Domingo, 05 de Julio de 2020

El pianista de jazz que dialoga con los compositores de Los Diez

ChileEl Mercurio, Chile 5 de julio de 2020

El músico penquista prepara el disco "Canciones de la torre", en el que reobserva a Leng, García Guerrero y Allende desde la improvisación.

Cien días de encierro finalizaron esta semana con un concierto ciudadano, en pleno barrio de Ditmas Park, en Brooklyn. Entre el público y los músicos, donde también estaba el legendario pianista de jazz Kenny Barron, un chileno tocó ese día. Desde hace 20 años que Pablo Vergara (1973) vive en Nueva York. Después de estudiar Periodismo se decidió por el oficio de músico. Estudió piano clásico en su Concepción natal y luego, en Santiago, había ingresado de lleno en el circuito del Club de Jazz en los primeros años 90, en el cuarteto de Daniel Lencina.
Protagonista de uno de los episodios "Sesión Nueva York" (2013), serie documental que mostraba la vida de músicos chilenos de jazz en esa competitiva ciudad, el nombre de Pablo Vergara volvió entonces a aparecer en nuestro medio. Y sobre todo tras su regreso a Chile este verano para tocar en el Teatro Regional del Biobío, junto a la también penquista y neoyorquina Claudia Acuña. Allí presentó una sinopsis de su nuevo trabajo de investigación que cruza el jazz y la música docta.
Se trata del disco "Canciones de la casa", una obra conceptual próxima a publicarse que se sitúa poéticamente en el mirador de la casona de adobe y fachada continua de Santa Rosa y Tarapacá, que fue sede del Grupo de Los Diez. También hace referencia a la torre de las campanas que aparece en "Los Diez" (1915), de Pedro Prado.
Influenciado por el eco de esta cofradía intelectual y artística y cómo ella sacudió a "una adormecida sociedad chilena", dice Vergara, inició en bibliotecas y archivos una búsqueda de partituras de los músicos que integraron ese grupo fundacional: Alfonso Leng, Alberto García Guerrero y Acario Cotapos.
"En esos ciclos que tiene el arte, la música que ellos escribieron hace cien años está completamente vigente en nuestros días. Armónica y melódicamente es una obra actual y me pareció que se podía dialogar con ella desde el siglo XXI y desde un contexto de improvisación jazzística", dice Vergara. "Están sacudiendo el árbol de la tonalidad con contenido emocional. Quise usarlos como si fueran los próceres posrománticos de un cancionero chileno", agrega. "Me preguntaba qué era lo que escuchaban ellos entonces, cómo conseguían partituras, cómo se nutrían de las vanguardias en una época en que en Chile la música era la ópera italiana. La labor de Los Diez fue sacudir a la intelectualidad cultural, abrir la ventana para dejar que entraran aires nuevos", dice.
El pianista escribió ocho arreglos para su cuarteto de jazz y un cuarteto de cuerdas de múltiples nacionalidades, como un reflejo de lo que es Nueva York. Incluye ahí lieder y doloras de Alfonso Leng, tonadas de Pedro Humberto Allende -como músico colaborador del grupo en la revista Los Diez- y la pieza para cello "Cantos olvidados", de Alberto García Guerrero, quien fuera maestro de Glen Gould. "Esta partitura la descubrí en Toronto, donde él dejó su archivo. Estaba fechada en Nueva York, en 1917. Él la compuso un siglo antes de que llegara a mis manos y fue como un mensaje de don Alberto".