Miércoles, 15 de Julio de 2020

Rodrigo Capó: una historia de superación y amor que lo llevó a triunfar en el rugby

UruguayEl Pais, Uruguay 15 de julio de 2020


Cuando apenas tenía dos años estuvo a punto de morir en una piscina de un club de Chile


Cuando apenas tenía dos años estuvo a punto de morir en una piscina de un club de Chile . Su madre Alejandra le rezó a la Virgen de Santa Teresa de los Andes para que no se llevara a su hijo y luego de ese trago amargo, la vida le dio una segunda oportunidad a Rodrigo Capó (39).
Y no la desaprovechó en absoluto. De ahí en más todo cambió. Creció en medio de los viajes que su familia hacía porque su madre era diplomática y con el paso de los años encontró en el rugby un deporte del que se terminó enamorando por completo y que fue gran motor para cumplir todos sus sueños .
En el verano de 1982, mientras vivía en Chile, tuvo un accidente que hoy es anécdota pero que pudo ser una tragedia. "Estábamos en el club que íbamos. Yo en la piscina y mi madre junto a mi hermano Federico que era un bebé. Mis ejercicios eran bajar y subir agarrándome de un borde pero se me resbalaron las manos y me fui para abajo. Solamente veía las escaleras a las que quería llegar, pero bajo el agua era complicado. De ahí en más no me acuerdo nada más que ver todo negro pero en el medio un puntito blanco que cada vez se volvía más y más grande hasta que abrí los ojos y lo primero que vi fue a mis padres ahí al lado. Me sacaron muerto de una piscina ", recordó.
Después de ese volver a nacer, la Virgen de Santa Teresa jugó un papel preponderante en su vida: mientras vivió en Chile iba al santuario a agradecer "ese milagro" y según Rodrigo terminó siendo como una segunda madre para él. Además, s e tatuó a la virgen y su hija se llama Julien María Teresa . "Me va a acompañar toda la vida porque es la que me dio una segunda oportunidad y me guía, me lleva por el buen camino y le rezo todas las noches", le contó Rodrigo Capó a Ovación .
Pero tras superar ese trago amargo, la vida continuó y Capó se fue haciendo camino al andar. El deporte ocupó un lugar en sus actividades: jugó básquetbol , hizo natación y atletismo , pero con el rugby había algo muy especial: "No sé que fue. No puedo explicarlo. Siempre me llamó la atención. No sé si por la pelota ovalada o el contacto, no lo sé, pero me fui dando cuenta que lo que quería era jugar al rugby después de que a los 9 años cuando jugaba al básquetbol en Bohemios me invitaron a retirarme (risas) porque entendían que era muy bruto para jugar. Y lo era. Siempre lo fui, pero jamás con mala intención ", explicó el uruguayo agregando que "fui a colegios en los que el deporte jugaba un rol muy importante y más allá de la educación bilingüe, considero que los niños deben practicar varios deportes porque después cuando elegís uno para toda tu vida, en algún momento del camino lo que aprendiste en otra disciplina te va a servir y mucho".
Y con el rugby como bandera empezaron las prácticas duras, las amistades y los sueños. A los 16 años y tras regresar de Argentina luego de otro periplo en el exterior por el trabajo de su madre diplomática, Rodrigo Capó pidió para ir a jugar al Carrasco Polo : "Mi padre siempre me hablaba del club por su amistad con Diego Ormaechea entonces cuando volvimos quise ir y empecé", recordó.
Nadie se iba a imaginar lo que se venía después. Ni siquiera Rodrigo . Pero como él bien dice "las cosas pasan por algo". Y en el Polo encontró su lugar, hizo amigos que hoy son hermanos y sobre todo, comenzó una exitosa carrera. Sus primeros entrenadores fueron Mario Lamé y Fernando "Bocacha" Silva , sus grandes maestros en este deporte.
A los 17 años jugó su primer Valentín Martínez y un año después debutó en Primera División con Carrasco Polo New Balance , tal como se denominaba al club esa época. Logró el Uruguayo en tres oportunidades: 1999, 2000 y 2001. "Cuando arranqué a jugar en Primera los partidos eran los sábados y los domingos jugaba con mi categoría. Mi padre un día lo encaró a Mario (Lamé) y le dijo ‘che Mario me parece una locura que Rodrigo juegue en Primera y el día después en la M19. Va a lastimar a alguien’. Pero Mario le respondió ‘Daniel yo no lo puedo privar a Rodrigo de jugar acá porque esta es su categoría y disfruta con sus amigos’. Y era así. Fue un orgullo inmenso ir a Primera pero donde realmente me sentía feliz era en mi categoría", contó.
Pero mientras el rugby era disfrute, empezaron a llegar responsabilidades y oportunidades. Tras una gira de Los Teros por Gales , Pablo Lemoine , quien ya jugaba en Francia, le contó a Rodrigo que había un club de la Tercera División interesado en él. "Me dijo que hiciera las valijas porque después de la gira me querían probar. En la casa de Pablo festejé mis 21 años. Él iba a entrenar y me armaba unas rutinas. Volví a Uruguay y al poco tiempo me llamó porque otro club me quería. ‘En Millau te quieren la semana que viene así que venite’ me dijo. Era enero y hasta hoy recuerdo una frase de mi madre: Rodrigo, cuando pases migraciones no mires para atrás, mirá solamente para adelante . Era una sensación muy rara porque antes de embarcar cayeron al aeropuerto, el viejo aeropuerto, todos mis amigos del Polo que se iban de vacaciones a la playa y yo me iba solo, a otro país que no conocía, pero iba detrás del sueño que tenía que era jugar en la Elite del rugby . Por eso pasé migraciones y no miré para atrás. Si hubiese soñado mi futuro como lo viví creo que no era tan perfecto, pero si tuviera la oportunidad de volver 20 años para atrás, haría exactamente lo mismo".
Rodrigo Capó llegó a Castres con muchos sueños por cumplir y los cumplió. Uno de ellos fue ser capitán campeón del equipo, algo que logró en 2018 . "En el rugby ser capitán es ser también un ejemplo, dentro y fuera de la cancha. Y los ejemplos no son con palabras, son con hechos, porque los hechos quedan y las palabras se vuelan. Siempre fui un capitán que dijo las cosas, pero que las mostraba con hechos. Esa ha sido mi fuerza. Cuando sos un líder, la clave es la autocrítica, ver y saber si estás actuando bien, porque el ser humano tiende a tirar toda la mierda para afuera y culpar al otro que es más fácil, pero primero está la autocrítica. Sin eso no vamos a ningún lado y a mi me costó aprenderlo".
Llegó a Millau pero al poco tiempo lo fueron a buscar desde Castres , club al que llegó en 2002. Se transformó en figura, pieza clave, capitán y hasta fue campeón del Top 14. Esta iba a ser su última temporada y ayer sábado iba a ser su despedida oficial en el Stade Pierre-Fabre , donde el club juega como local, pero el coronavirus se lo impidió y anunció su retiro . "El 13 de marzo fuimos a entrenar al estadio y cuando llegamos nos dijeron que no había práctica. No podíamos creer. Algunos empezaron a joderme ‘bueno Rodrigo tuviste tu último partido con un try de 80 metros, espectacular retiro’ y cosas así. Yo les dije que no rompieran los huevos que en 20 días estábamos entrenando de vuelta. Al mes, el presidente de Francia extendió la cuarentena y ahí me cayó la ficha de que no iba a pisar más una cancha. Fue duro, complicado y difícil. Es una espina que voy a tener clavada hasta no sé cuándo, pero como siempre digo, por algo pasó esto y si el final de mi carrera fue así es porque tenía que ser así".
En el recuerdo quedará una carrera envidiable, pero construida a base de profesionalismo, amor, respeto y los valores de un deporte que eligió para siempre: "Soy un privilegiado porque cumplí mis sueños dentro de la cancha: jugar en la elite del rugby , ser capitán, ser campeón, jugar en la selección uruguaya , jugar un Mundial , jugar en los Barbarians franceses y británicos. ¿Qué más puedo pedir? Nada. Y hoy en día me encantaría de corazón que más uruguayos puedan cumplir sus sueños como yo y si de alguna manera puedo guiarlos o ayudarlos, lo voy a hacer" .
La vida después del rugby lo tendrá a Rodrigo Capó como Embajador de Castres pero con un partido y un sueño pendiente: "Voy a ponerme la camiseta del Polo. No sé cuándo, pero quiero despedirme en esa cancha y jugando con mis amigos. Será algo muy lindo".
Rodrigo capó tuvo varios pasajes por la selección uruguaya de rugby y los últimos dos quedaron tan marcados a fuego como su debut mundialista en Australia 2003 . "Para mí haber jugado en selección uruguaya es un orgullo muy grande y creo que no hubiese llegado hoy por hoy a ser lo que soy si no jugaba en la selección. Haber podido jugar con Uruguay me abrió las puertas para irme al extranjero, medirme con otras personas, conocer otras cosas y para mí siempre fue un orgullo ponerme la Celeste. Hoy me hablás de Uruguay y se me eriza la piel".
A la hora de repasar sus mejores momentos en Los Teros, el uruguayo de 39 años contó que "hay tres que me quedaron marcados y que son imborrables. El primero fue mi debut con la selección. Yo estaba en las juveniles con el Sudamericano M21 y viene Daniel Herrera (por entonces entrenador de Uruguay) y me dice 'che Rodrigo la semana que viene te quiero acá para el Sudamericano'. Yo tenía 19 años. Me acuerdo que mi primer partido fue contra Chile en cancha del Polo. El segundo es haber jugado el Mundial de Australia 2003 y el tercero fue la clasificación al Mundial de Japón 2019 contra Canadá de la manera tan linda que logramos esa serie ganándole a un equipo de primer nivel en Vancouver y también en Montevideo. Te digo que fue lindo pero atrás de todo eso lindo hay un trabajo muy importante y Uruguay hoy en el rugby está haciendo las cosas muy bien, y cuando vos hacés las cosas bien y cosechás bien, el cultivo es muy bueno. A mí lo que me llena de orgullo es que el rugby uruguayo los tiene a todos tirando para el mismo lado y así es como tiene que ser. Somos tres gatos locos. Yo entiendo que hay clubes, intereses, egos y que los clubes defienden si institución y los colores. Es normal. Pero antes que nada esta el país, el color celete. Y la directiva ha entendido también que imponiendo las cosas y de pesado no se gana nada. En la vida uno puede decir todo lo que quiera usando la buena forma. Cuando vos decís las cosas bien y te sentás y hablas de hombre a hombre formulando buenas preguntas y generando buenas respuestas, avanzás. Ahora, cuando vas de pesado no sacás nada. Hoy están todos trabajando juntos y a la vista están los resultados". 
Acerca del trabajo que se viene haciendo en la Unión de Rugby del Uruguay, Capó remarcó que "date cuenta que la selección clasificó al Mundial de Australia 2003 y venía después Francia 2007. La IRB (hoy World Rugby) apoya a todos los países después del Mundial con una cifra de dinero muy importante pero lamentablemente Uruguay no aprovechó eso. No supo cómo aprovecharlo. Por suerte después de esa racha sin ir a los mundiales, cuando se le ganó a Rusia para ir a Inglaterra 2015 desde Uruguay empezaron a inspirarse en otros países y el más cercano es Argentina. Y en lugar de mirar con envidia y celos al otro lado del charco se empezó a mirar con admiración. ¿Qué hacen bien ellos para triunfar? Esto, esto y lo otro. Por eso hicieron venir al 'Mono' (Esteban Meneses) y la verdad que por lo poco que lo conozco es un entrenador de la puta madre que aplica una managment divino y delicioso, porque es una persona con la que se puede hablar, intercambiar, es humana y sabe que hoy por hoy lo importante, a nivel deportivo y en cualquier empresa, cuando vos estás dispuesto a escuchar a tus jugadores o empleados para poder hacerlos avanzar, tenés todo para ganar. Cuando sebés diferenciar quiénes son las personas capaces de llevar adelante una política participativa, ganaste".  
En los últimos meses el rugby ha estado en el tapete por varios hechos de violencia relacionados con jugadores, tanto en Uruguay como en Argentina. Muchos se han expresado en contra de esta disciplina por creer que genera cierta represión, pero los protagonistas principales no lo ven así.
Rodrigo Capó es una voz más que autorizada para opinar al respecto. Su carrera, sus vivencias y su experiencia en el rugby amateur y profesional así lo marcan: "La estigmatización es algo que en el mundo que vivimos hoy existe y está presente. La gente tiene esa tendencia y facilidad de señalar con el dedo y poner a todo el mundo dentro e la misma bolsa y por eso es que estamos viviendo en el mundo que vivimos. Yo creo que uno antes de señalar con el dedo debe sentarse y recapacitar un poco y pensar, hacerse las buenas preguntas y si no es así, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra".
Por otra parte, el uruguayo remarcó que "no somos todos iguales. Hay gente que a veces puede abusar o creerse Superman, pero el rugbista en sí es una persona de bien, un loco que está entrenado. Es un entrenamiento duro en un deporte de combate y contacto y por supuesto que los jóvenes a veces se sienten muy fuertes, pero ahí también la culpa en determinadas situaciones a veces puede ser de los entrenadores y de la gente que los rodea, sus familias, grupos de amigos, y por eso hay que ser responsables de hacer un buen trabajo para concientizarlos de muchas cosas a la hora de enfrentar ciertas situaciones, no en el deporte, sino también en la vida cotidiana". 
Luego de confirmar su retiro del rugby profesional, Rodrigo Capó será el Embajador de Castres. ¿Qué significa ser el Embajador? "Sos la imagen del club que quiere tener a alguien como yo para hablarle a las personas y que estas escuchen. Para mí es un privilegio. Castres es una institución que hoy por hoy está en una dinámica de formar jugadores y si mañana voy a ver a un jugador joven, me puedo sentar y hablarle, darle una opinión, pero estando tranquilo porque en mi vida como jugador he sido un ejemplo dentro y fuera de la cancha porque de lo contrario no habría jugado hasta los 39 años".
Por otra parte, el uruguayo que ya hizo el curso de entrenador de rugby, contó que "este año estoy haciendo un master en managment de empresas para poder conocer un poco lo que es el mundo exterior por fuera de lo que es rugby porque eso lo considero fundamental ya que sé que voy a tener nuevos desafíos, nuevos objetivos y como me dijo mi esposa, 'tenés que hacer igual que cuando llegaste a Francia, que nadie te conocía, empezaste de cero pero triunfaste y en esta nueva vida va a ser igual, y te va a ir muy bien'" .