bus fue accidentado por las personas que ocupaban la zona reservada.





El último intento de probar el transporte regular fue en la línea 1 del metro de Lima (administrada por el MTC). A pesar de no estar en hora punta, las únicas personas que ayudaron a abordar el vagón fueron los propios pasajeros.





Entre cada medio de transporte que intentamos sin éxito abordar en silla de ruedas, anotamos el gasto que terminamos invirtiendo en taxis, como lo hacen cientos de personas con discapacidad al día. La cantidad fue exorbitante: ellos gastan seis veces más en transporte que una persona sin problemas para trasladarse: hasta S/1.200 mensuales, cifra superior al sueldo mínimo (S/930).





?Cada corredor en una ruta promedio de 10 kilómetros cobra S/1,50 [es gratuito con el carnet del Conadis], pero para una persona en silla de ruedas que no puede usar el servicio el viaje termina costándonos al menos S/9 en un taxi?, dice una mujer en silla de ruedas que también intentaba trasladarse ese día.





El presidente del Conadis, quien además sufre de discapacidad motora, respalda esas cifras. ?A eso hay que sumarle lo que una persona con discapacidad debe gastar en tratamientos y medicinas?, sostiene.





En los últimos días se han visto avances de la Municipalidad de Lima. El jueves y viernes últimos, esta entidad capacitó a los conductores y choferes de transporte público sobre el buen trato a las personas con discapacidad. Hace un mes, el Conadis se reunió con funcionarios del municipio, quienes se comprometieron a indicarles a los representantes de los corredores que instalen asientos especiales cerca de las puertas posteriores, que son de mayor amplitud.





Lo que debe saber





Brechas pendientes





En ciudades de América Latina como Santiago y San José de Costa Rica, la flota de buses con rampas para silla de ruedas es amplia y permite que la espera de estas unidades sea de 10 minutos.





La Defensoría del Pueblo considera necesario renegociar los contratos con los concesionarios solicitando la accesibilidad en todo el sistema, no solo un mínimo.





El 56% de las personas con discapacidad en el Perú no puede movilizarse en transporte público debido a las barreras que presenta el servicio.