Sábado, 05 de Diciembre de 2020

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ChileEl Mercurio, Chile 5 de diciembre de 2020

Cuando devaneo en algún respecto, me gusta recurrir al diccionario de la Academia para vislumbrar ciertos derroteros

Cuando devaneo en algún respecto, me gusta recurrir al diccionario de la Academia para vislumbrar ciertos derroteros. Es como coger un hilo que flota en alguna parte para dejarse conducir por él. Sin embargo, confieso que muchas veces no es más que el afán de seguir devaneando. Así, por ejemplo, con el verbo que titula esta columna, respecto del cual el ilustrísimo ateneo dice en su primera acepción: "Dirigir la vista a un objeto". En términos literales se refiere a la función del globo ocular, aunque metafóricamente sirve muy bien al "devaneo en algún respecto".
La segunda acepción no viene hoy muy al caso, aunque puede ser asaz útil para continuar perdiendo el tiempo en elucubraciones: "Observar las acciones de alguien". Vaya, vaya...
Pero son la tercera, cuarta y quinta acepción las que (me) resultan hoy más interesantes: "Revisar, registrar. / Tener en cuenta, atender. / Pensar, juzgar". Son todas hermosas metáforas muy abiertas y hasta ambiguas para una palabra -o más bien utilizando una palabra- que en realidad designa una operación muy concreta. He aquí una de las maravillas del lenguaje y de la semántica: cómo podemos pasar de lo más áspero a lo más mullido, de lo rudo a lo esponjoso, de lo adusto a lo elástico. Mirar y pensar, mirar y revisar, mirar y tener en cuenta... En algo se cuela aquí también la memoria, para quien la misma Academia guarda el siguiente descriptor: "Facultad psíquica por medio de la cual se retiene y recuerda el pasado". O tempora, o mores ¡