Domingo, 22 de Septiembre de 2019

Una mujer en Santiago que entusiasma a los teatros de la región

ArgentinaLa Nación, Argentina 22 de septiembre de 2019

Reconocimiento y ecos por el nombramiento de Carmen Gloria Larenas como directora general del Teatro Municipal, en Chile

Desde que se conoció la noticia de la designación de Carmen Gloria Larenas como directora general del Municipal de Santiago, en Chile, en las altas esferas de los teatros de la región -así como entre sus artistas y en el público más devoto- no se han dejado de oír exclamaciones. Primero, hace una semana, por la gran sorpresa que significaba el anuncio de que la responsable artística del magnífico Teatro del Lago de Frutillar pasara a tomar las riendas de la sala mayor de su país, actualmente sumido en una importante crisis financiera. Y también por el hito que en sí mismo marca -y que incluso el comunicado oficial señala en su primer párrafo- que sea la primera mujer en ocupar ese cargo. Pero con los días la mirada sobre su última década de trabajo, trampolín para este reconocimiento, corrió el foco de manera proyectiva, hacia delante, y no solamente en su país, sino en los vecinos.
Larenas conoce bien, desde adentro, al Municipal; está conectada con el mundo -no solamente por ser miembro de OLA, Ópera Latinoamérica- y su nombramiento entusiasma particularmente al ambiente de la danza. Su camino, hasta aquí, vuelve bastante lógicos su ascenso y su elección en reemplazo de Frédéric Chambert, que se formalizará en noviembre. "Tiene el liderazgo y la capacidad para potenciar al Municipal y encarar una etapa de modernización y renovación de audiencias", escribió el alcalde Felipe Alessandri en un comunicado.
"El barco" de las directoras
"Conozco a Carmen Gloria y conozco el proyecto del Teatro del Lago desde los planos, así que valoro doblemente el trabajo que hizo hasta acá, con la gestión cultural y la administración. Su designación me parece una excelente noticia para el Teatro Municipal, que celebro desde el Teatro Colón y también en términos personales. Ya nos hemos comunicado y estamos organizando para delinear acciones conjuntas, que seguramente serán buenos y grandes proyectos", comparte con LA NACION María Victoria Alcaraz, directora general del principal coliseo argentino. "Y también celebro que otra mujer de carácter, con ganas, mucha responsabilidad y gran conocimiento del oficio esté en un teatro en la región. Será una compañera de ruta en este barco de mujeres al frente de teatros", subraya.
Más allá de la relación preexistente entre ambas, Alcaraz adhiere a que la llegada de Larenas a la gestión de la casa de ópera, conciertos y ballet más importante de Chile alimenta la posibilidad de "tender cabos" entre escenas de una América Latina que tiene realidades complicadas y un potencial enorme.
En la misma dirección, la noticia despertó entusiasmo en Uruguay, particularmente en el Ballet Nacional del Sodre (BNS). Su director artístico, el español Igor Yebra, ya movió las fichas necesarias para avanzar con Larenas en una conversación sobre planes de cooperación e intercambio. "Si somos capaces de llegar a objetivos conjuntos se pueden ir sumando otros ", abre la puerta a un cambio e incentiva para que se encienda un motor que mueva a la región como un gran polo de producción. Sin dejar de advertir, por supuesto, lo que es una buena noticia para los balletómanos: "Cuando al director general de un teatro le gusta el ballet el golpe es genial", dice, e ilumina sobre algunos ejemplos actuales en el mundo.
Con frecuencia se puede ver a Larenas en la platea para el estreno de un título de la temporada del Estable en el Colón. "Tengo un vínculo y un amor grande con la Argentina", reconoció una vez. Como confiaba hace unos días una gran artista, desde Londres: "A Carmen Gloria le encantan los desafíos, es muy capaz, inteligente y lo mejor: ¡le gusta el ballet!".
Un perfil en relevé
Gestora cultural y periodista, como bailarina clásica su biografía comienza como la de la gran mayoría: tenía cinco años cuando vio por televisión el segundo acto de El lago de los cisnes y le dijo a su mamá que quería hacer eso. Hasta los 24, cuando dejó el cuerpo de baile de la compañía del Municipal de Santiago, su vida fue un ballet. Pero entonces sintió una crisis vocacional y cambió de rumbo. "Tratando de encontrarle un sentido a mi vida, con esa urgencia, sabiendo que no había fracasado, busqué otro norte", confiaba en una entrevista con LA NACION. Estudió periodismo -siempre le había gustado leer y escribir-, aprendió a reportear, pasó por todas las secciones que tiene un diario (de últimas noticias a deportes) hasta que en 1998, a los 30 años, tuvo un accidente cerebrovascular que la tocó en otros sentidos, más espirituales tal vez. Tras su recuperación, recibió la propuesta para incorporarse otra vez en el Municipal. Así, como jefa de prensa, volvió a trabajar por otros ocho años en el teatro donde se había formado como artista. Al cabo de ese tiempo se produjo el salto a la gestión que la llevó hasta el Teatro del Lago: fue gerenta y directora artística, tarea que constituyó "un aporte para el posicionamiento internacional alcanzado por nuestra institución", como evaluó la presidenta de la fundación, Nicola Schiess, desde Frutillar, a tiempo con las noticias de su nueva designación. Allí, frente al volcán Osorno, pronto se anunciará la temporada 2020, con la que se festejarán los primeros diez años de un teatro joven y pujante. Una temporada que para Larenas será, también, una carta de despedida.