Sábado, 14 de Diciembre de 2019

Desalmados y desarmados

ChileEl Mercurio, Chile 14 de diciembre de 2019

Pareciera que la disputa que hoy remece al país es entre desalmados (no tan pocos como uno quisiera) y desarmados (una importante mayoría, sin duda); es decir, entre quienes no conocen límites a la destrucción que pueden ocasionar, y aquellos que observan y padecen impotentes la acción de los primeros, de esos hijos de una furia sin control

Pareciera que la disputa que hoy remece al país es entre desalmados (no tan pocos como uno quisiera) y desarmados (una importante mayoría, sin duda); es decir, entre quienes no conocen límites a la destrucción que pueden ocasionar, y aquellos que observan y padecen impotentes la acción de los primeros, de esos hijos de una furia sin control. El conflicto que nos tensiona contiene mucho de lo anterior. Las piezas institucionales de la moralidad de nuestra sociedad han ido cayendo lastimosamente, y la confianza, un principio y una virtud que operan tácitamente en la convivencia, ha perdido su valor y su papel orientador. Cuando el compatriota comienza a ser visto como un enemigo, pocos poderes pueden resguardarnos de la desintegración de esa misma comunidad.
Al desalmado ninguna ley lo coacciona ni neutraliza su actuar. El fuego intencional en la Vera Cruz, por mencionar solo un ejemplo de tantos posibles -lo señalo porque en esa parroquia me casé-, simboliza precisamente eso: cuando la barbarie se apodera del corazón y de la voluntad de una persona, su capacidad destructiva es casi infinita, incluso respecto de lugares considerados sagrados para una determinada religión. El ruidoso mal se ha ensañado con Chile estas últimas semanas. Aun así, quizás el silencioso bien, tal es mi secreta esperanza, actúe todavía de modo invisible, pero eficaz.