Domingo, 22 de Septiembre de 2019

Diario íntimo de Lulú Petite

MéxicoEl Universal, México 22 de septiembre de 2019

Sugar daddy Lulú Petite EL GRÁFICO Querido diario: Sentada al borde de la cama, no pude evitar preguntarme cómo resultaría esa jornada

Sugar daddy



Lulú Petite

EL GRÁFICO



Querido diario: Sentada al borde de la cama, no pude evitar preguntarme cómo resultaría esa jornada. Era un señor, definitivamente de más de 60 años, sin embargo, se mantenía en buena forma. Cabello plateado, rostro varonil, mirada dulce, en su garage, un coche 2019, de esos que no hacen en México, ropa fina, reloj de lujo. Un hombre sexy, muy experimentado para decirle joven, pero muy fuerte para llamarlo viejo. Algo así como un sugar daddy en su punto.

Pronto tuve que dejar de pensar, porque se acercó a mí y comenzó a acariciarme. Comenzó acariciando mi cabello, pero pronto pasó a acariciar todo mi cuello y bajar hacia mi pecho. Cuando comenzó a masajear mis senos, empecé a mojarme. Quería que ese caballeroso señor me tocara toda.

Me quitó la blusa y el sostén, y ?muy suavemente? me hizo recostarme hacia atrás en la cama, mientras mi sexo comenzaba a latir. Olía riquísimo. Hay hombres que saben moverse en la intimidad, pero los más experimentados, saben que lo más importante es lo que haces antes del sexo, los momentos previos, cuando aún ambos estamos vestidos.

Levantó mi falda y comenzó a masajear mi lencería, empapada ya. Yo, recostada en la cama, no me podía creer mi propio nivel de excitación. Desde ya, sentía que iba a estallar. Él se inclinó para masajear mis senos otro rato, y luego comenzó a bajar por mi vientre hacia mi cintura, siguiendo de largo. Sentí cómo sus manos llegaban al interior de mis muslos, y comenzaban a subir. Masajeó un poco más mi vulva, por debajo de mi lencería, para luego quitármela y abrir más mis piernas e instalarse entre ellas.

Cuando su boca se acercó a mi zona, sentí tal excitación que no sabía si quería que me lamiera o que me cogiera de una vez. Cuando sentí su primer beso en mi clítoris, supe que quería que estuviera ahí un largo rato. Lo hacía divino.

Me lamió toda, de arriba a abajo. Su lengua me regaló sensaciones indescriptibles. Cuando ya me tenía al borde de la locura, lamiendo muy lentamente pero sin piedad, entonces al fin comenzó a acelerar un poco. Yo ya no aguantaba más. Unas lamidas veloces y tuve un orgasmo que me dejó jadeando.

Él aprovechó, inteligentemente, y ?mientras yo disfrutaba extasiada? se puso el condón y se metió entre mis piernas. Me lo metió suave y deliciosamente. Comenzó a moverlo hacia atrás y hacia adelante a un ritmo suave y constante. Fui sintiendo en mi interior cómo su miembro se terminaba de endurecer. Y vaya que me excita sentir que un pene se pone duro estando dentro de mí.

Él comenzó a variar sus movimientos, volviendo las embestidas más lentas pero más profundas, acariciando en mi interior todas mis zonas. La experiencia, en el sexo, es un tesoro. De pronto, comenzó a acelerar y a embestirme fuerte y más rápido. No aguanté más y tuve un orgasmo espectacular. Él, sin bajar el ritmo, sintió mi vagina palpitando alrededor de su miembro y vio mi cara de placer: Orgulloso y excitado con mis expresiones y gemidos de placer se vino dentro de mí; sentí como el látex se llenaba de su leche. ¡Divino!

Hasta el martes, Lulú Petite