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MéxicoEl Universal, México 22 de septiembre de 2019

(Material transmitido por el Servicio Sindicado el pasado 30 de agosto) Los clásicos sillones de las barberías Carlos Villasana y Ruth Gómez EL UNIVERSAL Las barberías tradicionales se distinguen por las estructuras de colores azul, rojo y blanco que giran en su eje en las entradas y, además, por el tipo de sillones en que los clientes se sientan para ser atendidos

(Material transmitido por el Servicio Sindicado el pasado 30 de agosto)



Los clásicos sillones de las barberías



Carlos Villasana y Ruth Gómez

EL UNIVERSAL



Las barberías tradicionales se distinguen por las estructuras de colores azul, rojo y blanco que giran en su eje en las entradas y, además, por el tipo de sillones en que los clientes se sientan para ser atendidos.

Para conocer un poco más de este mobiliario, nos acercamos a Christian Gustavo Soto Jara, restaurador y fabricante de sillones para barberías. El entrevistado compartió que este oficio lleva en su familia al menos tres generaciones: su abuelo, Roberto Jara, le enseñó a su padre, el señor Lucio Soto y de ahí el conocimiento sobre reparación, mantenimiento y restauración de sillones pasó a la mente y manos de Christian.

Su abuelo trabajó en la Fábrica de Sillones Puebla y cuando dejó de laborar ahí -alrededor de la década de 1950-, se dedicó a visitar peluquerías como reparador de los sillones y también ofrecía darles el adecuado mantenimiento.

Su padre aprendió de su abuelo ya entrada la década de los setenta y decidió enseñarle a Christian el oficio en los años ochenta, aunque las peluquerías y barberías fueron desapareciendo porque empezaban las estéticas unisex.

De acuerdo al señor Gustavo Soto, para poder dar mantenimiento a este tipo de sillones se deben conocer las diferencias de los sistemas hidráulicos que tienen las distintas marcas de sillones, ya que muchas veces, aunque sean de la misma marca, varían en cuanto a modelo y año de lanzamiento.

Asimismo, se requieren conocimientos de mecánica, propiedades de los metales y fundición debido a que el paso de los años hace que decenas de piezas se desgasten, rompan u oxiden y para unirlas de nuevo se debe de saber qué tipo de soldadura se tiene que aplicar; también afirma que es necesario conocer de carpintería, tapicería, hojalatería y pintura.

Para Christian cada sillón que llega a su taller representa una historia: "...soy testigo del cariño que mis clientes les tienen a estos sillones... en ellos se sentaron a comer, se ganaron la vida, vieron crecer a sus hijos; son sillones hechos a mano para acompañarnos toda la vida. Aquí en el taller me ha tocado ver personas que me traen a restaurar sus sillones con verdadero amor: los arreglan para continuar con el negocio de su padre, que muchas veces ya no está con ellos o para tenerlos en casa".

El entrevistado nos comenta que en siglos anteriores existían sillones caseros de madera (1850) usados para peluquerías y fue hasta 1878 que Geo W. Archer patentó, sin mucho éxito, el primer sillón de metal reclinable. Durante los primeros años del siglo XX, un alemán de apellido Koken inventó el sillón reclinable con el diseño que todos hoy conocemos y, unos años después, el mismo Koken creó el primer sillón de barbería hidráulico, que llegaría a todo el mundo. En la década de los cincuenta, otras marcas competían con Koken ofreciendo la misma -o mejor- calidad y precios más accesibles, entre ellas estaban Takara, Belmont, Koch's, Releance, Hercules, Triumph y en México: Puebla, Colombia y Fivic.

Al interior de su taller Christian ha reparado sillones de madera creados en 1870 y el primer sillón patentado para ser utilizado en una barbería que data de 1878. Para él merecen trato especial los de la época de la Revolución.

Hasta hace 6 años Christian volvió al oficio, hoy no sólo los reconstruye, también les regresa el funcionamiento original tal y como lo tenían al salir de la fábrica. Algunas personas que les gusta tenerlos en casa o en oficinas, le han pedido pinturas especiales para el sillón, así como pieles "muy raras" para la tapicería; lo que eleva el costo del servicio. Su trabajo es de tal calidad que una cadena de entretenimiento estadounidense que transmite un programa especializado en restauración, los ha felicitado por su trabajo.

Los nuevos sillones, dice, están hechos "en masa, con láminas de metal de calidad muy baja, con piezas de plástico y sistemas hidráulicos desechables, los clásicos de barbería que restauramos y vendemos son de fundición de hierro gris, bronce, aluminio y algunos son de latón?". Son piezas de arte funcional.