Domingo, 26 de Enero de 2020

Equidad de distribución ante el déficit energético

Puerto RicoEl Nuevo Dia, Puerto Rico 26 de enero de 2020

PUNTO DE VISTA
Una vez más, Puerto Rico se enfrenta a una situación en la que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no cuenta con suficiente generación para atender la demanda energética de la isla

PUNTO DE VISTA
Una vez más, Puerto Rico se enfrenta a una situación en la que la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) no cuenta con suficiente generación para atender la demanda energética de la isla. En esta ocasión, el reciente terremoto que afectó el país, sumado a sus réplicas, nos han dejado con una capacidad generatriz mermada.
Ante un escenario de déficit de generación, y considerando que vivimos en una isla, donde a pesar de tener un sistema distribuido, solo contamos con las plantas que al momento se encuentren operacionales para suplir la demanda energética, la única salida para mantener el servicio a flote mientras se restablece la capacidad generativa es el relevo de carga. Esto, en lenguaje sencillo significa interrupciones selectivas de servicio, o en otras palabras apagones.
Una vez más vemos como unos sectores y municipios recobran el servicio relativamente rápido mientras otras áreas sufren de interrupciones que se prolongan por días o semanas, aun cuando la red de distribución se mantiene interconectada. Y precisamente esta realidad es la que nos lleva a la pregunta central que me motiva este escrito: ¿sería posible distribuir el déficit energético de una manera equitativa, en el que todos puedan recibir una porción de la energía disponible? La respuesta es definitivamente un sí.
Desde la década de los noventas, estudios independientes realizados en el Recinto Universitario de Mayagüez (RUM) y en otros lugares han desarrollado esquemas factibles para distribuir un déficit energético de manera que no haya unas áreas que carguen con todo el peso de dicho déficit, teniendo que pasar días, semanas y hasta meses sin recibir energía mientras otras de igual prioridad casi nunca se afectan.
Esquemas desarrollados en el RUM, capaces de acomodar circuitos prioritarios como hospitales, centros de servicios, plantas de bombeo, y puertos entre otros; con estrategias dinámicas para manejar la variabilidad de los patrones de consumo y de disponibilidad energética, y capaces de mantener una reserva que habilite regulación, desplegables sobre la infraestructura existente han hallado eco en lugares tan lejanos como India y África y han dado resultado. ¿Cómo es posible que todavía aquí no tengamos en uso esquemas similares para ofrecer una distribución optimizada del déficit de generación en momentos de crisis? Es una situación que vivimos recurrentemente luego de cada evento natural.
El pueblo anhela recibir el servicio de energía eléctrica. La población que depende de tener insulina a la temperatura correcta, o concentradores de oxígeno para poder respirar; que depende de sistemas de soporte vital en sus casas para mantener una calidad digna de vida o simplemente para poder cargar el celular para comunicarse con los suyos y que no puede tener un generador de emergencia funcionando 24 horas o un sistema fotovoltaico, verdaderamente apreciaría electricidad con interrupciones selectivas de duración corta que tener que esperar por días o semanas a que se reponga de manera ininterrumpida el servicio.
Las soluciones están ahí. Solo se necesita voluntad para adoptarlas.