Domingo, 31 de Mayo de 2020

Esperan noticias entre la fe y el enojo

MéxicoEl Universal, México 31 de mayo de 2020

Kevin Ruiz CIUDAD DE MÉXICO, mayo 23 (EL UNIVERSAL)

Kevin Ruiz

CIUDAD DE MÉXICO, mayo 23 (EL UNIVERSAL).- Afuera del Hospital Xoco, en la alcaldía Benito Juárez, la espera para recibir un informe médico es larga para los familiares de pacientes internados por Covid-19; este nosocomio está saturado y sin cabida para más casos de coronavirus.

Con listas en mano, médicos y enfermeras salen a vocear el nombre de los pacientes para que algún familiar se acerque.

A veces el personal debe gritar o repetir con voz más alta el nombre, pues el cubrebocas y careta disminuyen el sonido de su voz.

"Este es el momento de que pregunten a los médicos todas las dudas sobre su paciente", grita una enfermera, luego forman a las personas que pasarán a recibir informes; todos toman sana distancia, llevan cubrebocas, guantes, algunos también caretas.

Adentro deben lavarse las manos y ponerse gel antibacterial para acercarse a una mesa en donde llegan los reportes de salud.

La espera, que puede alargarse hasta cuatro horas, termina con un informe de dos minutos.

Las banquetas son ocupadas por las personas que ven pasar los minutos, las horas. Platican entre murmullos y para hacer alguna llamada telefónica, se alejan de la puerta principal, como evitando romper el silencio.

Apoyo. No todo es malo afuera del Hospital Xoco. Ante la espera, siempre es mejor tener el estómago lleno, eso lo sabe la señora Rocío, quien desde Zumpango, Estado de México, lleva tacos de guisado a familiares de pacientes, indigentes, policías que resguardan la zona y empleados de una tienda de conveniencia.

Cada semana invierte 2 mil pesos para preparar diferentes guisos, agua de sabor y comprar platos de unicel, para arribar al nosocomio a alimentar y hacer más corta la espera.

"[Llevar comida] es regresar un poco lo que es la vida y lo que el Señor nos ha dado, para darle a la gente un poco menos afortunada que nosotros, y entre mis amigos y yo traemos comida y agua, es todo lo que tenemos", dice.

Sin embargo, la molestia no se hace esperar entre la gente.

Juan Romero muestra su descontento con las autoridades de salud ya que, asegura que su madre, una mujer de la tercera edad, fue canalizada al Hospital Xoco por problemas respiratorios, pero que al llegar al nosocomio los médicos le informaron que sería intubada porque tenía Covid-19.

Cuenta a EL UNIVERSAL que las autoridades del hospital le entregaron documentos que debía firmar para autorizar dicha intervención, pero ante la desconfianza, no lo hizo.

Horas después del primer balance que le dieron, otro médico le informó que su madre no era positiva del virus.

"¿Cómo es posible que la señora tenga Covid-19 si tiene 80 años y no sale ni a la puerta de la calle? Me dijeron: 'Usted decida, porque su mamá va a fallecer'. [Entonces] una de mis hermanas se inconformó y dijo que si ella [su mamá] iba a fallecer, nos la llevábamos a casa. En el cambio de turno, otra doctora, una jovencita muy profesional, nos dio señas y nos dijo con palos y bolitas que no tenía Covid-19", cuenta.

La madre de Juan sí tuvo que ser llevada al área de pacientes con Covid-19 porque necesitaba un respirador y justo acababan de llegar al hospital las máquinas, refiere a este diario.

"Toda la población debe saber que el resultado de Covid-19 no se obtiene ni en una, ni dos, ni tres horas. Otra, como pueblo despertemos, mi tío murió por neumonía, pero de inmediato lo incineraron sin dárselo a su familia. A todos los pacientes que entran y mueren los dan por causas de coronavirus", acusa.

Experiencia contraria es la de Albadina Ábrego, quien está satisfecha con el sistema de Salud; dice que a su hermano lo atendieron "muy bien" y ahora será trasladado al Centro Banamex para iniciar con su recuperación durante los próximos cuatro días, hasta recibir su alta médica.

A pesar de que no se le ve la sonrisa por el cubrebocas, sus ojos se ven brillosos de la felicidad que le genera haber recibido el anuncio de parte de los médicos.

Al terminar la conversación con este diario desea buena suerte a los demás y se marcha en cuanto el semáforo de avenida Coyoacán cambia al verde.