Ataque a Irán
Estados Unidos e Israel han cumplido su amenaza de atacar la república islámica de Irán, con consecuencias todavía por visualizar
Estados Unidos e Israel han cumplido su amenaza de atacar la república islámica de Irán, con consecuencias todavía por visualizar. El ayatolá Alí Jamenei ha muerto, así como muchos de sus comandantes, pero el régimen chiita tiene capacidad de reemplazar a sus líderes y seguir controlando el poder por ahora.
Esta es una guerra en desarrollo, los bombardeos a las instalaciones nucleares, militares y los centros del poder político han debilitado, ciertamente, la estructura religiosa, política y de seguridad iraní, pero ya hay indicios de que un nuevo liderazgo emerge para reemplazar a los que han caído. El líder supremo es elegido por una Asamblea de 88 expertos, nombrados por un Consejo de Guardianes de la Revolución, de 12 miembros, que a su vez fue escogido por Jamenei y el jefe del Poder Judicial, por lo que es probable que cualquier decisión mantendrá una continuidad con la línea dura. La dictadura de Irán no es personalista -a pesar del poder omnímodo del líder supremo-; existe un entramado religioso y político que actúa en sincronía.
Hay muchas interrogantes sobre la actual situación y sobre los objetivos que se han planteado Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Trump ha dicho que quiere terminar con el peligro que significa Irán, por su ideología islámica extremista, sus capacidades militares, su apoyo a los grupos armados como Hezbolá y Hamas, por la represión a las protestas que terminaron con miles de muertos en enero y, sobre todo, para evitar que desarrolle un arma nuclear. Ya los ataques de junio pasado diezmaron el potencial nuclear, pero Trump insiste en que los ayatolás están cerca de producir una bomba. Probablemente esta nueva operación, mucho más masiva, acabará con ese peligro, al menos en el corto plazo.
El Presidente iraní declaró que "la venganza es legítima" y que es un deber y un derecho de Irán responder con todas sus capacidades. Los estados del Golfo Pérsico e Israel han recibido el prometido castigo, si bien por ahora con pocas víctimas que lamentar, entre ellas, soldados norteamericanos.
En sus declaraciones al iniciar la acción, Trump llamó al pueblo iraní a levantarse contra la dictadura islámica, porque "es quizás la última oportunidad en generaciones para tomarse el gobierno". ¿Será posible que la población -desorganizada y sin líderes reconocidos- se atreva a rebelarse mientras las fuerzas de seguridad sigan con poder de reprimir duramente cualquier insurrección? La pregunta está en el aire, pero algunos temen que esto más bien derive en caos e incluso en una guerra civil. O, quizás, como señalan algunos expertos, no sea el pueblo iraní el que tome el poder, sino la Guardia Revolucionaria Islámica (GRI), un cuerpo militar más poderoso que el ejército regular, que controla la seguridad interna y las armas estratégicas, y que cuenta con una fuerza de élite temida dentro y fuera de Irán. El comandante de la GRI murió en la primera oleada de misiles, pero ya tiene a un nuevo jefe al mando de sus casi 200 mil efectivos y de las fuerzas Basij, formada por cientos de miles de voluntarios.
Es prematuro llegar a cualquier conclusión sobre el devenir de Irán posterior a este conflicto, pero en todo caso, las consecuencias ya se sienten en todo el turbulento Medio Oriente y tendrán efecto en el resto del mundo.
¿Podrá la población -desorganizada y sin líderes reconocidos- rebelarse contra las fuerzas de seguridad?