Martes, 22 de Septiembre de 2020

"Start-ups" y creación de riqueza

ChileEl Mercurio, Chile 22 de septiembre de 2020

Este es un camino que puede ser clave en el escenario pospandemia y el país debe explorarlo con aún más fuerza.

El impacto económico provocado por la pandemia en Chile se ha traducido en una dramática pérdida de empleos, caídas en la producción de múltiples sectores, importante disminución en la valorización de diversos activos y un deterioro de las expectativas, acentuado por la incertidumbre institucional que el país tiene por delante.
Mientras se desarrollan las vacunas y antivirales que mitiguen los efectos del virus y se puedan levantar plenamente las restricciones a la movilidad de las personas, el Estado se ha visto en la necesidad de impulsar planes para incentivar la contratación de mano de obra, alentar la inversión y ayudar a que las actividades económicas recuperen niveles anteriores. Sin embargo, como hay sectores que de todos modos van a perder relevancia por los cambios de comportamiento más permanentes inducidos por la pandemia, la recuperación de la economía precisará de un mayor dinamismo en el resto de los sectores, además de la aparición de otros nuevos.
Entre estos últimos están los emprendimientos basados en nuevas ideas que combinan el conocimiento científico y las nuevas tecnologías -junto con desarrollos propios-, para así, mediante innovadores modelos de negocios, producir bienes y servicios atractivos para la población nacional y mundial. La generación de riqueza que se observa en el planeta está representada crecientemente por este tipo de emprendimientos, conocidos como start-ups . Durante la pandemia, muchas empresas tecnológicas que comenzaron de esa manera han aumentado fuertemente su valorización de mercado, tanto porque su actividad no se ha visto afectada por las restricciones a la movilidad como también porque en el nuevo escenario su tecnología ha hecho aun más atractivos sus servicios y productos.
Este es un camino que nuestro país debe explorar con mucha más fuerza. Ejemplo de ello resultan los casos de Cornershop y de The Not Company, impulsados por emprendedores nacionales cuyo éxito, medido por los aportes de capital recibidos de inversionistas, la rápida valorización que han obtenido y la capacidad de sus modelos de negocios para traspasar nuestras fronteras, muestra que se trata no solo de una senda posible, sino muy promisoria. Cornershop consiguió atraer el interés de otra tecnológica exitosa, Uber, que invertirá unos US$ 450 millones para expandir por el mundo su negocio orientado al delivery . The Not Company, por su parte, apostó por la fuerte tendencia de las nuevas generaciones a sustituir proteínas animales por proteínas vegetales en su alimentación. Para ello, aprovechando las características físico-químicas de ambas, ha buscado crear alimentos basados en las segundas, con el aspecto y sabor de las primeras. Lo logró con la mayonesa, y ha seguido con la leche, los helados y las hamburguesas. La reciente ronda de inversión, que captó US$ 85 millones, valorando a la compañía en casi US$ 300 millones, es indicativa de su atractivo y posibilidades. Ambos emprendimientos no están consolidados y deben seguir sorteando obstáculos, pero si logran realizar el potencial que prometen, pueden tener un importante impacto en la creación de riqueza y empleo para Chile. Más relevante aún, pueden transformarse en ejemplos que capten el interés de otros en seguir sus pasos, impulsando así actividades que provean de mayor variedad, complejidad y dinamismo a la economía del país pospandemia.
Pero ello precisa de al menos dos elementos: que la institucionalidad futura oriente al país con convicción hacia la tétrada formada por ciencia, tecnología, innovación y emprendimiento, y que se fomente un ambiente favorable a los negocios, que estimule y premie el éxito, y no que lo castigue por la desigualdad que potencialmente este pueda generar.