Miércoles, 12 de Agosto de 2020

Cannabis medicinal impulsaría recuperación tras pandemia

ColombiaEl Tiempo, Colombia 12 de agosto de 2020

María Isabel Ortiz Fonnegra - PERIODISTA DE JUSTICIA@MIOF_justicia@eltiempo

María Isabel Ortiz Fonnegra - PERIODISTA DE JUSTICIA@MIOF_justicia@eltiempo.com
Este 6 de julio se cumplen 4 años de la ley 1787, la cual reguló el cannabis medicinal y científico en Colombia, que nació como una opción de tratamiento y una industria con gran oportunidad económica, con un mercado global estimado para 2025 en 166.000 millones de dólares (más de 600 billones de pesos, equivalente a una sexta parte de la economía nacional, cuyo PIB se calcula en 1.000 billones), según la medición Euromonitor International de febrero de 2019. Aunque la industria aún no ha despegado en esas proporciones y el coronavirus ha frenado procesos, el balance es positivo, más teniendo en cuenta que la ley fue reglamentada hasta 2017 con el decreto 613, que sentó las bases para que Colombia tenga hoy más de 970 licencias de cannabis y un cupo de producción de 56 toneladas al año, el segundo país con mayor autorización de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (Jife). Además, entre mayo y junio de este año Colombia comenzó exportaciones con el envío de 29’100.000 semillas de cannabis -más de media tonelada- a Denver (Estados Unidos), y desde 2019, en envíos más pequeños, se empezaron a llevar productos derivados a mercados como el de Reino Unido. La industria llamó la atención hasta del sector público y en el Plan de Desarrollo de Antioquia 2020-2023 quedó consignada la posibilidad de que el departamento, como ente territorial, incursione en el negocio. Y ahora que el país enfrenta una crisis económica por la covid-19, el Gobierno puso más esperanzas en la industria. Hace un mes, al presentar el MICC -plataforma que virtualiza los trámites de licencias de cannabis-, la ministra de Justicia, Margarita Cabello, dijo: "Estoy convencida de que este sector será fundamental en el proceso de reconstrucción económica al que se verá abocado el país como consecuencia de la pandemia". En entrevista con este medio, Cabello agregó que, según expertos, el país "podría llegar a ser una potencia farmacéutica en cannabis, superando las exportaciones del cacao, del caucho y las manufacturas", y añadió que además de la proyección del mercado global, se estima que para 2030 el sector farmacéutico en Colombia genere 33,3 billones de pesos, de los cuales un 3,29 por ciento (más de 1 billón) corresponderá a cannabis medicinal. Incluso, en diciembre del 2019 Fedesarrollo publicó un informe sobre la perspectiva del negocio en Colombia, que estima que a 2025 esta industria estaría generando ingresos por exportaciones de entre 865 y 1.038 millones de dólares (entre 3 y casi 4 billones de pesos), pero habrá que ver cómo afecta esto la pandemia. Rodrigo Arcila, presidente de la Asociación Colombiana de Industrias del Cannabis (Asocolcanna), valoró como positivos estos primeros 4 años, pero dijo que la industria está frente a un punto crítico por la regulación que, considera, debe generar más competitividad con menos burocracia, la necesidad de ampliar el portafolio de productos y, especialmente, por el poco apoyo del sector financiero local. "Si las cosas no mejoran, si las instituciones no tienen un apoyo decidido a la industria, la situación será demasiado grave para muchas empresas y no será una esperanza de recuperación como estaba inicialmente en nuestras cuentas y en las del mundo entero", sentenció. Esta visión la comparte Juan Diego Álvarez, vicepresidente de Asuntos Regulatorios de Khiron, empresa del sector, quien dijo que aunque el cannabis tiene todo el potencial para ser uno de los motores económicos del país, la interpretación restrictiva de las normas ha impedido que la industria llene todo su potencial. Diana Valenzuela, directora jurídica de Anandamida Gardens, también consideró que la sobrerregulación es una barrera y que se debe trabajar por permitir más productos para los pacientes. "No puede ser que muchos productos sea más fácil exportarlos que usarlos aquí", dijo. Y David Gordon, director corporativo de Pharmacielo, consideró que Colombia tiene una posibilidad real de ser el líder global de la industria, pero dijo que este mercado se mueve muy rápido y "no podemos darnos el lujo de una aproximación lenta, hay que enfocar la energía en movernos rápido sin dejar atrás el cuidado". Sobre la regulación, el Ministerio de Justicia trabaja en la modificación del decreto 613 y, según explicó la ministra, se espera que la norma entre en vigor en el segundo semestre del año. Entre las modificaciones está que no serán fiscalizados los derivados con menos de 0,2 por ciento de THC -componente psicoactivo del cannabis-, que se podrán vender fórmulas magistrales en establecimientos farmacéuticos, droguerías y farmacias autorizadas, y que el 10 por ciento del cannabis de las grandes empresas debe ser adquirido de pequeños y medianos cultivadores. Acceso a pacientes El Gobierno ha venido acelerando sus procesos. Entre junio del 2019 y mayo del 2020, el Ministerio de Justicia triplicó el número de licencias concedidas, pasando de 238 a 742, y desde marzo de este año, el Ministerio de Salud autorizó la venta de preparaciones magistrales de cannabis, que permiten recetar fórmulas específicas para cada paciente. A junio de este año, el Invima había certificado a 98 establecimientos en buenas prácticas de manufactura de medicamentos y a 39 en buenas prácticas de manufactura para la fabricación de productos fitoterapéuticos, que les permite elaborar productos a base de cannabis si tienen autorizadas las formas farmacéuticas para el registro sanitario. Además, el Invima ha emitido 14 certificaciones de exportación para productos terminados con derivados de cannabis. Ya hay 2 medicamentos con registro sanitario y hay un laboratorio certificado en buenas prácticas de elaboración que puede hacer fórmulas magistrales para pacientes. Pero para el exsenador Juan Manuel Galán, autor de la ley que reguló el cannabis medicinal, falta más trabajo enfocado en pacientes. "El espíritu original de la ley son los pacientes, que tengan acceso a una sustancia segura, de buena calidad y precio regulado", dijo, y añadió que es necesario desarrollar más el mercado interno y la investigación científica para recopilar evidencia local sobre los tratamientos. Agregó que también hay que desarrollar los usos industriales del cannabis con el cáñamo, que varias industrias están usando, entre otros, para reemplazar el plástico. Por su parte, el doctor Sergio Isaza, presidente de la Federación Médica Colombiana, explicó que lo ideal es que el cannabis medicinal esté entre las herramientas diarias a las que puede acceder un médico, "pero para ello hay que hacer investigación, desarrollo, pruebas de eficacia, evaluación de efectos adversos, seguridad... y eso puede demorar aún varios años", dijo. En cuanto a las fórmulas magistrales, el vicepresidente de Asuntos Regulatorios de Khiron explicó que cualquier médico puede recetarlas, pero como es algo muy nuevo se requiere capacitación. Aunque la pandemia ha frenado esos esfuerzos, ya hay pacientes siendo tratados con estas preparaciones, contó Álvarez, quien explicó que a través de una clínica con doctores capacitados, en Khiron han atendido, desde marzo, a más de 500 pacientes con fórmulas magistrales para tratar dolores crónicos, así como insomnio, pérdida de apetito y ansiedad.