Viernes, 15 de Noviembre de 2019

El testamento de un maestro

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 15 de noviembre de 2019

Cinco ensayos relativamente breves, cuatro escritos entre 2003 y 2005, el otro sin fecha, conforman este libro póstumo del historiador Fernando Picó, que constituye un legado inapreciable de su pensamiento sobre la educación

Cinco ensayos relativamente breves, cuatro escritos entre 2003 y 2005, el otro sin fecha, conforman este libro póstumo del historiador Fernando Picó, que constituye un legado inapreciable de su pensamiento sobre la educación. A tal menester dedicó Picó su vida, reflexionando sobre ello a menudo. En las fechas en que se escribieron estos textos (o se pronunciaron como conferencias) el también sacerdote jesuita llevaba décadas ejerciendo el magisterio universitario. Se trata, pues, de pensamientos destilados a partir de experiencias puntuales de su oficio. Nos lega aquí un magisterio de vida que se añade a sus múltiples investigaciones sobre aspectos de la historia política y social puertorriqueña.
El primer ensayo, "La universidad en juego", debía ser lectura obligada para todos los universitarios -profesores y estudiantes- puertorriqueños. Plantea la razón de ser de la institución y su fin último: hacer de los estudiantes seres pensantes, amantes del saber, capaces de sustentar criterios propios más allá de cualquier erudición adquirida. Se trata de alentarlos a superar las primeras etapas de descubrimiento del mundo intelectual y sus reglas racionales mediante un salto mortal al vacío que representa el intento -siempre riesgoso- de apropiarse de ese mundo, convirtiéndolo en parte indispensable de la vida. Tan plagada de trampas (que incluyen las perspectivas miopes de algunos profesores) es la operación que muchos estudiantes se desvían de la meta, dándose por satisfechos con lo poco alcanzado sin insistir en buscar lo mucho que queda por encontrar.
Ahí está el ‘quid’ del asunto: "¿Cuajará la integración de sus saberes, prenderá el fuego inextinguible de su compromiso intelectual, se dará el injerto del afán universitario en el árbol de la vida, o tendremos un graduado más, una graduada más con título suficiente para una plaza probatoria en alguna empresa o institución…?". Infundir la pasión inextinguible por la lectura, el saber, el diálogo, la búsqueda, la crítica y la escritura es lo que caracteriza al profesor cabal. Es él quien muestra a sus estudiantes el atractivo de la apuesta vital al juego intelectual. Debe, por tanto, entregarse a su oficio "al punto de arriesgarlo todo por ser consistentes, íntegros y consecuentes".
En otros ensayos, Picó explora el contexto en que se produce la educación en Puerto Rico: el de una sociedad transformada, en el transcurso de medio siglo, por enormes cambios económicos y sociales, con cambios también en los énfasis intelectuales de los estudios superiores y en las sensibilidades del estudiante. Existe hoy una nueva conciencia ecológica, se rechaza el discrimen ante las diferencias y se exige mayor autonomía personal. En "Las construcciones de la pluralidad en Puerto Rico", el historiador subraya que una sociedad más educada y justa no supone instalar la uniformidad sino encontrar una "comunidad de propósitos" respetando la pluralidad de aspectos, procedencias, relaciones y circunstancias que han conformado a nuestro pueblo.
Fundamental -como el primero- el ensayo "Raíces históricas de la violencia en Puerto Rico" analiza la percepción actual de la violencia social como un fenómeno reciente surgido de circunstancias que contradicen las tradiciones de antaño. Picó señala, por el contrario, las profundas raíces históricas de nuestra violencia. Un país sujeto a conquistas, luchas étnicas, esclavitudes, monopolios comerciales, "resistencias solapadas" y una plétora de arbitrariedades gubernamentales además de hondas fisuras sociales entre las élites y los desposeídos ha desarrollado largamente una "cultura de la ilegalidad", un enfrentamiento a la autoridad constituida. Es necesario plantear adecuadamente el marco histórico del que proviene la violencia para entender que ninguna solución depende de cambios puntuales sino de un replanteo de actitudes heredadas. "Educar para la paz es en última instancia educar para vivir en un mundo de diversidad de intereses y de conflictos".
Fernando Picó enseñó durante décadas en la Universidad de Puerto Rico con dedicación y entusiasmo. Lo hizo hasta -literalmente- el último día de su vida. Estos cinco ensayos son un testamento de amor por la institución. Expresa en ellos su deseo de que la universidad reconozca (y se le reconozca) el papel central que cumple en la vida intelectual y social del país.