Sábado, 30 de Mayo de 2020

Esta cruel incertidumbre

ColombiaEl Tiempo, Colombia 29 de mayo de 2020

Comprensible que los médicos y las autoridades hayan recomendado prolongar las semanas de confinamiento, porque el coronavirus sigue muy campante, contagiando a diestra y siniestra

Comprensible que los médicos y las autoridades hayan recomendado prolongar las semanas de confinamiento, porque el coronavirus sigue muy campante, contagiando a diestra y siniestra. Por ese motivo, cantidades de contagiados continúan atestando hospitales y centros de salud. Y en los cementerios del mundo no dan abasto enterrando a las víctimas de esta terrible enfermedad. Entre tanto, atentando contra su propia salud y contra la salud de sus invitados, muchos machos, muy irresponsables y creyéndose muy independientes, se han tomado la libertad de organizar parrandas, con música y licores, violando así la orden de aislamiento obligatorio, que fue impartida para evitar que el peligroso covid-19 continúe propagándose. Cuando las autoridades han descubierto esas fiestas clandestinas, el castigo que les han impuesto a los infractores es la cárcel. Pero ¿en cuántas cárceles de este país caben más presos? ¿Acaso no están todas atestadas, hasta el punto de que han tenido que descongestionarlas sacando a los presos menos peligrosos, para darles casa por cárcel? Entonces, el castigo para esos avivatos, que violan el aislamiento obligatorio organizando fiestas prohibidas, no puede ser la cárcel. Pues en estas no hay cupo. Entonces es mejor imponerles una buena multa. Les duele más. Y ese dinero puede servir para comprarles alimento a los más necesitados. A esos que cuelgan trapos rojos en sus ventanas para pedir ayuda. Entre tanto, la contaminación con el coronavirus sigue haciendo estragos. Por lo tanto, la esperanza de la humanidad está depositada en el talento, el conocimiento, la laboriosidad de los científicos. Porque son ellos, en sus laboratorios, quienes están trabajando para poder producir esa vacuna salvadora. Dicen que en EUA, los científicos ya produjeron una vacuna. Y en la China han producido otras cinco. Sin embargo, comprobar sus buenos efectos es tarea lenta y complicada. No obstante, es necesario confiar en que esas vacunas puedan salvarnos de esta pandemia. Pandemia que ha puesto al mundo patas arriba y, además, ha cambiado nuestras prioridades, nuestras costumbres, nuestro sistema de vida y hasta nuestra manera de ser. Tal vez para siempre. Ahora, cuando continúan prolongando el aislamiento obligatorio, es evidente que a todos nos abruma una cruel incertidumbre. Porque nadie puede saber qué puede seguir después de esta parálisis nacional y mundial. Sin necesidad de saber mucho, se puede entender que por haber cerrado durante tanto tiempo universidades, colegios, consultorios, fábricas, industrias, centros comerciales, almacenes, talleres, hoteles, restaurantes, peluquerías, etc., lo que ha quedado en el país y en el mundo después de esa parálisis es una cadena de actividades, de industrias y de negocios quebrados. Más una gran cantidad de personas en la ruina y miles y miles de trabajadores sin empleo. Y quienes antes no tenían ni en qué caerse muertos están peor todavía. Entre tanto, la economía del país va en caída libre. Esta grave situación la están analizando los economistas y los pensadores de alto vuelo. En EL TIEMPO, en su artículo ‘Un salto hacia atrás’ , el economista Ricardo Ávila escribe: "El costo social de las medidas para contener la pandemia podía ser mucho mayor. Un estudio de la U. de los Andes sostiene que la pobreza subiría 15 puntos este año... y que la desigualdad se dispararía... Y no deja de sonar cruel que, tras el descomunal sacrificio para contener la pandemia, el resultado lleve a una Colombia con más pobreza y más desigualdad. Qué gran ironía sería que el esfuerzo de salvar vidas concluya en que la sensación de progreso relativo de antes sea remplazada por una permanente de malvivir". Fernando Savater, escritor y filósofo español, dice: "Hoy estamos obligados a vivir en el interior, y eso no siempre es malo. Podemos vivirlo a nuestro favor. Hay que sacarle provecho. Podemos desarrollar el arte de vivir y no pasarnos el tiempo lamentando lo que no podemos hacer". lucynietods@gmail.com
Cosas que pasan
Lucy Nieto de Samper
La esperanza de la humanidad está depositada en el talento, el conocimiento, la laboriosidad de los científicos. Pero nadie sabe qué puede seguir después de esta parálisis nacional y mundial.