Lunes, 10 de Agosto de 2020

El efecto de la política en la economía

ChileEl Mercurio, Chile 10 de agosto de 2020

La tensión política en el país continúa incrementándose y el cambio de gabinete- especialmente la entrada de un nuevo ministro de Salud- no está contribuyendo en forma clara, a suavizar la intensidad del debate por el manejo de la crisis sanitaria, donde un importante grupo de sectores opositores reclaman un protagonismo aun mayor

La tensión política en el país continúa incrementándose y el cambio de gabinete- especialmente la entrada de un nuevo ministro de Salud- no está contribuyendo en forma clara, a suavizar la intensidad del debate por el manejo de la crisis sanitaria, donde un importante grupo de sectores opositores reclaman un protagonismo aun mayor. Algo similar está ocurriendo con el acuerdo para aplicar recursos fiscales para proteger aquellos sectores más débiles de la sociedad, ley que se está implementando y que en los momentos que escribo está siendo criticada por sectores políticos de oposición por una eventual lentitud en su aplicación, y a la vez, acusando que los recursos acordados son insuficientes.
Solo el anuncio del Presidente Piñera de nombrar una comisión de expertos, exministros, exparlamentarios para que propusieran mecanismos para evitar que en el Congreso se sigan promoviendo proyectos inconstitucionales, levantó severas críticas entre los parlamentarios de oposición, por considerar la iniciativa del Presidente de la República como una transgresión a las atribuciones del Poder Legislativo. Hace pocos días, la presidenta del Senado había anunciado que estaba disponible para no respetar las atribuciones de La Moneda, en la redacción de un proyecto de ley para la promulgación de una iniciativa sobre el posnatal.
Creemos que estas continuas disrupciones tienen que ver con el proceso político que enfrentará el país en los próximos 18 meses, con varias consultas populares, empezando por el plebiscito de octubre, las elecciones de alcaldes en abril y las elecciones generales del Parlamento y presidencial en noviembre de 2021. La izquierda y, sobre todo, la más extrema apuntan al proceso constituyente, para revivir lo que ocurrió desde octubre pasado y hacerlo competir con el proceso eleccionario constitucional, que tendrá el país durante 2021. Esto es que sea la calle y no la ciudadanía representativa la que decida el futuro del país, en un abierto desafío a la democracia.
En esas circunstancias, la recuperación económica será aún más difícil, porque el sector privado medirá cuidadosamente los recursos para ampliar la capacidad de la economía (inversión) y los planes de reactivación, acordados recientemente entre Gobierno y oposición, aún están en veremos.
En resumen, la extrema izquierda -antes de la aprobación de un nuevo proceso constituyente- desafía el actual proceso constitucional y apuesta al colapso de la economía para encontrar aún más crispación, y aprovechar las necesidades sociales y la desesperación de los sectores más pobres de la sociedad.
Las proyecciones de la economía que he calculado recientemente son malas. El viernes pasado, el FMI recalculó la caída del PIB para este año, indicando que será de un 7,5%. Este número lo habíamos adelantado por lo menos hace seis semanas, y debo decir que mi rango es una cifra de caída, entre 8% y 10% del Imacec de mayo, anunciada en los momentos que escribo, -15,3%, incidirá en la inercia para una caída peor en junio entre 17% y 20% (pese a que la minería reportó una cifra positiva, en junio caerá por la cuarentena en el norte del país), y su respectivo impacto en la tasa de desempleo, la cual hacia fin del invierno podría acercarse a un 18%. Es imperativo que los planes de protección del empleo y empresas continúen y se conozcan a la brevedad las iniciativas de reactivación. Solo el subsidio de cesantía ha producido un 7% menos de desempleo, por tanto, sin ellos la tasa de desempleo proyectada estaría por arriba del 20%, unos 2 millones de chilenos sin pega.